Premios Goya 2017 Lo que no se vio en los Goya: gambas, subvenciones y cigarros 'a lo Paesa'

Juan Antonio Bayona, director de 'Un monstruo viene a verme', fue el invitado más emocionado de la noche. Tanto, que tuvieron que prepararle una tila que se bebió de tres sorbos.

Lo que no se vio en los Goya: gambas, subvenciones y cigarros 'a lo Paesa'
Lo que no se vio en los Goya: gambas, subvenciones y cigarros 'a lo Paesa' Efe

Son las 16:00 horas de este sábado y los invitados a la 31ª edición de los Premios Goya van llegando a las inmediaciones del Madrid Marriott Auditorium intentando sortear el vendaval que sacude la capital con sus portatrajes en mano. No hay fans en la puerta para recibirles, pero tampoco hay nadie protestando. Esa batalla se libra en las redes sociales. La borrasca se coló horas antes por las ranuras de Twitter cuando decenas de personas llamaban a boicotear la gala organizada por la Academia de Cine a golpe de hashtag. "No es de recibo poner el nombre de un gran artista como fue Goya a un circo montado por titiriteros de tres al cuarto", lanzaba un usuario. "Boicot a Dani Rovira y a sus amiguitos defensores del desagradecido antiespañol Fernando Trueba", atizaba otro.

No puede ser que me gaste la subvención en gambas"

Desprecios que se toparon con el sarcasmo del actor José Corbacho y otros profesionales de la escena cinematográfica española. "¡Pido perdón! Tenéis razón con el #boicotalosgoya. No puede ser que me gaste la subvención en gambas. Y encima gambas de Arenys (catalanas)!", contestaba con la pertinente foto de cinco crustáceos sobre un plato. Algo más didáctico intentaba mostrarse Juan Antonio Bayona, quien horas más tarde acapararía nueve de los 12 galardones a los que optaba con Un monstruo viene a verme: "No hay cultura buena o mala, la hay constructiva o destructiva. Y vosotros sois una expresión de ella".

Fernández, 'a lo Paesa'

Mientras el debate entre quienes trabajaban para que la gala emitida por TVE registrase unos datos de audiencia mínimos y quienes defendían que ellos generaban riqueza al Estado con sus películas subía de tono, arrancaba la alfombra roja y con ella, el desfile de toda la troupe. El color blanco fue el gran protagonista de la noche, sobre todo gracias al elenco de Kiki, el amor se hace, que contaba con cuatro nominaciones pero no consiguió salir victoriosa de ninguna. Sorprendió en el posado ante los fotógrafos el actor Eduard Fernández, candidato al Goya al mejor actor protagonista por El hombre de las mil caras, que, al estar tan metido en el papel de Francisco Paesa, no soltó el cigarrillo pese a estar en un espacio cerrado. ¿Sería un Benson & Hedges como los que fuma sin parar el ex espía?

El taconeo de las asistentes fue dejando paso a la música de la Film Sinphony Orchestra, dirigida por Constantino Martínez-Orts. Y ahí estaba él. Por tercera vez consecutiva, el malagueño Dani Rovira tomaba las riendas de la ceremonia con un guion más divertido que el que siguió la pasada edición, ese por el que le llovieron críticas con el consiguiente arrepentimiento por haber presentado la gala. "Porque no hay dos sin tres, porque las trilogías molan, porque todos hemos soñado con hacer un trío, menos José Coronado, hijo de puta, que seguro que lo has hecho", dijo dirigiéndose al veterano actor, que ni confirmó ni desmintió.

Donald Trump en los Goya

Semanas antes, el protagonista de Ocho apellidos vascos aseguró a este periódico que en su discurso habría "cero" menciones al panorama político. Casi lo cumple. Apenas hubo puyas a los gobernantes, pero algún tirón de orejas fue inevitable. "Os vamos a dedicar el tiempo proporcional que ustedes han dedicado a la Cultura en sus campañas y debates", atizó ante la atenta mirada de un impoluto Íñigo Méndez de Vigo, una sonriente Manuela Carmena, un Pablo Iglesias que echó mano de la pajarita, un Albert Rivera con semblante serio y un entusiasmado Alberto Garzón. También tuvo algún mensaje dirigido al otro lado del charco. "Donald Trump, aquí en España la palabra 'cine' se escribe con 'i' latina", apuntó haciendo referencia a la política inmigratoria del nuevo presidente de EEUU.

Blake bromea con haber cosido los calzoncillos 'Superman'

Sin embargo, en el discurso de Rovira predominaron las bromas sobre la Academia de Cine, los nominados y hacia sí mismo. A Yvonne Blake, la presidenta de la institución de origen británico, le advirtió de ser la tercera persona que ocupaba el cargo en los tres años que ha presentado las galas: "Soy como la viuda negra de los Goya, voy a presidente por gala". Enrique González Macho, Antonio Resines... Y ahora ella. Tras hacer un repaso por la vasta carrera de la figurinista de Manchester, Rovira puso en relieve que además tenía los certificados First y Advance, un detalle que provocó las carcajadas de la oscarizada Blake, que bromeó con "haber cosido los calzoncillos a Superman".

Ana Belén, la más reivindicativa

Aunque parecía que la ceremonia iba a convertirse en un altavoz para defender al director Fernando Trueba, duramente criticado por la frase "no me he sentido español ni cinco minutos de su vida", lo cierto es que solo fue mencionado junto al nombre de Pedro Almodóvar en modo de agradecimiento: "Gracias a ellos, España es un país más respetado en el mundo". Una defensa que retomó la actriz y cantante Ana Belén al recoger su Goya de Honor. "No consigo entender que después de tantos años se den tantos pasos atrás", manifestó con las atentas miradas de Víctor Manuel y de Joan Manuel Serrat, que también la acompañaba. Y pidió, con el tono más reivindicativo de la noche, "salud y trabajo para esta profesión que no se merece tanto desprecio de sus gobernantes".

La ausencia de las mujeres en el cine también tuvo cabida en el relato de Ana Belén: "Aunque en estos últimos años ha habido incorporaciones, son muy por debajo para que exista igualdad. Si no se necesitasen mujeres para interpretarlas, tampoco estaríamos las que estamos". Una queja muy aplaudida por sus compañeras de profesión, entre ellas, Emma Suárez, que hizo 'doblete' tal como lo hiciera Verónica Forqué en 1988. La madrileña se llevó el Goya a la mejor actriz de reparto por La próxima piel y a la mejor protagonista por Julieta, un reconocimiento que le entregó el propio director de la película, Pedro Almodóvar,que, por primera vez en toda la nochedecidió quitarse las gafas de sol negras por unos minutos. "Me acuerdo mucho de Pilar Miró (El perro del hortelano), la tengo muy presente", comentaba nostálgica entre los asistentes. A Pedro, mientras tanto, le daban la enhorabuena por haber sido elegido presidente del jurado de Cannes.

Una tila vino a verle

Los nervios de Juan Antonio Bayona fueron los otros grandes protagonistas de la noche. ¡Hasta le tuvieron que dar una tila! Una bebida que no debía estar muy caliente pues se la bebió de tres sorbos. Cada vez que su película conseguía llevarse un premio, el director catalán resoplaba, sudaba, lloraba, reía o hacía muecas. O todo a la vez. Y así hasta en nueve ocasiones, pues el 'monstruo' se hizo con nueve de las 12 estatuillas a las que optaba. "Ha sido una película con una historia muy bonita, pero muy difícil de llevar a la pantalla", reconocía ya más tranquilo.

Si en los Premios Feroz, Antonio de la Torre aludió a la ausencia del cineasta pese a que éste se acababa de aterrizar de Londres y se encontraba sentado entre los asistentes, los Premios Goya no iban a ser menos. La organización llevó a la pantalla una foto de Bayona de niño sin darse cuenta que en realidad habían cogido una imagen de su hermano. "Que no soy yo, que no soy yo", trataba de transmitir el director a Rovira desde la butaca. En vano.

España tiene la herencia cultural de haber sufrido una dictadura"

Si bien no habló sobre la decisión de los ejecutivos de Mediaset de no asistir a la gala por el conflicto con la firma Saphir, sí se refirió a la confesión de Mariano Rajoy sobre que no había visto ninguna de las cintas nominadas. "Muchos dirigentes, de todos los colores, no han visto ninguna de los largometrajes nominados", apostilló. "Creo que España tiene la herencia cultural de haber sufrido una dictadura, pero cada vez más personas van a ver cine español", dijo.

El otro gran triunfador de la noche, Raúl Arévalo, también estuvo muy nervioso y no dejó de agradecer durante toda la noche a los directores con los que había trabajado. Con su película, Tarde para la ira, repitió la jugada de Alejandro Amenábar con Tesis, cuando la ópera prima de un director novel arrebató el Goya a otros más veteranos. "El cine no debería depender tanto de las cadenas de televisión privadas", comentó junto a su equipo. Otra de las anécdotas que dio más juego a lo largo de la noche fue la protagonizada por Dani Rovira y Ken Loach, ya que el 'we love your work, your necessary work' ('amamos tu trabajo, tu necesario trabajo) del malagueño tuvo que serle traducido al director británico porque no entendió la pronunciación. "Me estoy poniendo las pilas con el inglés, estoy a tope, más que nada porque no quiero ser presidente del Gobierno", remató al darse cuenta de que algunos espectadores ya estaban comparando su atropello al inglés con el de Yvonne Blake al español. Que Twitter les perdone, que diría Roberto Álamo.

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