Cultura

La crisis de los premios Nobel se agrava con una nueva renuncia

Katarina Frostenson, la integrante de la Academia cuyo marido disparó las denuncias.
Katarina Frostenson, la integrante de la Academia cuyo marido disparó las denuncias. Wikipedia

Este podría ser el primer año en el que la Academia Sueca no entregue el Premio Nobel de Literatura. A la institución la embiste, con fuerza, un escándalo de filtraciones y supuestos abusos sexuales, que produjo este sábado la renuncia de uno de miembros: la escritora Sara Stridsberg, la escritora, que ocupaba el asiento número trece de la institución, la comunicó el 27 de abril.

Peter Englund, otro de los miembros que ya había renunciado y quien ha vertido severas críticas contra una institución que, dice él, necesita renunciarse, se solidarizó con Stridberg.  El pasado miércoles, el presidente de la Fundación Nobel, Carl-Henrik Heldin, confirmó a la televisión pública SVT que la Academia Sueca estudiaba la posibilidad de no conceder el Nobel de Literatura este año por el escándalo de filtraciones y supuestos abusos sexuales que ha creado una crisis en la institución con la salida, a día de hoy, de seis miembros.

La cuerda reventó muy lejos, al otro lado del Atlántico, en Hollywood. Las denuncias por acoso sexual contra el productor más poderoso de la industria, Harvey Weinstein, destaparon un capítulo que tuvo sus réplicas en muchas otras instituciones y personajes del quehacer cultural, desde la Metropolitan Opera de Nueva York hasta fotógrafos como Bruce Weber y Mario Testino. La polémica llegó lejos... hasta Suecia.

El escándalo estalló en noviembre, cuando el diario Dagens Nyheter publicó la denuncia anónima de 18 mujeres por abusos y vejaciones sexuales contra el dramaturgo Jean-Claude Arnault, muy vinculado a la academia a través de su club literario y esposo de una de sus miembros, Katarina Frostenson. La academia cortó la relación con Arnault y encargó una auditoría sobre sus relaciones con la institución, pero desacuerdos internos en las medidas a tomar provocaron renuncias, acusaciones y las salidas, entre otros, de la secretaria, Sara Danius, y Frostenson.

La solicitud de expulsión de un miembro de la Academia sólo ha ocurrido una vez en los 232 años de historia de la institución, ocurrió en 1790. Lo cierto es que el informe descartó que Arnault influyera en decisiones sobre premios y ayudas, aunque el apoyo económico recibido incumple las reglas de imparcialidad al ser su esposa copropietaria de la sociedad que controla el club; y confirmó que la confidencialidad sobre el ganador del Nobel fue violada en varias ocasiones.

De acuerdo con las normas actuales, la renuncia es simbólica. Las renuncias a la Academia Sueca sólo se traducen en no participar en votaciones y actividades, ya que la pertenencia a la institución es de por vida y solo se eligen nuevos miembros cuando muere alguno. Las últimas salidas han dejado a la academia con solo 10 de 18 asientos ocupados, dos menos de los necesarios para elegir nuevos miembros y tomar decisiones, como las relativas al Nobel.

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