Los socialistas lo dan por hecho. No explícitamente, pero a buen entendedor pocas palabras. El bloqueo de propuestas y la imposibilidad de alcanzar un acuerdo para formar mayoría en el Congreso apunta a la más que segura repetición de las elecciones generales el próximo mes de junio. El tema va y viene desde hace ya semanas, pero este lunes se ha convertido en un escenario mucho menos hipotético, luego de que el portavoz de los socialistas en el Congreso y jefe del equipo negociador, Antonio Hernando, afirmara: "El tiempo de las ofertas y las contraofertas se acabó; Pablo Iglesias ha bloqueado el cambio en España”. Para muchos, este es el peor escenario, tanto electoral como económico.

La nueva convocatoria equivaldría a tres veces el presupuesto del Prado (alrededor de 45.398.000 de euros) y el doble del programa para Bibliotecas

Las elecciones del 20 de diciembre costaron a las arcas públicas 130.244.505 euros. A eso debe sumarse el gasto que ha hecho cada partido y que se vería obligado a repetir. El PSOE gastó en su campaña electoral unos 9 millones de euros; Ciudadanos, más de cuatro millones; IU, alrededor de 2,5 millones y Podemos, unos 2,2 millones. El cálculo de movimiento total de dinero oscila entre 130 y 160 millones de euros, esta última una cifra aportada por el Ministerio de Interior.

Si calculásemos este desembolso en función de la inversión en industrias culturales, la nueva convocatoria equivaldría a tres veces el presupuesto del Museo del Prado (alrededor de 45.398.000 de euros), uno de los museos más importantes de toda España, que recibe cerca de 2,5 millones de visitantes, de los cuales un altísimo porcentaje corresponde a turismo internacional, y es conocido por sus importantes obras de algunos maestros de los siglos XVI al XIX, como Velázquez, Goya, Tiziano, Rubens, El Bosco, Tintoretto o El Greco.

Pero el cálculo no termina ahí. El gasto en unas nuevas elecciones equivale cinco veces el presupuesto del Museo Reina Sofía (36.270.000 euros) y casi seis veces el de la Biblioteca Nacional (29,86 millones). Si a eso se suma que incluso duplica el presupuesto total del programa Bibliotecas y Archivos (70,49 millones de euros), la sensación de dinero tirado aumenta mucho más. El coste previsto de una nueva convocatoria equivale al total de lo que se necesitó este 2016 el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (149.938.308 euros). Algo tan aparentemente nimio como el millón setecientos mil euros para imprevistos es algo más del doblo del presupuesto del Festival de Teatro Clásico de Almagro (654.060) y cinco veces lo que el Estado aporta a la Real Fábrica de Tapices (330.000) a punto de cerrar este verano por imposibilidad para pagar las nóminas.

A eso se suma una variable más. Tras unas elecciones los partidos reciben una serie de subvenciones en función de sus resultados electorales al Congreso: 21.167,64 euros por cada escaño y 0,81 euros por cada voto obtenido siempre que se obtenga escaño. Eso sólo en lo que a gastos de unas elecciones generales. Si se toma en cuenta que en 2015 se celebraron cuatro elecciones, esta posibilidad –cada vez más factible- aumenta la preocupación de las administraciones y la ciudadanía en general.