Cultura

Las claves de los frescos de Sijena: no fue una venta, Cataluña las arrancó y debe devolverlas, dice el juez

Un juzgado de Huesca insta a devolver a Aragón 97 piezas del Monasterio de Sijena, cuya venta a Cataluña declaró nula. Las pinturas fueron arrancadas en 1936.

La sentencia destaca que las pinturas murales fueron arrancadas en 1936 incumpliendo la ley de patrimonio artístico vigente en la época. Por tanto, Cataluña debe devolverlas a Aragón antes del 25 de julio.
La sentencia destaca que las pinturas murales fueron arrancadas en 1936 incumpliendo la ley de patrimonio artístico vigente en la época. Por tanto, Cataluña debe devolverlas a Aragón antes del 25 de julio. museunacional.cat

Aragón y Cataluña llevan más de dos años enfrascados en la diatriba por 97 pinturas  del Monasterio de Santa María de Sijena (Huesca) y que permanecen aun en posesión de la Generalitat. Este martes, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Huesca hizo  pública una sentencia en la que condena al Museu Nacional d'Art de Catalunya (Mnac) a restituir las pinturas murales a la Sala Capitular del Real Monasterio de Villanueva de Sijena, en Huesca. El documento echa por tierra el argumento de la venta que ha empleado en todo momento la Generalitat. Los frescos, asegura el documento,  no fueron objeto de una transacción económica: fueron arrancadas en dos tandas, una primera parte en 1936 y una segunda en 1960. La sentencia tumba así la pretensión del Gobierno catalán y del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) de arrogarse la propiedad de estos frescos -considerados ejemplo del mejor románico en España-. En esta, se exige su devolución antes del 25 de julio.

El documento echa por tierra el argumento de la venta que ha empleado en todo momento la Generalitat

En febrero de este año, la Generalitat de Cataluña se había comprometido a devolver en breve plazo al Monasterio de Sijena 53 piezas de las 97.El anuncio fue hecho tras una reunión entre los consejeros culturales de de Aragón y Cataluña,Mayte Pérez y Santi Vila, quienes acordaron la creación un grupo de trabajo para seguir avanzando en la resolución de los frentes abiertos entre ambas comunidades. Sin embargo, la armonía y concordia de hace apenas unas semanas parece hacerse diluido con el documento del tribunal. 

Santi Vila, consejero de cultura de la Generalitat, aseguró que se trata de un "atentado cultural". Así que procedió a la presentación inmediata de un recurso en la Audiencia Provincial de Huesca, al no estar de acuerdo con la sentencia. Según publican medios locales y nacionales, Vila aseguró estar dispuesto a llegar hasta el Tribunal Supremo en su lucha para conseguir que las pinturas permanezcan en Barcelona. Según el funcionario catalán,  la adquisición de las pinturas fue una "operación de salvaguarda" y que unas 700.000 personas disfrutan de ellas cada año en el Mnac, que vela por su difusión.

La sentencia dice todo lo contrario. Destaca que las pinturas murales fueron arrancadas en 1936 incumpliendo la ley de patrimonio artístico vigente en la época. Además, indica que tanto esos frescos, como los que se arrancaron en 1960, fueron trasladados a Cataluña únicamente para facilitar su restauración, no con ánimo de dejarlos allí de forma permanente. Destaca que así ha quedado probado documentalmente durante este litigio. Además, apunta a que no consta ningún documento de venta o traspaso de la propiedad entre las monjas del Monasterio de Sijena y las autoridades catalanas. Sin embargo, en su catálogo el Museu Nacional d'Art de Catalunya (Mnac) asegura: "El conjunto de pintura mural conservada tras el incendio de 1936, que implicó pérdidas pictóricas y la alteración de los colores, comprende la decoración de los arcos, la del muro meridional, escasos restos del oriental y la de uno de los arcos de paso al claustro".

"La sentencia destaca que las pinturas murales fueron arrancadas en 1936 incumpliendo la ley de patrimonio artístico vigente en la época"

Por todo ello, la juez concluye que está probado que esas pinturas murales, desde que fueron trasladadas a Cataluña, han quedado allí estrictamente en calidad de depósito temporal. Y que ese depósito se extingue forzosamente cuando sus legítimos propietarios las reclaman. Para ello, la única condición era que estuviera restaurada la Sala Capitular del Monasterio de Sijena, restauración que culminó hace ya 25 años. La misma solicitud plantearon en el otro litigio que dirime la devolución a Aragón de otras 97 obras de arte del Monasterio de Sijena. La sentencia fue dictada hace poco más de un año, la Generalitat la recurrió, pero el juzgado de Huesca -con el aval del Tribunal Constitucional- ha aceptado la petición aragonesa y ha ordenado a las autoridades catalanas a que entreguen cautelarmente esas 97 obras de arte a Villanueva de Sijena.



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