Cultura

¿Quién se acuerda de la Cuesta de Moyano?

Francisco Umbral se refería a ella como la calle más leída de Madrid y una estatua de Pío Baroja preside la cuesta en honor a los largos paseos que el escritor se daba cazando libros antiguos...

Vista de la Cuesta de Moyano, que celebra su centenario en 2019
Vista de la Cuesta de Moyano, que celebra su centenario en 2019

Si París tiene a sus buquinistas a la orilla del Sena, Buenos aires la calle Corrientes y Ciudad de México la calle Donceles,  Madrid tiene su tradicional Cuesta de Moyano como lugar dedicado al libro de ocasión y antiguo. Junto al Jardín Botánico, comunicando la Glorieta de Carlos V y el parque de El Retiro, desde comienzos del siglo XX se despliega esta vía jalonada por 30 casetas de libreros de viejo, que se asentaron allí en 1919 entre puestos de flores y frutas y que terminaron asentándose ahí de manera definitiva.

Francisco Umbral se refería a ella como la calle más leída de Madrid y una estatua de Pío Baroja preside la cuesta en honor a los largos paseos que el escritor se daba cazando libros antiguos. Con una longitud de casi doscientos metros,  debe su nombre a la calle que ocupa Claudio  Moyano, político liberal que consiguió reformar la enseñanza española. Ramón Gómez de la Serna la se refería a la cuesta como la Feria del boquerón, ya que los precios de los libros tenían un precio parecido a los que se tomaban como aperitivo.

Generaciones y generaciones de lectores se hicieron tales gracias a los libros que descubrieron en esas casetas.  A punto de celebrar su centenario, la Cuesta de Moyano no atraviesa sus mejores momentos.  El plan de peatonalización que impulsó el ex alcalde Alberto Ruiz Gallardón en 2004 consiguió el efecto contrario: terminó aislar a sus libreros, tal y como explica Francisco Moncada, dueño de la librería Tunicia y presidente de la Asociación que agrupa a los 30 libreros de viejo de Moyano y también preside la Feria de Libro de Recoletos (libro antiguo y de ocasión).

A ese se suma otro hecho: la proliferación de ferias de artesanía, comida o tiovivos que prácticamente impiden que los peatones ver y acceder a las casetas. Algunas iniciativas han intentado paliar la situación de la cuesta, por ejemplo, Soy la Cuesta, una campaña en homenaje al centenario y que pretende no sólo recuperar la memoria sino promover la candidatura de la Cuesta de Moyano al Premio Nacional de Fomento a la Lectura 2019. También el Ayuntamiento de Madrid ha intentado dinamizar la vida de esta librería al aire libre con Territorio Moyano, proyecto impulsado por la Dirección General de Bibliotecas, Archivos y Museos.

Cambiar el canon que pagan los libreros

Las iniciativas más importantes quedan en el aire o atrapadas en la burocracia. Así como los buquinistas parisinos están inscritos en la lista de patrimonio mundial de la Unesco desde 1991 y gozan además de un régimen de exenciones fiscales, los libreros de Moyano experimentan una situación mucho más complicada. Aunque Moncada reconoce que la alcaldía de Manuela Carmena y los concejales del PSOE han contribuido, y mucho, para mejorar sus condiciones y dinamizar el espacio, la mayoría de las decisiones se atascan en el papeleo y la bucrocracia.

Urge crear un cambio en el canon que paga cada librero, así de claro lo expresan muchos de los libreros de la Cuesta. Dependiendo del año en que unos y otros asumieron su caseta, el canon anual varía. Mientas unos pagan 1.500 euros al año otros pagan 6.000. Muchos factores han incidido en la Cuesta de Moyano: la caída generalizada del sector libro, especialmente vapuleado por los efectos de la crisis de 2008, además de un cambio de modelo de venta y distribución con la aparición de actores como Amazon. Todo amenaza a estos libreros, pero todavía más la falta de pensamiento de conjunto con iniciativas que integren a los libros, no que los invisibilicen.

La Cuesta de Moyano nunca ha interrumpido su actividad. No lo hizo durante la Guerra Civil Española, tampoco el 11 de marzo con los atentados de Atocha. Como las cosas importantes, Moyano resiste. El centenario de esta calle librera se celebra poco antes de que una comisión de la Unesco visite la zona para evaluar la candidatura del área del Parque del Retiro al Paseo del Prado como Patrimonio de la Humanidad, lo cual favorecería  la situación actual de los libreros que forman parte de ese entorno.

Resulta curioso que de las cinco fuerzas políticas que este domingo optan a cargos de elección pública en las autonómicas y municipales, sólo el PSOE  ha mencionado a la cuesta de Moyano. Si bien es cierto, el capítulo dedicado a la cultura  en los programas de gobierno es siempre escaso en materia de lectura, la ausencia es manifiesta por el centenario de esta significada librería al aire libre.  

Francisco Moncada.
Francisco Moncada.

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