Cultura

Luis Solano, de Libros del Asteroide: “Nunca se ha editado en España tan bien como ahora”

Es uno de los sellos independientes más interesantes, por el fenómeno que encierra: libros de calidad literaria que se convierten en fenómenos rentables.

Luis Solano, editor.
Luis Solano, editor.

Trece años le bastaron a Luis Solano para consolidar este sello como uno de los más interesantes del panorama editorial independiente. Creada en 2005, Libros del Asteroide nació de un Big-bang. Una gran explosión personal y lectora. Luego de trabajar en uno de los dos grandes grupos que se reparten el negocio del libro en España, Luis Solano decidió dar un paso fuera de aquella dinámica y dedicarse a editar los libros que él no veía publicados en las mesas de novedades. Fue entonces cuando creó este sello que hace honor su nombre: un fenómeno pequeño y luminoso.

En su catálogo viven obras de la literatura universal de los últimos setenta y cinco años inéditas en español e incluso algunas descatalogadas.  Se mezclan así libros de narrativa contemporánea y recuperaciones de clásicos del siglo XX –novelas, memorias, biografías, reportajes-, hasta fenómenos más recientes como el argentino Pedro Mairal, cuya novela La uruguaya ganó el Premio Tigre 2017 y alcanzó casi las diez ediciones. Ahí está la ecuación del sello y la razón de ser de esta entrevista: libros de calidad literaria pero no por ello confinados a un público minoritario.

Luis Solano repasa estos asuntos en una conversación detallada y desprovista de toda exageración. Al hablar, el editor transmite la elegancia de su catálogo. Se muestra, al mismo tiempo, optimista y pragmático. Libros del Asteroide nació casi la víspera de la crisis y fue justo en aquellos años cuando editaron sus mejores títulos. Apenas tres años después de su creación, recibieron el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural concedido por el Ministerio de Cultura en 2008. ¿Cuál es su percepción del mercado editorial español? Sin duda la de alguien que ha visto sus altos y bajos. 

Dirige usted uno de los sellos independientes más importantes de España. ¿De dónde viene su relación con la edición?

El mundo de la edición me atraía mucho desde pequeño. Me fascinaba el hecho de cómo estaban editados los libros. En casa de mis abuelos paternos había muchos libros. Me gustaba el papel, también diferenciar un libro de otro, como aquella frase de Juan Ramón Jiménez: en ediciones diferentes los libros dicen cosas distintas. La leí mucho después, pero ya desde pequeño algo de esas palabras resonaba dentro de mí.

Abandonó un sector que nada tenía que ver con el libro y comenzó, sin embargo, en un gran grupo editorial. ¿Qué ocurrió?

Trabajé durante mucho tiempo en consultoría estratégica, pero lo dejé para incorporarme a una distribuidora de libros electrónicos de Planeta, hace ya casi dieciocho años.  Esa primera experiencia me permitió entender el funcionamiento económico del mundo del libro. Para proponer dentro de Planeta un modelo de negocio a los editores y autores tuve que entender qué parte se llevaba cada uno. Eso me permitió aprender el sector. La parte literaria y cultural, cuáles libros editar, la desarrollé como lector.

"Esa era mi idea inicial. Los libros deben de ser culturalmente valiosos y a la vez tienen que llegar a mucha gente"

¿La rueda interminable de novedades de un gran grupo le resultó contraproducente?

Hubo un momento en que dejé de leerlas porque estaba muy quemado. Comencé a leer libros con mucho más tiempo de publicados: libros de viejo que un año después salían en sellos como Acantilado y que tenían éxito. Esas dos experiencias, la de Planeta con el libro electrónico y la del lector que se topaba con cosas antes de que salieran, me hicieron pensar: igual tendría sentido montar una editorial.

Ser un editor de prescripción literaria tiene que convivir con la rentabilidad económica. ¿Cuál fue el punto de inflexión de Libros del Asteroide en esa tarea?

Hubo varios. La editorial comenzó como un sello de clásicos modernos. Con libros de autores con derechos vigentes, porque esa era una idea muy clara: para qué íbamos a editar libros con derechos de autor público. Así que dijimos: hagamos un libro teniendo la exclusiva. Había, eso sí, una regla no escrita: debían de ser libros que tuvieran al menos diez años de antigüedad. Con esto claro y tras comenzar a editar, tuvimos nuestro primer punto de inflexión: El quinto en discordia, de Robertson Davies, que ganó el Premio Llibreter en Cataluña y  fue elegido libro del año en Babelia. Fue un cambio importante. Ese libro se vendió muy bien y sigue siendo de los más vendidos. La editorial comenzó a ser percibida no sólo como una editorial cultural sino, sobre todo entre los libreros, como un sello cuyos libros se podían vender a un público amplio. Esa era mi idea inicial. Los libros deben de ser culturalmente valiosos y a la vez tienen que llegar a mucha gente.

El quinto en discordia, que alcanza ya su décima edición.
El quinto en discordia, que alcanza ya su décima edición.
En el catálogo de Libros del Asteroide coinciden el periodismo, las memorias, las novelas. La calidad literaria es el criterio unificador.
En el catálogo de Libros del Asteroide coinciden el periodismo, las memorias, las novelas. La calidad literaria es el criterio unificador.

Hay libros que lo demuestran, pero… explíqueme. ¿Eso cómo se hace?

Estoy reñido con la idea de que lo valioso literariamente tiene que ser para pocas personas. Me interesan los libros valiosos literariamente y que no sean difíciles de leer. Están dirigidos a alguien para quien la lectura es una forma de ocio y por tanto tiene que competir con una serie de televisión, tomar una caña con un amigo o un paseo con el Retiro. Tienen que ser libros que le compense a las personas invertir su tiempo en él. Voluntariamente buscamos que nuestros libros lleguen a un público amplio. Si un libro en España sólo puede ser leído por mil personas, no lo edites. Si quieres hacer un libro como los nuestros, tiene que estar entre los mil o mil quinientos ejemplares. Para que ese libro sea rentable hay que vender esa cantidad y si solo mil personas realmente podrían leerlo, te vas a arruinar. Hay que imaginar que para un libro  hay diez mil o veinte mil personas.

En el catálogo de Libros del Asteroide no hay colecciones. Conviven desde recuperaciones, como las de Chaves Nogales, hasta literatura anglosajona contemporánea.

Esa idea es la que está detrás de Andanzas, de Tusquets. En ella se publicaba no sólo narrativa, que es nuestro caso, pero podían convivir Luis Landero y Almudena Grandes con Milan Kundera o Alexandr Solzhenitsyn. Había de todo. Nosotros publicamos en general narrativa, sea ficción o no ficción. La idea de que no existan colecciones apunta al hecho de  que el lector que llega a una librería va buscando un buen libro. Si es un libro de memorias, de viajes o de reportajes, una novela o cuentos importa poco. Por eso sólo hay una colección. Además, claro, de la idea de publicar poco. No colecciones porque el sello en sí mismo es la colección.  

"Si un libro en España sólo puede ser leído por mil personas, no lo edites. Te vas a arruinar"

¿Cómo ve el panorama editorial? No hablo de los grandes grupos, sino de ese tejido que construye lectores.

Mi visión es optimista. El sector del libro es muy precario. No hay mucho dinero. Hoy hay miles de opciones de negocio para hacer dinero, pero los que estamos en esto es por vocación. La renovación de librerías que se ha dado en España en los últimos años pasa por dos cosas: la primera, que gente que se auto emplea y la otra, que de qué forma las librerías grandes conciben el libro de forma antigua. Así que la gente apuesta por librerías más pequeñas pero mucho más literarias. Son ellas las que han renovado el mercado editorial.

¿Cómo quedan al compararlas frente a otros mercados tanto en América como Europa?

El nivel editorial de España es comparable con Francia, Alemania o Italia y es muy superior al anglosajón. Es mucho más rica la oferta de la Central que la de McNally Jackson. Las mesas de novedades de las librerías españolas son mucho mejores que las de la librería independiente más importante de Nueva York. Entre otras cosas, porque ellos traducen poquísimo. Creo que en España vamos bien, lo que ocurre es que se trata de un sector que económicamente no es muy boyante y en el que todo es precario, pero al mismo tiempo funciona. La cuota de las librerías independientes después de la crisis se ha mantenido.

"Las mesas de novedades de las librerías españolas son mucho mejores que las de la librería independiente más importante de Nueva York"

Libros del Asteroide emerge, de hecho, en la víspera de la crisis.

Contamos con cuatro o cinco años que nos permitieron sacar la cabeza mientras todo el mundo hablaba del apocalipsis. Pero aguantamos. Ahora es que te das cuenta de que, de no haber habido crisis,  hubiésemos crecido mucho más. También te das cuenta de lo que costaba hacer las cosas entonces. Ahora es todo más fácil. Con el mismo esfuerzo, renta mucho más ahora que hace cinco años.

¿Es falsa la idea de que editorialmente todo tiempo pasado fue mejor? Me refiero de los últimos treinta años.

Nunca se ha editado tan bien en España como ahora.  

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