Karina Sainz Borgovozpopuli autores
Karina Sainz Borgo

Día del Libro Sant Jordi, Patria y el derecho... a leer

El poeta, narrador y ensayista Fernando Aramburu, durante la firma de libros en la diada de Sant Jordi.
El poeta, narrador y ensayista Fernando Aramburu, durante la firma de libros en la diada de Sant Jordi. EFE

Es la fecha marcada. El pistoletazo de salida. El silbato. Llamadlo como queráis. El 23 de abril, señalado como el Día del Libro –el aniversario oficial de la muerte de Cervantes- coincide con Sant Jordi, efeméride autonómica pero también cita editorial por excelencia a partir de la cual, año tras año, el sector dibuja una hoja de ruta. Este 2017, todos los ojos se posan sobre Fernando AramburuPatria (Tusquets), una novela coral que relata la vida en el País Vasco tras los años de violencia y terrorismo de ETA y que justo la víspera de Sant Jordi fue reconocida con el Premio Nacional de la Crítica

Hasta el cierre, según cifras adelantadas por los libreros, Aramburu se ha proclamado ganador de la jornada con su novela 'Patria'

Hasta el cierre, según cifras adelantadas por los libreros catalanes, Aramburu se ha proclamado ganador de la jornada con su novela Patria; algo que se daba por hecho en  las previsiones del sector. Entre los más vendidos en castellano se encuentran Tierra de Campos, de David Trueba (Anagrama), El monarca de las sombras, de Javier Cercas (Literatura Random House), El Laberinto de los Espíritus, de Carlos Ruiz Zafón (Planeta) y No soy un monstruo, de Carme Chaparro (Espasa). En catalán, se impone Nosaltres dos, de Xavier Bosch (Columna) junto a Rosa de cendra, de Pilar Rahola (Columna), así como Un home cau, de Jordi Basté.

Comenzó pegando fuerte Sant Jordi, con nombres potentes: desde el Cervantes 2016 Eduardo Mendoza, por supuesto Aramburu –cuyas largas colas se perdían por el Paseo De Gracia-, pasando por Marta Sanz, Dolores Redondo –La mujer Baztán y Premio Planeta- o Javier Cercas, hasta autores como Siri Husvedt, Donna Leon, Petros Márkaris y James Rhodes.  Lo curioso, acaso, es la caída del trono de determinados superventas. Mejor dicho, la sustitución del superventas al uso por un libro como el de Aramburu, que interpela una parte de la historia reciente de España, hasta ahora apartada y sobre la que muchos lectores sostienen un desacuerdo al momento de valorar estética y políticamente la ejecución en su conjunto.

Pensar el libro 

Volver a casa sin un libro en Sant Jordi no sólo está mal visto... ¡es que resulta impensable! La oferta se multiplica; el libro toma la ciudad, se  introduce en su torrente sanguíneo; bombea otra sangre que cuela más rápido y acelera. El libro, que atraviesa un proceso de reconversión industrial, necesita plantarse como objeto cultural, debe recuperar el terreno perdido.  El sector necesita crecer. Hacer caja. Despertarse. Ya no vale con no perder. Un estancamiento y retracción del 40% obligan a espabilar.

Por eso Barcelona bulle, crepita como una sartén. Hace calor. Sol. Tiempo propicio para el safari literario. Los autores, mucho más apretados que en la feria del Libro Madrid, atienden a las firmas de sus sellos y librerías. Según datos del ISBN hay 86.000 nuevos títulos. ¿Quién gana esa pelea? Todos o nadie. Aunque depende de la trinchera. De un lado, los personajes -Risto Mejide o el chef Jordi Cruz-; del otro, los escritores.

Planeta ha ido a la ofensiva, claro está –Mendoza, Márkaris, Husvedt, Aramburu, Ignacio Martínez de Pisón, Dolores Redondo, Care Santos- pero Anagrama ha sacado pecho con Marta Sanz y David Trueba. Los sellos independientes, Blackie Books y Turner se cuelan. ¡Ay, Rodhes!, ese pianista que trae a todos de cabeza de dos años para acá y Sergio del Molino, que con su España vacía lleva ya un año recorriendo ferias y acumulando galones. Bien por él, porque cada día demuestra más solvencia.

Patrimonio Inmaterial

Este año, a Sant Jordi lo acompaña un reclamo: la petición de que se convierta en Patrimonio Inmaterial de la Unesco. En esa fila, muchos piden número: desde el Pacto Nacional por el Referéndum impulsado por Puigdemont, que aprovechó la ocasión para recolectar firmas, hasta la presencia de fuerzas políticas como Ciudadanos –acudió Inés Arrimadas a la cita de este año- como el PP (anémico, casi invisible) o el PSOE. Esta última, tuvo por cara pública –cómo no- a Miquel Iceta (PSC), que aprovechó el mediodía primaveral para retratarse con Ian Gibson, aunque poco después se topó con Pedro Sánchez. Y… ¡Buenoooo, un brindis por los días malos... que nadie querría recordar!

Este domingo durante la Diada de Sant Jordi.
Este domingo durante la Diada de Sant Jordi. KSB

La candidatura de la fiesta del libro y la rosa de Sant Jordi como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco juega el papel de un raro cebo que todos pican y a todos pica: un objetivo que comparten el Gobierno y la Generalitat, pero que la visita a Cataluña el pasado viernes de la vicepresidenta del Ejecutivo central, Soraya Sáenz de Santamaría, en la previa de la festividad, despertó recelos en las filas soberanistas. Incluso, la presidenta de la Associació d'Editors en Llengua Catalana, Montse Ayat, manifestó su malestar por la politización que hizo, según ella, la vicepresidenta. 

Una imagen de las Ramblas este domingo 23 de abril,.
Una imagen de las Ramblas este domingo 23 de abril,. KSB

La visita de Soraya Sáenz de Santamaría a Barcelona fue interpretada como un instrumento político y no como un apoyo. Así lo comentó Montse Ayats, quien este domingo vestía una pegatina en la que se podía leer "he signat pel referèndum". Por ahí, ya el asunto iba cargadito. Eso sin hablar del clásico, que tenía los rieles de la estación de Sants a todo tren. Pero eso, claro, como la política ‘nada’ tiene que ver con el libro. Ujum. ¿Nada? Leer como elección es también un derecho en el que, una vez más, cada quien tensaba la cuerda a su favor. 

El sector

Generalidades a un lado, toca hablar del números. El año pasado, los libreros catalanes esperaban vender 1,4 millones de libros que les permitieran facturar 18,4 millones de euros. Este año esperan alcanzar los 22 millones tras haber crecido más de un 4% en 2016. Sant Jordi –todo sea dicho- había comenzado un poco antes, algunas firmas aisladas, la víspera, para calentar el ambiente. Ya desde el sábado en la tarde, e incluso el viernes de la mañana, los muchos saraos, los muchos previos, perfilaban. EL agasajo de RTVE el día viernes y el sábado la tradicional fiesta de La Vanguardia, que trajo a Los Manolos como quien invoca el espíritu de tiempos mejores -aquel espíritu del 92 recorrió la tarde como una electricidad-.

El año pasado, los libreros catalanes esperaban vender 1,4 millones de libros. Este año esperan alcanzar los 22 millones

Más de ochenta mil títulos, un día feriado –cayó domingo este año- para animar el cotarro. A eso se suman eventos que acentuaron la vocación internacional de Sant Jordi. La Agencia Literaria Pontas, que este 2017 celebra 25 años, trajo a buena parte de su catálogo. Entre los casi 50 autores que asistieron a la celebración pueden citarse: los indonesios Eka Kurniawan y Clarissa Goenawan, los congoleños Fiston Mwanza Mujila y JJ Bola, el francés Olivier Truc, el argentino Federico Axat, el mexicano Jorge Zepeda (Premio Planeta 2013) , la sueca Sara Lövestam… y también los españoles Milena Busquets, Kirmen Uribe (Premio Nacional de la Crítica en Euskera este año) y Dolores Redondo, que ha acumulado colas de hasta quinientos lectores en los principales puntos de la ciudad donde firmó. 

"El libro, lo único que permanece, a pesar del intento de uso proselitista o del imperio del selfie"

La ciudad se mantuvo intransitable, desde muy pronto. Prodigiosa. Literaria. Sin duda, el que vuelve a casa sin un libro el día de Sant Jordi es porque está hecho de madera. Un encuentro que es todo celebración y puesta en común. Porque la ciudadanía converge en un espacio y un motivo: el libro. Sí,el libro, lo único que permanece, a pesar del intento de uso proselitista o del imperio del selfie; a pesar de que algo se caiga a pedazos y que la necesidad -a gritos- de reinvención interpele al sector; a pesar de todo esto, las personas seguirán siendo  libres de buscar libros y encontrarse en ellos. Leer es también una forma de elegir y habitar la diversidad. 



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba