Cultura

El fenómeno de la No Ley de Mecenazgo: se multiplican las alianzas y start-ups

La falta de incentivos fiscales ha disparado las iniciativas en sectores como las artes escénicas.
La falta de incentivos fiscales ha disparado las iniciativas en sectores como las artes escénicas.

Para ser una Start up, quizá sea un proyecto demasiado maduro, dicen los responsables de Entradas Ymás, una plataforma formada hace ya 3 años por 70 músicos, guionistas, actores, directores, productores y teatros, con la idea de crear una web de ofertas culturales en la cual ofrecer la posibilidad de asistir a eventos a los que normalmente las personas no tienen acceso: desde un rodaje o un preestreno hasta el detrás de bambalinas de la creación y el proceso de realización de un proyecto, así explica a Vozpópuli  el consejero delegado de Entradas Ymás, Coté Soler.

Desde sus rimeros días, Entradas Ymás tuvo una demanda más que satisfactoria que los hizo pensar que el público quería vivir formar parte del mundo de la cultura, participar en la creación, conocer los entresijos, ver los rodajes, los estrenos… "Es una forma de comunicación y promoción del sector. Como el sistema para poder llevar a la personas es un sorteo, trabajamos sin fines de lucro. Nuestro apoyo es privado y para que todo esto sea gratuito nos asociamos con empresa que nos financian y nos dan cobertura", explica Coté justo en la semana en que han incorporado a la eléctrica Endesa como uno de sus socios, una pata importante de trabajo con la que cubren distintas áreas, entre ellas las artes escénicas, donde Endesa se ha volcado activamente en los últimos años apoyando iniciativas como el Palco Digital, un mecanismo de retransmisión de las óperas en el Teatro Real y que esta temporada comenzó con Otello, entre otras iniciativas como la que ha puesto en marcha con el Gran Teatre del Liceu de Barcelona con El Liceu a la fresca, un evento que retransmite en pantallas gigantes en la calle.

"El gran problema que tiene el sector cultural es que la mayoría de los estrenos pasan desapercibidos para el gran público y cuando se enteran, el estreno ya ha pasado. Nosotros lo hemos decidido hacer es poner en marcha un boca a boca 2.0 para que el público se entere de que eso está ahí. Nosotros no vendemos entradas sino que tenemos un comparador, pero sí ofrecemos un comparador de precios, justamente para ofrecer al público una mirada más amplia”, aseguran los responsables de Entradas Ymás, quienes trabajan además  con Metro de Madrid, Alsa, Cines Dreams, Cine Sur, Galicine, Lys Cines, Palacio de la Prensa, Teatro Lara, Teatro Maravillas, Grupo Smedia, Teatro Amaya. También con Warner, Universal, A3Media, Telecinco, Orquesta Nacional y la Compañía Nacional de Danza.

Todos los meses se realizan sorteos entre los usuarios de la plataforma, quienes pueden optar, por ejemplo, una visita al museo Thyssen con Úrsula Corberó, a un viaje a Budapest al nuevo rodaje de Mathew Fox, o también viajar a París con la Compañía Nacional de Danza acompañándoles a su actuación en los Campos Elíseos, entrevistar a todos los actores en la alfombra roja del festival de Málaga… además, claro, de estrenos, ensayos generales y preestrenos.

La No Ley de Mecenazgo y sus efectos

La noticia de la Ley de Mecenazgo -o la No Ley de Mecenazgo, como han señalado algunos periodistas- cayó como una jarra de agua fría para un sector ahogado por la crisis y la subida del IVA cultural. La decisión de incluir ese instrumento legal en la reforma fiscal de hace dos años dejó muy claro que el gobierno no lo pondría fácil al momento de poner en marcha medidas que favorecieran  que faciliten la creación y distribución de productos culturales. José Ignacio Wert, entonces ministro, lo dijo con la cutrez suficiente para echar por tierra cualquier puente: querían ley de mecenazgo, así está aunque no se llame así. “El asunto es un solomillo en plato sopero”.

Hasta 2015, España se regía por Ley de Mecenazgo de 2002, que permitía a los particulares desgravar hasta un 25% de IRPF de lo aportado a instituciones artísticas, muy por debajo todavía de países como Francia (60%), Reino Unido (70%) o Italia (100%). En el caso de las empresas llega hasta el 35%. Cuando el gobierno de Mariano Rajoy comenzó su andadura, las propuestas desarrolladas en materia de una Ley de Participación Social y Mecenazgo barajaban unos objetivos de incremento de desgravación cercanos al 70% para las personas físicas mientras que, en el caso de las personas jurídicas, la base de deducción pasaría del 35 al 60%. Muy lejos quedó la realidad se semejantes aspiraciones. España es, de hecho, el país que menor desgravación ofrece para incentivar el mecenazgo, aunque los populares intentaron sacar pecho al asegurar que en el ámbito del IRPF, incrementaron los porcentajes de deducción general del 25 al 30% ; que potenciaban  el micromecenazgo a través de dos tramos de deducción en el IRPF: los primeros 150 euros se aplica un tipo del 75% y en los restantes un tipo general del 30%.

Lo cierto es que, escaldado, el sector reaccionó y comenzó a organizarse. Por ejemplo, hace apenas unos años, la Fundación Museo Sorolla (en colaboración con la plataforma Verkami ) consiguió que 195 mecenas aportaran dinero para comprar obra original de Joaquín Sorolla, Almendro en flor, para la colección del Museo Nacional dedicado al artista valenciano. Hay muchas más historias, algunas de ellas icónicas. Vetusta Morla, una banda que, después de 10 años tocando y llamando a todas las puertas, se cansó de recibir únicamente "no" como respuesta y se lanzaron a editor ellos mismos su disco. ¿El resultado? Han tenido un éxito impresionante. ¿Qué dicen los profesionales y las discográficas al respecto? Admiten el error, o la miopía, quizás.También hace unos años, Nacho Vegas creó Marxophone, un sello independiente que buscaba dar mayor diversidad.



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