Once novelas optan al premio de la segunda bienal Mario Vargas Llosa, un reconocimiento otorgado a la mejor novela publicada en castellano y que se celebrará en Lima del 18 al 21 de abril. La entrega del premio forma parte de un gran homenaje por los 80 años del premio Nobel, que finalmente no acudirá. Si bien el español Juan Bonilla conquistó la primera edición con Prohibido entrar sin pantalones (Seix Barral), la selección de autores se concentra en esta oportunidad en América Latina, concretamente en nueve países.

A pesar de que la entrega del premio formaría parte de un gran homenaje por los 80 años de Vargas Llosa, el premio Nobel no asistirá

Las obras seleccionadas son El Santo, del argentino César Aira; Distancia de rescate, de la argentina Samanta Schweblin; La forma de las ruinas, del colombiano Juan Gabriel Vásquez, quien repite tras participar en la primera edición con Las reputaciones; La Oculta, del colombiano Héctor Abad; Adiós a los padres, del mexicano Héctor Aguilar Camín y Si te vieras con mis ojos, del chileno Carlos Franz. También fueron escogidas El intenso calor de la luna, de la nicaragüense Gioconda Belli; La distancia que nos separa, del peruano Renato Cisneros; La mucama de Ominculé, de la dominicana Rita Indiana; La soledad de los perdidos, del español Luis Mateo Díez; y Las cenizas del cóndor, del uruguayo Fernando Butazzoni.

El jurado del premio seleccionará a cinco finalistas a partir del 28 de marzo y anunciará al ganador del premio en la clausura de la bienal, que se realizará el 21 de abril. El jurado está compuesto por el director de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva, el escritor peruano Fernando Ampuero, el editor y crítico literario mexicano Gonzalo Celorio, la hispanista y ensayista sueca Inger Enkvist y el ensayista ecuatoriano Will H. Corral. Los cinco finalistas estarán entre los cuarenta escritores invitados a Lima para participar de las distintas actividades de la bienal, a la que no asistirá Mario Vargas Llosa, según confirmaron sus organizadores.

De las once aspirantes, el jurado seleccionará a cinco finalistas a partir del 28 de marzo y anunciará al ganador del premio en la clausura de la bienal

Entre los confirmados están algunos de los novelistas seleccionados como Franz, Schweblin y Belli, además de los españoles Berta Vías, Marta Rivera de la Cruz, José Esteban Gonzalo, el argentino Martín Caparros y los peruanos Oswaldo Reynoso, Jeremías Gamboa, Enrique Planas y Julio Villanueva Chang. Las novelas elegidas fueron publicadas todas en 2015 . Muy pocas no han sido publicadas en España, exceptuando la del uruguayo Fernando Butazzoni o el peruano Renato Cisneros. Aquí, un resumen de sus temáticas y autores.

El Santo, de César Aira. Es uno de los autores argentinos más importantes de los últimos años. Se trata de César Aira, quien el año pasado publicó El Santo, una novela ambientada en la Edad Media y que narra la odisea de un monje que decide dejar atrás su vida en la costa catalana para embarcarse en un largo peregrinaje hacia el corazón de África. Con esta novela, el sello Literatura Random House inuguró una biblioteca esencial que reúne los mejores libros del argentino. Nominado recientemente al Man Booker Internacional, uno de los galardones más prestigiosos para los escritores que publican en inglés, fue reconocido en noviembre de 2014 con el Roger Caillois, que se concede a escritores latinoamericanos por el conjunto de su obra. César Aira, quien se dio a conocer como “el secreto mejor guardado de la literatura argentina", ocupa una posición consolidada en toda Hispanoamérica.

Distancia de rescate, de Samanta Schweblin. Es la primera novela de la cuentista argentina, quien recibió por ella el premio Tigre Juan 2015 y opta ahora al Vargas Llosa de Novela. También publicada por Literatura Random House, algunos prefieren referirse a ésta como un relato largo más que una novela. Según el crítico literario Carlos Pardo, esta historia comparte rasgos comunes con los libros de relatos, entre ellos Pájaros en la boca (Lumen, 2010): un estilo poético y la estructura literaria. En sus páginas narra una historia de extinción y la constante amenaza del exterior, una tensión que se desgrana a través de la historia de Amanda y su hija pequeña, quienes durante los días en una casa en el campo experimentarán algunas situaciones donde el mundo exterior se abalanza sobre ellas.

La forma de las ruinas, de Juan Gabriel Vásquez. Esta es la sexta novela del escritor colombiano, quien repite en esta edición del Vargas Llosa de novela pasada. En sus páginas, el premio Alfaguara de Novela recrea dos asesinatos que marcaron la historia colombiana del siglo XX: el de Jorge Eliécer Gaitán y Rafael Uribe Uribe. El libro tiene una particularidad: es la primera vez que Vásquez se incluye como personaje en uno de sus libros. Y lo hizo para no perder el registro biográfico y documental del hecho que pone en marcha la novela: acaso sin buscarlos, o buscándolos, a manos de Vásquez llegaron el trozo de una vértebra de Gaitán y una parte del cráneo de Uribe Uribe. Y todo ocurrió justo cuando Juan Gabriel Vásquez esperaba el nacimiento de sus gemelas. De ahí que la idea fuerza de la historia se vuelque sobre la violencia como un lazo sanguíneo, acaso como una herencia.

La oculta, de Héctor Abad Faciolince. Tras el éxito de El olvido que seremos –aquella hermosa y desgarradora biografía novelada de su padre, asesinado por la guerrilla- Héctor Abad Faciolince regresó en 2015 con La oculta (Alfaguara), una novela sobre la pertenencia, la violencia y la historia de Colombia narrada a través de la vida de una familia. Un hecho desencadena una historia de raíces y pertenencias. Tras la muerte de Anita, la madre de la cuarta generación de familia Ángel, tres hermanos deben afrontar cuál habrá de ser el destino de la que ha sido la hacienda familiar durante más de un siglo. Convencidos de que lo mejor es venderla, cada uno de ellos inicia una narración paralela que revela no sólo la propia relación con el terreno, sino también aquellos episodios que marcan el pasado y presente de cada uno. Antonio, el menor, es músico y vive desde hace 30 años en Nueva York con su esposo, un pintor norteamericano. La suya es una narración nostálgica de aquella arcadia y aquel país que él abandonó buscando una sociedad más abierta. Pilar, la hermana mayor, genera un relato práctico y directo, el de quien quiere mantener en pie todo aquello cuanto existió. Eva, en cambio, la que sufrió en La oculta la violencia y casi no vive para contarlo, elabora un relato distante, lleno de los conflictos de quienes quieren arrancar sus propias raíces.

Adiós a los padres, de Héctor Aguilar Camín. Es la más personal y la mejor escrita de sus obras. Porque lo es. Y lo él sabe. Adiós a los padres (Literatura Random House), del mexicano Héctor Aguilar Camín, es el retrato de una familia que atraviesa una parte de la historia de México, ese país político y sanguíneo que se revela en los libros de Héctor Aguilar Camín y que, incluso sin él proponérselo, alcanza su versión más emotiva y refinada en esta entrega autobiográfica. Se trata una novela familiar que funciona con la relojería de los grandes artefactos de ficción. Comienza con una fotografía hecha en México, en 1944. En ella aparecen Héctor Aguilar y Emma Camín, los padres del narrador y escritor de esta historia. Persona y personaje batiéndose en una guerra, y no la de Galio, sino en una sentimental y literaria.

Si te vieras con mis ojos, de Carlos Franz. Publicada en 2015 por sello Alfaguara, esta novela recrea el encuentro histórico del pintor alemán Mauricio Rugendas y el científico Charles Darwin, ambos recorren Latinoamérica retratando paisajes, uno como pintor y el otro como naturalista. En su paso por Chile, ambos conocen a la escritora chilena Carmen Arriagada, de la que los se enamoran a pesar de que ella está casada. A través de la estampa de los amores prohibidos, el libro pretende levantar una fotografía de la sociedad chilena del siglo XIX. Como explicó el escritor chileno al diario El Mercurio, en Si te vieras con mis ojos, lo histórico está al servicio de la ficción, y no al revés. La incorporación del científico Charles Darwin a la historia de amores prohibidos entre Rugendas y Arriagada, aporta un fuerte componente de aventuras a esta novela, además, permitiéndole profundizar en distintas miradas, desde el arte y desde la ciencia, de la pasión y en el chile decimonónico.

El intenso calor de la luna, de Gioconda Belli. Publicada por Seix Barral, esta novela narra la historia de Emma, una mujer de 48 años que se ha volcado por completo sobre su familia tras dejar atrás sus proyectos profesionales. Sus dos hijos ya se han marchado de casa y la relación con su marido ha perdido el encanto de los primeros años. Ante los primeros signos de la menopausia, Emma se angustia y teme perder los atributos de su feminidad. En medio de una vorágine de pensamientos negativos, un hecho fortuito la lleva a entrar en contacto con una realidad ajena a la suya donde encuentra una inesperada pasión que cuestiona su apacible rutina y la lleva a descubrir el gozo, la sexualidad y las posibilidades de realización de esta nueva etapa de su vida. Según sus editores, El intenso calor de la luna retrata a un personaje flaubertiano que se rebela contra el papel que le impone la sociedad a la mujer madura. 

La distancia que nos separa, de Renato Cisneros. Está descrita como el ajuste de cuentas entre un hijo y un padre. A través de sus páginas, el escritor peruano ha decidido explorar su genealogía para comprender y desmitificar la figura de El Gaucho, el polémico ministro del Interior durante el régimen de Francisco Morales Bermúdez y, luego, Ministro de Guerra durante el segundo belaundismo. El resultado es una investigación tanto documental como emocional que cobra la forma de una novela escrita con el vigor de quien contrapone la pluma a la espada y la delicadeza como forma de crear un espacio de conocimiento y conciliación.

La mucama de Ominculé, de Rita Indiana. Periférica, sus editores en España, se refirieron a ésta como una novela apabullante y que supuso la consagración de Rita Indiana como narradora. La historia arranca en el apartamento de la santera y asesora del presidente dominicano Esther Escudero, llamada también Omicunlé desde que, en un rito afrocubano, se convirtiese en servidora de la diosa del mar Yemayá. Su joven mucama, Alcide Figueroa, a la que Esther ha apartado de la prostitución gracias a la colaboración de otro personaje fundamental, Eric Vitier, está a punto de vivir una historia de pasados, presentes y futuros vertiginosa y, por momentos, aparentemente imposible más allá del relato. Las deidades afroantillanas que habitan el mar Caribe, la música tradicional y la música electrónica, el sexo en todas sus formas (incluso el cambio de sexo), los bucaneros del siglo XVII o los grabados de Goya son otros de los cimientos sobre los que se alza este texto lleno de intrigas y deseos, lleno de aristas y de falsas certezas.

La soledad de los perdidos, de Luis Mateo Díez. Escrita por el novelista y también miembro de la Real Academia Luis Mateo Díez, La soledad de los perdidos (Alfaguara) es una novela coral que tiene como protagonista a Ambrosio Leda, un maestro que escapa una noche dejando a su familia. Transcurren 15 años en los que no se sabe nada de su paradero. Estructurada en un registro de delirio, brumas y ensoñación ambientada en una posguerra que podría ser, como no, la de España. Según el crítico Carlos Zanón, La soledad de los perdidos recuerda a Gonzalo Ballester y su Castroforte del Baralla de La saga/fuga de J. B; traza un parecido con la narrativa metafórica de Italo Calvino en El muchacho de Praga así como a rasgos de la narrativa de Günter Grass o el propio Valle-Inclán.

Las cenizas del cóndor, del Fernando Butazzoni. Basada en un hecho real, esta novela del escritor, periodista y guionista uruguayo Fernando Butazzoni narra la historia de amor y solidaridad que recorre la vida de un joven uruguayo que sospecha ser hijo de prisioneros políticos desaparecidos durante la dictadura y cuyo padre de adopción, un capitán del Ejército, se suicida tras dejar un duro testimonio de su paso por los servicios secretos. Un periodista –el propio autor de la novela– se aboca a desenredar una oscura madeja de engaños y contradicciones que lo llevará hasta las entrañas del mismísimo KGB soviético.