Cultura

David Najarro, director del Ballet Nacional: Un bailarín en España gana la mitad que otro en Europa

Acaba de renovar por tres años más como director del Ballet Nacional de España, un cargo que asumió en 2011. En estos cinco años ha encontrado no pocos escollos, pero sí oportunidades para ampliar el ámbito de difusión y divulgación.

David Najarro, director del Ballet Nacional.
David Najarro, director del Ballet Nacional. BNE

Antonio Najarro lleva cinco años al frente del Ballet Nacional de España. Asumió la dirección en 2011, el peor año de la crisis económica y fecha oscura de la dotación presupuestaria para la cultura en España. Aquel año fue el primero de una larga estepa que aún permanece. Sin embargo, Najarro no ha dejado de avanzar y tampoco piensa dar un paso atrás, por muchas que sean las limitaciones.  Acaba de renovar por tres años más. Por una razón, porque está convencido de que el patrimonio de la danza debe ser divulgado. "Estamos volcados en la divulgación de la danza española. Conferencias, funciones, giras. Pocas personas  realmente saben que existen distintos tipos de danza en España: la bolera, la danza estilizada, el flamenco y folclore. La gente sólo conoce el flamenco, pero hay mucho más".

Lleva cinco años al frente del Ballet Nacional de España. Asumió la dirección en 2011, el peor año de la crisis económica

El Ballet Nacional de España (BNE) es en la actualidad el mayor exponente de la danza española, o al menos una de sus instituciones de mayor proyección. Desde la entrada de Antonio Najarro como máximo responsable del  BNE,  la corporación ha abordado nuevos proyectos con los que intenta llegar a públicos más amplios. "Era necesario dinamizar, movernos, buscar llegar más allá. En este tiempo, la taquilla ha crecido, porque hemos presentado nuevas propuestas. Sin embargo, para  el resto de las compañías no es tan sencillo. El público, en muchas ocasiones, no sabe lo que acude a ver y de deja arrastrar por los grandes nombres. Hace falta divulgación y el apoyo de los medios".

Najarro ha mezclado la danza y el ballet con las exposiciones de pintura, la moda y otros eventos culturales

Fundada en 1978 bajo el nombre de Ballet Nacional Español y  con Antonio Gades como primer director, el BNE pertenece en la actualidad al Instituto Nacional de la Artes Escénicas y de la Música (INAEM) que depende del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte español. En los cinco años que lleva como responsable de la institución, Antonio Najarro ha sorteado los reveses presupuestarios e institucionales –entre ellos la sonada huelga de 2016-, pero al mismo tiempo insiste en que, así como ha buscado resolver y superar obstáculos, también ha procurado ir más allá. De ahí que sui impronta fuese no sólo la renovación coreográfica del BNE sino también su vinculación con otras disciplinas. Por ejemplo, unir la danza a la moda en los desfiles de Fashion Week de Madrid (MBFWMadrid), o también a eventos que trascienden el baile, como la exposición Bailando Sorolla de fotografías de David Palacín en el Museo Sorolla.

"Cuando tienes pocos recursos, te tienes que estrujar un poco más cerebro para producir, no hablo de las partidas de bailarines, que es fundamental, sino de la producción"

Su renovación como director del BNE se produjo en julio de 2016, un mes después de la huelga de 33 de los 42 bailarines de la compañía que impidió el estreno de la producción Homenaje a Antonio Ruiz Soler, y las actuaciones previstas en Nerja (Málaga) y Carcassone (Francia). De aquel  episodio hace  valoraciones concretas, que tienen que ver con el tema institucional, pero también con asuntos que procuran ir más allá. "Recibí el BNE en el peor momento que jamás haya tenido –dice refiriéndose a la reducción presupuestaria de aquellos años-. Pero, también tenemos que entender otras cosas. Mi compañía privada, que comenzó en 2002, nació de la nada: de mis pocos ahorros. Y a pesar de eso, conseguí llevarla por todo el mundo. Cuando tienes pocos recursos, te tienes que estrujar un poco más cerebro para producir, no hablo de las partidas de bailarines, que es fundamental, sino de la producción”, asegura en una conversación con Vozpópuli.

-¿Qué tan distinta es la profesión de bailarín en España con respecto a otro país europeo?

-No estoy al tanto de lo que ocurre en todos los países de Europa, pero puedo decir que  la profesión de bailarín en España es muy dura. Hay unos sueldos bajos con respecto a los que deberían de existir. España lo bailarines, dependiendo de la categoría,  suelen tener un sueldo de unos 1200 euros. Lo que hemos procurado es introducir mejoras económicas en complementos que mejoren esos suelos. A eso se suma, por supuestos, temas como las jubilaciones.

 -¿A qué edad se jubila un bailarín?

-Entre los 42 y los 45 años.

-Casi como un deportista de élite.

-Pero es que somos deportistas de élite.  En ese aspecto, hemos dado algunos pasos. Estamos hablando de Hacienda de una estructura de gobierno. Hemos procurado, por ejemplo, que los bailarines pueden asistir  al Centro de Alto rendimiento para deportistas.  

-A día de hoy, ¿cómo entender la huelga de 2016 que tanto afectó la temporada?¿Las reivindicaciones eran las que debían ser?

-Aquella huelga no estuvo bien asesorada, desgraciadamente. Se estaba haciendo una reivindicación de algo que no podía obtener y que de hecho no se obtuvo. Claro que hay que mejorar las retribuciones de los artistas y conseguir una jubilación como la que disfrutan los atletas de élite o los miembros de grandes instituciones como la Ópera de París.

-¿Cuánto puede  ganar un bailarín, en Londres, con respecto a uno en España?

-Probablemente el doble.

Desde hace cinco años el BNE recibe la misma dotación económica. "Hay que mejorar las cosas, pero junto con el  INAEM", asegura Najarro refiriéndose a la necesidad de valorar la profesión pero también de poner en perspectiva que muchos otros sectores profesionales se enfrentan a la desprotección y la incertidumbre; todavía más, por ejemplo, en fechas como las de 2016, cuando ni siquiera existía un gobierno.

Nacido en Madrid en 1975 en el seno de una familia de origen andaluz, Najarro es el único de su familia que se dedicó profesionalmente al baile. Conoció muy joven la danza española en la feria de Málaga. Comenzó su carrera profesional a los quince años e integró el Ballet Nacional en 1997. En 2002, creó su propia compañía para la que ha coreografiado cuatro producciones: Tango Flamenco (2002), Flamencoriental (2006), Jazzing Flamenco (2008) y Suite Sevilla (2011). También ha creado piezas para grandes figuras del patinaje artístico sobre hielo, como la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Invierno Salt Lake City (2002) con Flamenco para la pareja francesa Marina Anissina y Gwendal Peizerat y con Poeta y Otoño Porteño (2006-2008), para el suizo Campeón del Mundo, Stephane Lambiel y medallas de oro en los Campeonatos  del Mundo de Boston (2016) y Campeonatos de Europa (2017) para el español Javier Fernández con la coreografía Malagueña de Ernesto Lecuona.



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