Cultura

Hospital de los podridos: ¿qué leer en tiempos de coronavirus? (I)

Arranca esta sección de lecturas de cuarentena con comedia. ¡Que Cervantes nos acompañe! En esta primera y díscola entrega, desde Keneddy Toole hasta Tom Sharpe ... ¡y más!

¿Qué leer en estos días?
¿Qué leer en estos días?

En tiempos de infección convienen los libros. Por eso la sección de Cultura de Vozpopuli elige un conjunto de títulos que empujan a la risa. Y aunque no estamos para carcajadas, sí para leerlas.  En el XVII, el teatro iba dirigido a gente que no sabía leer. La gente acudía para divertirse. No en vano la comedia se convirtió en un género ejemplarizante que sirvió para señalar unas conductas y sugerir otras. Cervantes hablaba de la España de ese momento, pero lo hacía con un punto de vista avanzado en temas como la igualdad de género, la raza, la corrupción… Por eso sus Entremeses son tan eficaces al momento de hacer bufa y sangre de las pequeñas miserias humanas. ¡Pruebe con dos: El hospital de los podridos o El juez de los divorcios!

Pero avancemos, peguémonos al siglo XX. A Nick Hornby se le da bien la comedia, también el cine, un formato del que sus historias salen airosas y dignas –algo que no todos los autores consiguen tras pasar por el apretado filtro del celuloide-. La prueba más es Mejor otro día, una adaptación de la novela del escritor inglés, autor de éxitos como Fiebre en las gradasPero si de comedias se trata vale la pena citar algunas otras. Por ejemplo, la magnífica, excéntrica, vital, caprichosa, seductora y adorable tía Mame, personaje creado por Patrick Dennis, seudónimo de Edward Everett Tanner III y que ha hecho reír a más de uno con sus interminables viajes en compañía de su sobrino, que queda a su cargo tras la muerte de sus padres.

Dennis fue un icono de la bohemia de Nueva York, además de uno de los autores norteamericanos más populares de los años cincuenta y sesenta del siglo XX. Su personaje estrella, La tía Mame, que había sido rechazada por diecinueve editores, vendió, al ser publicada en 1955, más de dos millones de ejemplares en Estados Unidos y se mantuvo ciento doce semanas en la lista de los diez libros más vendidos del New York Times. Fue incluso llevada a Broadway y adaptada al cine.  En España la editorial Acantilado ha editado dos de sus libros: La tía Mame (2010) y La vuelta al mundo con la tía Mame (2013).

La comedia de las comedias –aunque sea ácida como un pomelo- es sin duda La conjura de los necios, un libro que no necesita de excusas o razones para leerla –o descubrirla-. En sus páginas, John Keneddy Toolehace una feroz crítica a la clase media a través Ignatius J. Really, el antihéroe por excelencia; el más entrañable y detestable de los protagonistas literarios. Ambientada en Nueva Orleans, la novela cuenta la historia de un hombre que sobrepasa la treintena. Vive en la casa de su madre, con la sensación de ser un absoluto incomprendido. Pero le toca darse de bruces contra el mundo; y es allí donde radica a sustancia del libro. En clave de tragicomedia esta es, sin duda, de las mejores novelas que se escribieron en el siglo XX. Frustrado por la poca atención que recibió de los editores,  John K. Toole se suicidó antes de verla publicada.

Imposible no mencionar las Memorias de un amante sarnoso, un libro de Groucho Marx en el que obsesión y desfachatez se solapan en hilarante combinación. Tras un amplio repaso por sus aventuras galantes —fracasadas todas—, Groucho se lanza a una hilarante historia universal del amor, o mejor dicho del sexo, “esa gloriosa experiencia que la madre naturaleza improvisó con el fin de mantenernos en pie y, de vez en cuando, acostados”. Otro grande  del género fue el inglés Tom Sharpe, quien con su saga Wilt, revivió lo mejor de la comedia anglosajona.

Woody Allen

Rey del humor ácido e inclemente –dentro y fuera del cine- pues ese es sin duda Woody Allen, quien tiene en este registro tres libros magníficos: Cómo acabar de una vez por todas con la cultura, Sin plumas y Perfiles, publicados en España por Tusquets en un solo volumen que muestra al Allen más inteligente y mordaz. A mitad de camino entre el relato y el ensayo –algo de eso hay en estos libros de Allen-, también está el magnífico Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, una compilación de textos escritos por David Foster Wallace en clave de humor e ironía. El título de la colección proviene de un ensayo escrito por el norteamericano tras  un viaje de una semana a bordo de un crucero en el Mar Caribe.

Entre otros clásicos contemporáneos para una bitácora del humor están Mi familia y otros animales, de Gerald Durrell, un libro que inicia su trilogía autobiográfica que transcurre en la isla griega de Corfú y que ha dado páginas y páginas de hilarante enciclopedia humana y animal; también toca mencionar El mundo ha vivido equivocado, del argentino Roberto Fontanarrosa; La Guía del autoestopista galáctico, una novela de ciencia ficción de Douglas Adams publicada en octubre de 1979 aunque originalmente fue concebida como una radiocomedia.

Para comedias recientes, una bastante acre: Ha vuelto (Seix, Barral, 2013), una historia escrita por Timur Vermes, reportero del Abendzeuting y el Express de Colonia, quien resucita nada más y nada menos que a Adolf Hitler. El Hitler, quien se despierta, aturdido, en un descampado de la Alemania de 2011, recorre las calles de Alemania vestido con su uniforme militar. Tiene 56 años y no sabe qué ha pasado, pero de algo está seguro: ha venido a salvar al pueblo alemán, a plantarse de nuevo como el hombre que alguna vez fue: el Führer. Y a su manera lo consigue.  Envuelto en la simpatía –o la estupefacción- de quienes le creen un comediante, Hitler salta a la televisión y se convierte -¿otra vez?-en un fenómeno de masas.  Diez millones de visitas en Youtube, portadas en la prensa, autógrafos para niños y ancianas, saludos con el brazo alzado y la palma abierta de maquilladoras y secretarias. El libro, que ha logrado vender miles de ejemplares nos planta ante la pregunta… ¿Está bien reírse con Hitler?

Imposible no citarLa noche fenomenal (Anagrama), de Javier Pérez Andújar. Se trata de una novela hilarante, en apariencia absurda, que borda con hilo fino una crítica demoledora. No queda títere con cabeza y el lector tiene la sensación de estarse riendo con asuntos que aun pareciendo inverosímiles, tienen más de la realidad de lo que está dispuesto a pensar. Y ahí está la maestría de Pérez-Andújar: hacer lo que un flautista de Hamelin. Lleva el pacto de la ficción a su punto más trabajado y sin enseñar las costuras.

La noche fenomenal se desarrolla en una Barcelona contemporánea en la que no para de llover y un grupo de colaboradores de un programa de fenómenos paranormales –La noche fenomenal, se llama- descubre una serie de fenómenos extraños. Hay dos Barcelona paralelas que se comunican a través grietas, a la par que ocurren los asuntos más extravagantes: gente que pierde su identidad y aparece metamorfoseada en Walt Disney, hallazgos inquietantes, agujeros negros y fenómenos paranormales. Eso, sin contar episodios como Tejero tomando el congreso a ritmo de Rumba –en la novela buscan a Javier Cercas para arrojar luces al respecto-  o el inquietante madrigalista de Clot. No tiene desperdicio. Es una joya.

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