Cultura Jorge Lago, responsable de Cultura de Podemos: “Decir que soy casta por el dinero que tengo es ridículo”

Fue de los primeros en incorporarse a la formación de Pablo Iglesias, cuando Podemos ni siquiera soñaba en ganar las europeas. Sociólogo, docente y ex editor en el sello independiente Lengua de Trapo, hoy Jorge Lago es miembro del Consejo Ciudadano de Cultura y Formación y director del Instituto 25M para la Democracia.

Sociólogo, editor, profesor universitario, investigador... Jorge Lago ha hecho muchas cosas, entre ellas, impulsar Lengua de Trapo, en su momento uno de los sellos independientes más importantes de la literatura escrita en español. Sin embargo, de un tiempo a esta parte su nombre es bastante más conocido por su militancia en Podemos, plataforma política a la que pertenece desde el comienzo. Formó parte del equipo de campaña para las europeas, fue coordinador de la Escuela Itinerante y ahora es miembro del Consejo Ciudadano en las áreas de Cultura y Formación y director del Instituto Democrático 25 M, el Think Tank de Podemos

Hubo una especial atención sobre él hace ya un tiempo, cuando, para cumplir con su política de transparencia, la organización liderada por Pablo Iglesias publicó en su página web la declaración de la renta de cada uno sus miembros. La de Jorge Lago era algo más que solvente, lo que le valió el sambenito de ser parte de la tan denostada elite a la que Podemos aludió como casta, un flanco por el que sus adversarios no dudaron en atacar. "Hablar del dinero que tengo me parece fuera de lugar (...) Llamarme casta por el dinero que tengo y he heredado, es ridículo", responde Jorge Lago, áspero y cortante, ante la obligada pregunta sobre lo que fue, en su momento, el soniquete de los medios. Pero no es eso de lo que hemos venido a hablar con él en esta bochornosa tarde de agosto. O al menos no lo más importante.

“Llamarme casta por el dinero que tengo y he heredado, es ridículo”, responde Jorge Lago áspero y cortante

Faltando muy poco para las elecciones generales, y en la recta final de una campaña que promete desgaste, Jorge Lago habla con Vozpópuliacerca del impacto y la importancia de pensar la cultura y lo cultural: un espacio político pero no necesariamente politizado en el que su organización no termina de dar un paso al frente, aunque Lago se empeñe en explicar que los detalles del programa general -ya adelantado en sus líneas básicas en las autonómicas- verá luz a finales de septiembre. Una cosa queda clarísima, desde el comienzo: "La cultura debe ser independiente y capaz de cuestionar el poder, sea el de Podemos o el de cualquier otro partido”, asegura. Pero, ¿cómo? Sobre ese y otros temas conversa Jorge Lago en esta entrevista.

-¿Cómo han cambiado las cosas en Podemos de un año para acá? ¡Qué digo un año! ¿De dos meses para acá?

-A mí me interesa más lo que permanece: una misma idea de cómo tiene que cambiar este país, un mismo análisis sobre cuáles son las condiciones que han llevado a España a una crisis no sólo económica sino también social y política, la necesidad de una transformación democrática, el diagnóstico y la forma de conseguirlo...

-Ya, pero habéis hecho pactos, gobernáis en ayuntamientos importantes, como Madrid y Barcelona. Algo más ha pasado, ¿no?

-Por supuesto que ha cambiado mucho. De cuando nace Podemos a ahora hay una diferencia esencial: podemos gobernar un país y cuando nació lo hicimos con la intención de ver qué posibilidades había de entrar en el juego político y transformarlo. Somos una institución política que está abierta a la ciudadanía. ¿Cambia el discurso? No. ¿Cambia la forma en que creemos que debe transformarse la sociedad española? No. Lo que ha cambiado son las formas de cómo hacerlo en lo inmediato.

"Es evidente que en una editorial que vende mil ejemplares de un título, un libro tiene una capacidad de llegada ridícula con respecto al Facebook de Podemos"

-Por su trabajo en Lengua de trapo se le asocia al mundo cultural y al sector editorial independiente, que como la política, tiene algo de balcánico y espurio. ¿En qué se parece un mundo al otro?

-Aunque tú o algunos me conozcan del mundo editorial, la verdad es que ahí he estado sólo cinco años. Llevo trabajando y militando desde los 16 o 17, y tengo casi 40. Lo que estoy haciendo en Podemos se parece mucho a lo que ya he hecho antes: intentar generar un cambio social, cultural y político. Es evidente que en una editorial que vende mil ejemplares o dos mil ejemplares de un título, un libro tiene una capacidad de llegada ridícula con respecto al Facebook de Podemos, que tiene un millón de seguidores. Ya sólo con eso te hablo de una diferencia esencial.

-La cultura como instrumento político es una cosa. La politización de la cultura es otra. Entre una y otra, ¿dónde está Podemos?

-Podemos está en contra de la politización de la cultura que ha habido en España en los últimos 30 años, lo que hemos llamado la cultura de la Transición, que no se mete en política porque le va muy bien con el poder y un poder que usa esa cultura para legitimarse, es decir esa no politización de la cultura y el uso político de ésta. Eso es lo que Podemos rechaza de plano.

-Ya, pero entre el blanco y el negro…

-La cultura tiene que ser independiente del poder, para eso hay que garantizar la independencia financiera y su autonomía presupuestaria. Que la cultura pueda cuestionar el poder, sea el de Podemos o de cualquier otro partido.

"En ningún momento hemos dicho que haya que acabar con las subvenciones, ni tampoco con modelo mercantil"

-Entre denostar la subvención y criticar el espacio mercantil de la cultura… ¿qué propone Podemos?

-En ningún momento hemos dicho que haya que acabar con las subvenciones, ni tampoco con el modelo mercantil. Lo que estamos diciendo es que el Estado puede garantizar una hibridación de ambos espacios, es decir, que a través de una Ley de Mecenazgo, el Estado pueda atraer capital privado y permitir una autofinanciación, por ejemplo, del cine. Sería la aplicación, en el caso de España, del modelo francés de la ley del Cine. Ahora estamos trabajando en el programa de cultura para las generales, que saldrá a finales de septiembre. Necesitamos un modelo integral, aplicable no sólo la financiación sino a los procesos de producción de cada sector: crear públicos, y para eso tienes que incidir en educación; la distribución, no puedes permitir películas subvencionadas que no se proyectan en cines porque no hay tejido suficiente… Hay que intervenir en distintos momentos a través de distintas vías: las subvenciones, el mecenazgo, los espacios públicos sin utilizar, la creación de un plan global, que no ha existido en España en ningún momento.

-Sobre lo cultural existen siempre visiones opuestas, sin matices: quienes lo consideran algo accesorio versus un sector que tampoco ha sabido defender su importancia.

-Hace un tiempo hablé con un cineasta que se reunió con Esperanza Aguirre para exponerle algunas reivindicaciones que tenía el cine. Ella le dijo: primero ganad a la opinión pública, como lo hemos hecho nosotros, y después negociamos. Sin haber leído a Gramsci, Esperanza Aguirre estaba poniendo en práctica la idea de la hegemonía. Durante años y años han denostado la producción cultural autóctona porque es molesta, porque señala lo que no funciona o porque está contra una guerra ilegítima... Aunque luego a mí no me fascina cómo se utilice por parte de la izquierda. No voy a defender ese modelo de la foto para legitimarse. Me refiero a ese uso de la cultura en forma de espejo: el PSOE utilizando a los artistas para hacerse una foto, aunque luego su política cultural deje mucho qué desear, o el PP criticándolos como si fueran el problema de este país. La cultura no es un capricho, es una necesidad para que una sociedad genere un relato sobre sí misma.

"No voy a defender al PSOE utilizando a los artistas para hacerse una foto, aunque luego su política cultural deje mucho qué desear, o el PP criticándolos como si fueran el problema de este país"

-¿Y sobre las fortalezas o debilidades internas del propio sector? ¿Qué puede decir?

-En determinados momentos han estado más unidos los trabajadores de la minería que los trabajadores de la cultura al momento de reivindicar derechos y el Estado ha puesto más dinero en sostener un sector que en el otro. ¿Eso quiere decir que uno es más necesario que el otro? A mi juicio los dos lo son. Pero quizá la cultura ha perdido la batalla de defender su lugar y es momento de repensar su papel dentro de la sociedad. Y creo. No lo creo, lo sé, que Podemos lo está haciendo, pero fuera de esos esquemas de la cultura de la Transición y de esas posturas antitéticas y electoralistas.

-Os habéis reunido con distintos actores del sector cultural…

-Y seguimos haciéndolo.

-¿Qué es lo que reclama el sector con más urgencia?

-Hace falta una reflexión compartida, necesitamos pensar globalmente, cosa que nunca se ha hecho en España. Pero hay varias cosas, una primera: los recursos. Luego, el IVA es un tema recurrente. No tenía sentido: te quito la financiación, te subo el IVA y no genero una alternativa. Lo que pide el sector es, cambiemos o no el IVA, hay que pensar fuentes de financiación globales o coherentes. Hay otra cosa, la auto explotación tan lamentable en la que vive el mundo de la cultura, hasta el punto del absurdo. Eso tenemos que regularlo.

"Parece que al Partido Popular le interesa mucho más o le parece más fácil reducir todo el problema de la cultura a la Propiedad Intelectual"

-Financiación, presupuestos, IVA… ¿Y Propiedad Intelectual?

-Hay mucha utilización partidista del tema de la Propiedad Intelectual. Parece que al Partido Popular le interesa mucho más o le parece más fácil reducir todo el problema de la cultura a la Propiedad Intelectual, cuando el tema de la cultura no es sólo ese. Subes el IVA, dejas de subvencionar, recortas, dejas de utilizar infraestructuras públicas para la cultura, la condenas a la miseria... ¿y luego el problema es que la gente se descarga gratis cosas? Eso es una irresponsabilidad. Dicho esto, evidentemente, hay que actuar en muchos sectores y momentos para pensar y adaptar la cultura a las transformaciones tecnológicas y sociales, en Podemos un equipo entero está trabajando en temas de Propiedad Intelectual. Sin demagogias y sin enfrentar al creador con el consumidor, se puede llegar a acuerdos.

-¿Sigue usted en Lengua de Trapo o vinculado con el sector?

-Ya no trabajo en la editorial.

-¿Fue a causa de la política o tomó la decisión por otra razón?

-Fue una decisión paralela.

-Hay quienes aseguran que, dentro de Podemos, usted es una ficha de Iñígo Errejón, que se lleva usted muy bien con él.

-Y con tantos otros.

"Juan Carlos Monedero es un compañero con el que nos hemos dejado la piel. Me he ido de campaña con él. He tenido diferencias como tengo con todos"

-Pero, a lo que voy. Se dice que tiene usted tiene antipatías y confrontaciones con Juan Carlos Monedero.

-Para nada. Es un buen compañero y un buen amigo.

-Tampoco sería raro que hubiese diferencias. Al menos en cuanto a ideas políticas.

-Si hubiese algún tipo de desacuerdo, tampoco te lo comentaría, porque serían cosas internas. Juan Carlos es un compañero con el que nos hemos dejado la piel. Me he ido de campaña con él. He tenido diferencias como tengo con todos, pero qué obsesión tenéis en la prensa con buscar diferencias y enemistades y películas. Pues no, no existen.

-Se lo pregunto justamente para confirmar, no porque nos obsesione ni tenga un interés en ir en contra de su organización.

-No sé quién te ha dicho eso, pero no es verdad.

-Todo el mundo habla hoy de líneas rojas. ¿Cuáles son las suyas en Podemos? ¿Qué tendría pasar para que usted dijese ‘no continúo’?

-No me lo he planteado, porque no veo ni siquiera la cercanía de ese momento. Tendría que ser una cosa tan poco probable que sería ciencia ficción. Si dejamos de defender el feminismo, o la igualdad, cosas que están en el ADN de Podemos, pues, quizá. Pero veo poco probable que eso ocurra. ¿Qué me preocupa la llegada al poder y lo que el poder te pueda hacer? ¿Qué me preocupa lo que pueda ocurrir ya sea un poder real en el sentido que gobiernes el país, que tengas 90 o 100 diputados y eso te institucionalice o burocratice un poco? Pues claro, y ese miedo siempre está. Pero para eso es Podemos una organización abierta, para eso hay círculos, para eso yo llevo un Instituto (Instituto 25M para la Democracia) cuyo básico objetivo es es acercarse a la ciudadanía. Vista la historia del capitalismo y las democracias de los últimos 200 años, sería ridículo asumir que esa posibilidad no existe, pero creo que la manera que nos hemos estructurado lo imposibilita.

-Cuando Podemos publicó la declaración de la renta de sus integrantes, la prensa señaló que la suya era la más alta. Hay quienes lo atacaron por eso. ¿No siente que la idea de la casta se volvió en vuestra contra? ¿Que su naturaleza como arma arrojadiza se hizo aún más absurda?

-Hablar del dinero que tengo me parece fuera de lugar, pero para responder a tu pregunta: ¿es ser casta tener el dinero que yo tengo, habiendo heredado y sin poder decidir la familia de la que vengo? Eso es ridículo. Casta no es una posición social, es una manera de entender lo público utilizándolo para enriquecerse. Casta es entender que las desigualdades sociales hay que incrementarlas y favorecerlas para mantener tus privilegios. Cuando alguien con la herencia que yo tengo se dedica a la producción cultural, a la docencia, o a militar en un partido político, llamarme casta es un poco ridículo, que vengo de una familia que puede tener que ver, es ridícula. Se juzga a la gente por lo que hace, no por dónde si sitúa. A mí que se me juzgue por lo que hago, no por la familia que tengo o por cuánto dinero he heredado.

"Casta no es una posición social, es una manera de entender lo público utilizándolo para enriquecerse"

-A usted le parece ridículo, pero hay menos navajeo en mi pregunta de lo que usted percibe. Quiero su versión, es todo. 

-No, no, me parece esencial mostrar qué creo que hay detrás de la pregunta que haces. Por eso quiero ser muy educado.

-Insisto: no estoy navajeando. Creo que es una buena oportunidad para contestar a ciertas cosas.

-Al contrario, el que va a navajear soy yo. Me parece una pregunta pertinente. Porque hasta qué punto los consensos que hacían que nos lleváramos relativamente bien o que no se hablara de determinadas cosas y el juego parlamentario fuera un paripé en el que Gobierno y oposición no dijeran realmente nada, ha hecho que cuando apareció una fuerza política que dijo 'aquí hay una casta que ha estado enriqueciéndose', por ejemplo Caja Madrid mientras se desahuciaba a miles de personas. La sensación de 'vienen estos a poner patas arriba los consensos y cómo nos repartíamos el poder' es por haber revelado lo que permanecía invisible en este país... La gente dice: 'Vais muy fuerte'. En España hay cinco millones de parados, hay gente desahuciada, hay pobreza infantil. Pero de eso mejor no hablar, hablemos de las oposiciones ridículas entre PP y PSOE. Podemos lo que ha hecho es visibilizar una España real. Por eso hemos tenido tanto apoyo.

-Sinceramente, y ahora que gobernáis, ¿todavía os queda tanto como decís?

-Claro, y mucho. Queda mucha partida por jugar.

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