Cultura

Muere el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal

Poeta, sacerdote, escultor y ministro de Cultura del gobierno sandinista. Protagonizó una imagen que dio la vuelta al mundo, en marzo de 1983, cuando el Juan Pablo II reprendió públicamente a Cardenal

Ernesto Cardenal fallece en Nicaragua.
Ernesto Cardenal fallece en Nicaragua. Archivo

El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal (1925-2020) ha fallecido este domingo tras ser hospitalizado por una infección renal. El 20 de enero pasado, el autor de Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965) celebró sus 95 años de vida, recién había publicado su  libro  Hijos de las estrellas.

El autor de Epigramas (1961) fue uno de los poetas nicaragüenses más reconocidos en todo el mundo, con obras traducidas a 20 idiomas y reconocimientos como la orden Legión de Honor en Grado de Oficial del Gobierno de Francia, así como el Premio de Poesía Reina Sofía, concedido en 2012.  "Todavía queda por hacer la revolución mundial, que es algo inevitable", dijo entonces.

Él mismo llegó a decir que la grandeza de una obra literaria muchas veces se debía a valores extraliterarios. “Mi poesía no tiene verdadera grandeza: su mérito ha sido extraliterario, y este ha sido mi mérito, mi dedicación a favor de los oprimidos y los pobres, lo que se ha llamado teología de la liberación o teología de las bases, y a la que me he consagrado principalmente". 

Poeta, sacerdote, escultor, pintor, exministro de Cultura con el gobierno sandinista de Nicaragua entre 1979 hasta 1987, místico y muy interesado por la naturaleza, la ciencia y el cosmos. Una de las imágenes más recordadas ocurrió en 1984 cuando fue suspendido "A divinis" por el papa Juan Pablo II por formar parte, en aquella época, del Gobierno sandinista en Nicaragua, lo que le impidió celebrar misas y administrar sacramentos. 

El año pasado, el papa Francisco absolvió a Cardenal "de todas las censuras canónicas", luego de 35 años de sanción. Cardenal protagonizó una imagen que dio la vuelta al mundo en marzo de 1983, cuando el Juan Pablo II reprendió públicamente a Cardenal, que lo saludó de rodillas, en el Aeropuerto Internacional de Managua. ¿El motivo? Su significación política.

En aquel entonces Daniel Ortega presidía el gobierno con un proyecto que despertó el interés de intelectuales como Sergio Ramírez, quien se mostró después muy crítico con Ortega, actual presidente de Nicaragua, un país asolado por la restricción de libertades, y contra el cual el propio Cardenal se alzó como crítico, por su represión desproporcionada. 

“Fue una revolución muy bella, lo que pasa es que fue traicionada. Lo que hay ahora es una dictadura familiar. Eso no fue lo que apoyamos nosotros”, sostuvo Cardenal, ya distanciadode Ortega. Figura clave de la teología de la liberación, el nicaragüense generó polémica dentro y fuera de la iglesia católica. Desde sus primeros epigramas, Cardenal dio a conocer un mundo poético preocupado por la condición humana, y con una concepción  política del mundo.

Repartido en la contundencia del mundo exterior dentro de su poesía y un sentido del todo, combinó la unión entre tradición y originalidad. Y si algo movilizó y ejerció influencia sobre varias generaciones fue su sentido del compromiso político como parte de su actitud vital. Envejeció con la palabra Revolución en cada una de sus intervenciones,  algo para él aún por hacer y a la que dio vivas, con el puño en alto, en la catedral de Managua durante los años ochenta del siglo XX. 

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