Cultura

Màxim Huerta, el primer descalabro del sanchismo: "Estoy muy orgulloso de mi paso por Cultura"

Fue el primero en dimitir y el primero en reincoporarse a la vida pública. A partir de la semana que viene presenta el libro 'Paris será toujours Paris'. Los periodistas que quieran entrevistarlo están advertidos: no habrá preguntas políticas

Màxim Huerta en la entrega del premio Planeta 2018.
Màxim Huerta en la entrega del premio Planeta 2018. Gtres

Ha sido el ministro más breve en la historia de la democracia: duró siete días en el cargo. El presentador y periodista llegó a la toma de posesión como  ministro de Cultura y Deporte de Pedro Sánchez con un libro de André Malraux en la mano  y salió con otro de Ana María Matute el día en que traspasó su cartera a José Guirao tras dimitir por fraude fiscal. Màxim Huerta  fue el primero de los altos cargos del gabinete a quien Pedro Sánchez dejó caer. A él siguieron Carmen Montón y la directora general de Trabajo, Concepción Pascual. La suya, por primera y pintoresca, fue la más aparatosa.

"A veces hay que retirarse y eso hago. Yo amo la cultura y por eso me retiro. Me voy con la misma humildad que hace siete días", dijo ante un grupo de periodistas el día que abandonó el cargo. Visiblemente alterado, y tras haber asegurado la mañana anterior que contaba con todo el respaldo del presidente Sánchez, Huerta dijo haber sido víctima de una jauría. Así lo espetó en una comparecencia sin preguntas. Y así, sin preguntas –al menos políticas- ha regresado Màxim Huerta a la palestra pública.

A partir de la semana que viene presenta Paris será toujours Paris  (Lunwerg Editores), un libro con los recorridos literarios y lugares icónicos de la capital francesa y de la que Huerta siempre ha presumido de enamoramiento. El libro, ilustrado por María Herreros, lo tendrá de promoción. Eso sí: no habrá oportunidad para preguntas políticas, tal y como certifican varios periodistas barceloneses, la ciudad donde Màxim Huerta ha presentado el del libro. Para las de Madrid, de momento, no está previsto que las conceda.

Màxim Huerta, ex ministro de Cultura, en Barcelona esta semana.
Màxim Huerta, ex ministro de Cultura, en Barcelona esta semana.

Reaparecer en el Planeta

Tras la salida del cargo, y después de un tiempo alejado de las redes sociales y sin aparecer en público, el escritor y periodista se dejó ver esta semana en el Premio Planeta, territorio amigo para él: es autor de la casa. El periodista acudió con una sonrisa plantada en el rostro y muy dispuesto a hacerse selfies con quien se los pidiera. Y así fue, porque los hubo, y no pocos, tanto en su llegada a la ceremonia del Planeta como en las copas posteriores, donde compartió largo rato con otros autores y celebrities del grupo, como Luis Piedrahita. Ahí estaba, Màxim el breve, recuperando el terreno perdido de su voluntarismo político. En todo este tiempo asegura haber viajado. Cuando le insisten en el tema suelta, parco: "Estoy muy orgulloso de mi paso por el ministerio de Cultura y Deporte", dijo en la FNAC del Triangle durante la presentación de su libro.

A todos tomó por sorpresa la noticia del nombramiento  del escritor y periodista  como ministro de Cultura y Deporte del gobierno de Pedro Sánchez, que había conseguido llegar a La Moncloa tras ganar la moción de censura contra Mariano Rajoy. Su nombre salió a última hora de la tarde como una sorpresa que nadie había incluido en las quinielas ministrables, lo cual alimentó la hipótesis de que su nombramiento obedeció a una mezcla de premura, la negativa de los candidatos para aceptar el ministerio y, finalmente, un golpe de efecto. Sánchez devolvería a la Cultura su ministerio plantándole una figura mediática y dejándola huérfana de verdaderos gestores. Y aunque en su toma de posesión le diera por citar a André Malraux, distaba mucho Màxim Huerta del Jorge Semprún que consiguió la firma del acuerdo con el barón Thyssen para la creación del museo o del Carlos Barral diputado que peleó por la legislación editorial.

Lo que resultó todavía más desconcertante es que apenas ocho días después del anuncio, Màxim Huerta hubiese dimitido por el fraude fiscal de más 200.000 euros a Hacienda en los ejercicios fiscales de 2006, 2007 y 2008. Ya había pagado la multa, es cierto, pero el peso político de semejante error terminaría desalojándolo del cargo. Así salió Màxim Huerta: machacado y en tiempo récord. Los días previos a la publicación de sus asuntos con los impuestos, Màxim ya había sido objeto de loas y polémicas, desde unos primeros tuits antiguos en los que aseguraba detestar el deporte –era ministro de Cultura y Deporte- hasta las críticas por su manifiesta inexperiencia como gestor cultural.

Màxim Huerta llegaba como responsable de un sector castigado por los severos recortes presupuestarios de la primera y segunda legislatura de Mariano Rajoy y que observó su llegada con una benevolencia más parecida a la prudencia que a la fe en que el mediático escritor pudiera hacer algo serio. Pero ni para eso tuvo tiempo Màxim Huerta. Sus apariciones públicas como ministro de Cultura y Deporte le dieron para dos ocasiones: una visita fugaz a la Feria del Libro de Madrid 2018 y el torneo de Roland Garros. Al día siguiente de asumir el cargo aun no tenía jefe de gabinete ni equipo de prensa y seguía funcionando con la estructura de su predecesor, Íñigo Méndez de Vigo. No llegó a hacer ni un nombramiento. Ni uno.

Màxim Huerta en el traspaso de cartera a José Guirao.
Màxim Huerta en el traspaso de cartera a José Guirao. KSB

El Fraude

Antitaurino, tertuliano y autor de media docena de libros. El perfil de Màxim Huerta (Valencia, 1971) se repartía entre el de personaje televisivo y figura mediática. Comenzó en Radio 5, de Radio Nacional de España, en Utiel y Radio Buñol. Trabajó en prensa comarcal y fue jefe de política en el periódico Valencia 7 Días y colaborador del diario Las Provincias, en Valencia. En 1997 se incorporó a Canal 9, donde trabajó como redactor, enviado especial, editor y presentador de informativos. En 1999 pasó a formar parte de Telecinco; primero en la Comunidad Valenciana y, más adelante, en la redacción central de informativos. De 2005 a 2015 formó parte del equipo de presentadores de El programa de Ana Rosa. Fue justo en esos años cuando dejó de pagar a Hacienda más de 200.000 euros a través de la sociedad limitada Almaximo Profesionales de la Imagen SL, en la que el extitular de Cultura figuró como único accionista y administrador desde enero de 2006 hasta su liquidación, a finales de 2016.

La primera reacción de Huerta fue atrincherarse y defenderse. "El presidente Sánchez sabe cómo me muevo y por eso me ha elegido como ministro", dijo entonces al periodista Carlos Alsina para dejar claro que el presidente de Gobierno le había dado todo su apoyo. "Nuestro objetivo es trabajar y ser transparentes. Si he dicho hace una semana que pedía políticos transparentes, cómo no voy a ser trasparente", aseguró en una entrevista con Carlos Alsina luego de que El Confidencial hiciera público que Huerta había defraudado 218.322 euros a Hacienda  cuando trabaja como presentador de El programa de Ana Rosa. El apoyo duró lo justo: no más de un día. Un gobierno que había llegado gracias a una moción de censura y que había prometido la regeneración no podía darse el lujo de dejar a Huerta en el cargo.  

"El presidente Sánchez sabe cómo me muevo y por eso me ha elegido como ministro", dijo entonces al periodista Carlos Alsina

Màxim Huertadejó el ministerio de Cultura entre acusaciones: las que pesaban sobre él por haber defraudado más de 200.000 euros a Hacienda entre 2006 y 2008, y las que él espetó en forma de reproches al momento de anunciar su renuncia al cargo. "Me voy para no permitir que el ruido de esta jauría parta el proyecto de Sánchez, que ha ilusionado a tantas personas", dijo con gesto serio y severo; y sin preguntas, claro. Lo que el exministro no señaló es que la inspección fiscal fue realizada durante la gestión de Elena Salgado, vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda del socialista José Luis Rodríguez Zapatero. La administración de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda de populares, sólo la confirmó. 

Màxim Huerta promocionando su libro, en Barcelona.
Màxim Huerta promocionando su libro, en Barcelona. Gtres

Tal y como se desprende de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, el 2 de junio de 2011, Hacienda envió a Màxim Huerta una comunicación "con los métodos y criterios" que se tendrían en cuenta para valorar la consistencia de las cuentas de la sociedad limitada Almaximo Profesionales de la Imagen SL. Los plazos y fechas que aparecen en la sentencia revelaban que Màxim Huerta había defraudado más de 200.000 euros a Hacienda en los ejercicios fiscales de 2006, 2007 y 2008. Las cuantías ya aparecían descritas y comunicadas a Huerta el 2 de julio de 2011. "La inspección valora la operación vinculada objeto de este procedimiento en 206.613,87 euros en el periodo 2007 y en 279.054,86 euros en el periodo de 2008, que es la diferencia entre los ingresos obtenidos, y los gastos que considera deducibles y relacionados con la actividad artística", asegura el documento.

La salida de Màxim Huerta apenas siete días después de su nombramiento como ministro de Cultura y Deportes supuso el primer revés del gobierno de Pedro Sánchez, al que el propio Huerta defendió como objeto de ataques políticos. Pero el asunto ya estaba despachado y sería Màxim Huerta al que le tocaría tragarse los sapos de todo cuanto había ocurrido. Traspasó la cartera de Cultura a José Guirao con una sonrisa que en nada tenía que ver con las lágrimas con las que había salido de su despacho en la Plaza del Rey, según aseguraban entonces los trabajadores del ministerio. Tras cerrar su cuenta de Twitter, Màxim Huerta no dio una sola entrevista ni se dejó ver en ningún acto público, hasta esta semana. Vuelve Huerta, sí, muy orgulloso de su paso fugaz por la política. 

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