Cultura

Otros artistas y escritores hicieron lo que Màxim Huerta: esto fue lo que pasó

El ministro Màxim Huerta, en la toma de posesión de su cargo.
El ministro Màxim Huerta, en la toma de posesión de su cargo. EFE

Cinco años atrás el Ministerio de Hacienda comenzó a examinar con lupa a las sociedades instrumentales, aquellas creadas con el fin específico de adelgazar la factura fiscal de ingresos personales, a través de una tributación menos onerosa. La cartera del entonces ministro Cristóbal Montoro abrió investigaciones a determinados personajes públicos, previo aviso de que colocaría la lupa en el cine. En efecto, muchos personajes de la cultura y la televisión, además del fútbol claro, recibieron notificaciones y fueron investigados: Jorge Javier Vázquez, Joaquín Sabina, Luis Tosar, Carmen Posadas, Ana Duato o Imanol Arias.

Muchas de aquellas investigaciones continúan abiertas, otras ya han llegado a su fin. La gravedad de los casos dependía de las cuantías y los casos específicos. Sin embargo, el motivo principal o el rasgo que comparten todas es el uso de sociedades limitadas como las que empleó el ministro de Cultura y Deporte Màxim Huerta cuando era presentador del programa de Ana Rosa Quintana. Fue sancionado con el pago  218.000 euros a Hacienda por los impuestos que dejó de pagar en 2006, 2007 y 2008 a través de la sociedad limitada Almaximo Profesionales de la Imagen, de la que era único accionista y administrador desde 2006 y que fue liquidada a finales de 2016.

"La gente decía que lo tenía desde que se pagaba lo mismo por sociedades e IRPF y que no se dio cuenta, pero cómo no se va a dar cuenta que pagas del 35 al 56"

Cobrar a través de una sociedad permite tributar a un tipo nominal menor que en la modalidad renta personal con el IRPF. Las empresas investigadas suelen tener un único socio quien, en ocasiones, decide compartir el accionariado quizá con un familiar. En este tipo en concreto, como era el caso de Màxim Huerta, la mayoría de estas sociedades no tienen entidad real y el grueso de sus ingresos se corresponde con servicios que presta el artista o presentador, por lo que tanto la actividad comercial como los ingresos se debe a su única presencia. Por tanto, ese dinero debe declararse como ingresos personales.

“En el caso de Màxim Huerta se juntan dos cosas: por un lado la utilización de una sociedad para actividades que son personales para pagar menos. El IRPF llegó a estar en el 56% y si usabas una sociedad, bajabas al 35%: veinte puntos menos. La gente decía que lo tenía desde que se pagaba lo mismo por sociedades e IRPF y que no se dio cuenta, pero cómo no se va a dar cuenta que pagas del 35 al 56. Si usas un artefacto para pagar menos  con una sociedad que no tiene entidad real, es decir, máquinas, oficinas o empleados eso es fraude fiscal. Eso se sabía. Todo el mundo decidió hacerse el tonto, cuando era ir camino al despeñadero”, explica el escritor y abogado Lorenzo Silva, quien además de autor de Premio Planeta de Novela y autor la saga literaria dedicada a Bevilacqua y Chamorro,  trabajó como asesor fiscal en una firma multinacional.

"Claro, él ha saldado la deuda. Eso le pasó a Sabina y a Wyoming. El asunto es que ni Sabina ni Wyoming  son ministros de nada”

Sobre ese mismo tema, añade Lorenzo Silva: “Ahí viene el primer problema. El segundo es que en una sociedad se desgravan gastos indiscutiblemente ligados a la actividad. El problema es Màxim Huerta  llegó a incluir cosas de gastos de la casa de la playa de Alicante. Puedes desgravarte una oficina en la que trabajes, pero no la casa de la playa. Claro, él ha saldado la deuda y como en ningún llegó a 120.000 euros no tiene delito fiscal, si hubiese sobrepasado esa cantidad sí. Eso le pasó a Sabina y a Wyoming. El asunto es que ni Sabina ni Wyoming  son ministros de nada”.

En efecto Joaquín Sabina pagó más de 3 millones de euros a Hacienda por una diferencia de criterio en las liquidaciones fiscales de la sociedad con la que el artista factura sus servicios. Según defendió entonces su mánager, la reclamación no se corresponde con ningún delito, ya que no existía ánimo de defraudar.  Ejemplos, hay muchos más. Los periodistas Federico Jiménez Losantos y José Miguel Monzón, Wyoming, también fueron objeto de sanciones. Tras la inspección fiscal, Jiménez Losantos se vio obligado a pagar 1,8 millones de euros, mientras que al presentador de El intermedio le tocó saldar una deuda tributaria por 910.000 euros.

"Me han arruinado”, esas fueron las palabras que dijo a la prensa la escritora y ganadora del Premio Planeta 2009, Ángeles Caso, al dar detalles de su impasse con la Agencia Tributaria. Todo comenzó con el premio Planeta, el mejor dotado en España, con 600.000 euros. Según relató la escritora 48% (270.000 euros) del total fue ingresado directamente al fisco. Sin embargo, Caso cometió un error: la escritora desgravó 15.000 euros del premio. Justificó la medida como gastos relacionados con su profesión: luz, calefacción, teléfono, internet y viajes de promoción y documentación. La revisión de esa desgravación hizo que, en 2013, se enfrentada a varias declaraciones paralelas, la devolución de los 15.000 euros, un 50% en concepto de multa y otro 5% en intereses desde 2009. Aquello, que para la autora supuso un “calvario”, fue el motivo de su ruina económica.

Lucía Etxebarria también tuvo que vérselas con Hacienda. En 2013 tuvo que participar en el reality de Telecinco, Campamento de Verano, junto a personajes del papel cuché. ¿Por qué la novelista se ha metido en semejante circo?, se preguntaron muchos. Pues intentar ganar dinero para pagarle al fisco. "No quiero ganar, con aguantar tres semanas suficiente (…)Tengo facturas por pagar", aseguró. En su momento, ella misma explicó sus motivos en una carta. Hay casos bastante más graves y que incluso han sido do objeto de investigación penal. En 2015, la Fiscalía de Barcelona se querelló contra el escritor superventas barcelonés Ildefonso Falcones, acusado de defraudar entre 2009 y 2011 un total de 1,4 millones de euros al transmitir los derechos de autor de sus obras, como La Catedral del Mar, a sociedades radicadas fuera de España. Hoy, pide nueve años de cárcel para Falcones. Carmen Posadas  afronta en la actualidad 16 investigaciones por la misma razón.

¿Cómo tributa un escritor? Pregúntale a Balcells

Siendo Màxim Huerta periodista y además escritor, conviene hacer un repaso a la forma de tributación de los escritores. Hasta febrero de 1999, los autores tributaban exactamente igual que el resto de las personas. Si recibían un adelanto, tenían que pagar íntegramente lo que Hacienda demandaba. A saber: si alguien cobraba un adelanto dos millones de euros, le quedarían unos 800.000 libres para vivir el tiempo que durase la escritura del libro. Al final, insisten algunos, la cantidad de dinero del que disponían para terminar un libro quedaba prácticamente en nada.

Pero entonces llegó Carmen Balcells y todo cambió. Fue ella quien ejerció presión e hizo de lobista para conseguir que el Real Decreto de 5.II.99 aprobase el Reglamento del IRP. En el artículo 6, apartado 3, permitió a los autores no tener que declarar como ingresos de un solo ejercicio los adelantos por una obra, sino que podían declararlos progresivamente, en función de las ventas anuales. A la hora de declarar sus ingresos, los autores tienen varias opciones: hacerse autónomos, constituirse en sociedades anónimas o aceptar un sueldo fijo de una editorial, como hicieron en su momento algunos autores como Francisco Umbral o Antonio Gala.



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