Cultura

Los Portadores de sueños echa el cierre: ¿qué pasa cuando muere una librería?

Casi mil librerías han cerrado desde la crisis, una avalancha de orfandad que nos hace más necios y  zafios

Félix González y Eva Cosculluela, fundadores de Los portadores de sueños, en Zaragoza.
Félix González y Eva Cosculluela, fundadores de Los portadores de sueños, en Zaragoza.

Lectores y escritores no han podido recibir la noticia con mayor desolación. Los portadores de sueños ha echado el cierre después de quince años. Esta librería a la que  Enrique Vila-Matas se refirió como el abismo, había conseguido mantenerse una década entera cruzando el precipicio, a pesar de la crisis económica, el asedio de plataformas como Amazon e incluso el manifiesto desinterés de los organismos oficiales por la lectura. Y no podrá acusárseles de resistirse a la reconversión, porque trabajaron por renovarse y modernizarse,  dentro y fuera de su local. Eva Cosculluela no sólo es una librera, es una activista del libro, una agitadora cultural.

Desde que en el año 2004, Félix González y Eva Cosculluela dejaron la consultoría informática para fundar este local en el número cuatro de la calle Jerónimo Blancas, en pleno centro de Zaragoza, Los portadores de sueños se convirtió en un punto de encuentro: desde David Trueba hasta el mismísimo Pep Guardiola pasaron por ahí para presentar sus libros o cultivar la tertulia inteligente, formas de hacer cultura que irrigaban al mundo del libro al mismo tiempo que se alimentaban de él. En aquel entonces los consultores informáticos dejaron un empleo fijo en una España que vivía sus años de vacas gordas y y lo hicieron para fundar una librería, una de las empresas más enloquecidas y valientes, una que ellos empujaron con inteligencia, dedicación y alegría.

Reconocida en 2012 con el Premio Librería Cultural otorgado por CEGAL y el Ministerio de CulturaLos portadores de sueños tenía sin embargo una mucho más importante que cualquier reconocimiento oficial: su eterno ajetreo de autores y lectores, esa idea de la literatura como actividad vital… eterno precipicio. La literatura como el más deseable de todos los vértigos. España es el país de Europa con más librerías, 21% con respecto a toda la región, y sin embargo es la que más ha visto cerrar este tipo de establecimientos: cada vez venden menos y arriesgan más. Según el  Observatorio de las Librerías correspondiente a 2016, elaborado por Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, el  porcentaje de crecimiento mostraba signos de ralentización.

El grueso de la venta de libros en España se concentra en librerías grandes. Las pequeñas y generales de proximidad -como lo fue Los portadores de sueños- no sólo son las que menos ganan, sino las que más pierden y más duramente tienen que competir, algo a lo que Félix González y Eva Cosculluela se entregaron a brazo partido, sin renunciar a la autocrítica ni a la agrupación con el gremio para propiciar su modernización y desarrollo. La oscura noticia del cierre de Los Portadores se suma a desapariciones como la de la mítica Catalònia –sustituida por un local de comida rápida- o la Negra y Criminal, aquel local de culto en la Barceloneta regentado por Paco Camarasa y que echó el cierre en 2015. Casi mil librerías han cerrado desde la crisis, una avalancha de orfandad que nos hace más necios y  zafios.



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