Cultura

Así es la biblioteca de Jorge Luis Borges

Es un libro de imágenes más que de palabras y justo ahí radica su belleza: en la posibilidad de ver al detalle los ejemplares a los que el argentino dedicó horas atención y lectura

La Divina comedia, de Dante, se repite en varias ocasiones. Era un libro fundamental para Borges.
La Divina comedia, de Dante, se repite en varias ocasiones. Era un libro fundamental para Borges.

Los libros fotografiados en estas páginas no llegan al cinco por ciento de los que formaban parte de la biblioteca del escritor argentino Jorge Luis Borges, que hoy se conserva en la fundación que lleva su nombre. Y sin embargo, son suficientes. Sí. Suficientes para componer con ellos un libro precioso, para hacernos una idea del Borges lector e inagotable que igual apuntaba en sus solapas y hojas traseras, como igual se inventaba un mundo autónomo en el acto de la lectura. El rastro de esos libros nos hablan de su obra. De su temperamento. De sus manías. De sus simpatías y antipatías literarias. 

Los libros retratados en este libro no llegan al 5% del total de la biblioteca de Borges.
Los libros retratados en este libro no llegan al 5% del total de la biblioteca de Borges.

Editado por el sello Paripé Books, los lectores pueden disfrutar en La biblioteca de Borges una reproducción detalladísima de los ejemplares que formaban parte de la biblioteca del argentino. Con un texto introductorio de María Kodama, viuda del autor de Ficciones, este libro de Fernando Flores Maio despliega ante el lector las fotografías que hizo Javier Agustín Rojas a muchos de los volúmenes en los que Borges encontró horas de placer y felicidad. ·”Tus libros preferidos, lector, son como borradores de ese libro sin lectura final”, decía. Así se presentan, unos tras otros, ante los ojos del lector: Tomas Carlyle, Schopenhauer, Unamuno, Dickens, De Quincey, Quevedo, Henry James, Homero, Stevenson. Una selección, pues, de los libros de cabecera de alguien para quien, de existir un paraíso, éste se hallaba en una biblioteca.

La Divina comedia, de Dante, se repite en varias ocasiones. Era un libro fundamental para Borges.
La Divina comedia, de Dante, se repite en varias ocasiones. Era un libro fundamental para Borges.

A la manera de quien aboceta una biografía a partir de los libros que descansan en las baldas de una estantería,  Fernando Flores Maio plantea: “La felicidad la encontró en los libros, de Thomas De Quincey, de quien escribe: «A nadie debo tantas horas de felicidad personal»; de Enoch A. Bennett, de quien resalta las muchas felicidades que en su libro Enterrado en vida nos aguardan; de José María Eça de Queiroz, porque «la mente del lector hospeda con alegría esa imposible fábula»; de El Mandarín, de Montaigne, sir Thomas Browne o Stevenson, ya que descubrirlos «es una de las perdurables felicidades que puede deparar la literatura», como lo señala en el prólogo al libro de Robert Louis Stevenson Las nuevas noches árabes. Markheim. Borges escribió que una noche lo detuvo un desconocido en la calle Maipú y le agradeció haberlo hecho conocer a Stevenson. «Me sentí justificado y feliz. Estoy seguro que el lector de este volumen compartirá esa gratitud», reveló ”.

La Biblia tenía para Borges un gran interés literario.
La Biblia tenía para Borges un gran interés literario.

Kipling, otro autor que aparece en las baldas de esta 'biblioteca'.
Kipling, otro autor que aparece en las baldas de esta 'biblioteca'.

En labiblioteca de Borges abundaban también los libros de filosofía y religión, y a través de esos autores es posible encontrar las claves de su pensamiento creador. “Es como entrar en un universo mágico, místico. Aunque él era agnóstico, señaló que los mejores cuentos sobrenaturales (La vuelta del tornillo de Henry James, Donde su fuego nunca se apaga de May Sinclair, La pata de mono de Jacobs, La casa de los deseos de Kipling, El manuscrito encontrado en una botella de Poe), fueron obra de escritores que negaban lo sobrenatural. La razón —argumentaba— es clara: «El escritor escéptico es aquel que organiza mejor los efectos mágicos»”, escribe Flores Maio.

Desde la Biblia -donde Borges anotó en 1941: “En el principio Dios fue los dioses (Elohim)" hasta Spinoza. La mayoría de los libros que forman parte de la biblioteca borgiana están escritos en inglés –ediciones preciosas de Penguin-, porque muchos de ellos los heredó el argentino de su padre, quien a su vez los conservaba de la biblioteca de la abuela de Borges, que era inglesa. La Divina Comedia, de Dante, era uno de los libros más apreciados de Borges y uno de los cuales se conservan mayor números de ejemplares. 

Un detalle de la portada del libro.
Un detalle de la portada del libro.



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