Cultura

La Feria del Libro consigue un milagro y firma su mejor arranque en años

Ni botellón de Champions, ni tormentas: el encuentro literario que se celebra en El Retiro consigue un buen inicio, aunque no exento de nubarrones, por ejemplo, el tema de su continuidad en el parque madrileño 

Una imagen de la Feria del Libro en su primera jornada, el viernes.
Una imagen de la Feria del Libro en su primera jornada, el viernes. efe

El pronóstico del primer fin de semana de la Feria del Libro de Madrid no era nada esperanzador: cierre del parque el Retiro la víspera, retraso en el montaje de algunas casetas, inauguración oficial pospuesta y diluvio universal en su primera jornada. A eso se suma una final de Champions el día sábado y su posterior celebración en Cibeles el domingo. Pintaba cuesta arriba llenar el Paseo de Coches del Retiro de lectores cuando el espíritu local era, más bien, el del botellón. Pero el milagro ocurrió. Ni el diluvio universal hizo naufragar los esfuerzos de libreros y editores, ni la euforia del balompié vació de lectores el mundo.

La 77 edición de la Feria del Libro de Madrid ha estrenado un primer fin de semana manifiestamente bueno, uno mucho mejor con respecto a años anteriores. Y aunque hay bemoles en el ambiente, por ejemplo, el malestar entre los expositores por la reducción del tamaño de las casetas -disponen de un metro menos, aunque este año hay 63 casetas más, por cierto- así como un oscuro run-runacerca de la posibilidad de que la feria abandone el parque El Retiro, el hecho objetivo es que la feria escampa y se sobrepone a su llovizna, siempre agorera. Eso no quiere decir que tres días hayan corregido el hecho de que dos de cada tres españoles jamás lee un libro, pero al menos planta un decimal voluntarioso en los números rojos de la lectura en España.

Ni el diluvio universal hizo naufragar los esfuerzos de libreros y editores, ni la euforia del balompié vació de lectores el mundo

La Feria, todo sea dicho, apesta a dinero. Resulta obvia la mayor inversión institucional y el desembolso publicitario de algunas marcas que han aterrizado en esta edición. La Feria, además, ha dado un paso al frente en su manifiesta vocación de rentabilidad: desde pelotones de encuestadores que recogen información sobre los hábitos de consumo editorial de los visitantes hasta un estand catedralicio con suvenires -tazas, bolsos, bolis- institucionales. De momento, a Manuel Gil, su actual presidente, le queda un tema pendiente esta semana: que la alcaldesa Manuela Carmena confirme públicamente su apoyo a la feria. Porque, en efecto, crece la ansiedad sobre el asunto. ¿Se queda o no la feria en el retiro? Gil da por zanjado el asunto: la feria de queda en el Retiro. Y la alcaldesa está por confirmarlo. Agrega Manuel Gil otros datos: cada arranque de feria los expositores reciben una caja con 150 bolsas -en las que deben introducir los ejemplares vendidos- y este año han pendido una más, incluso antes de acabar el fin de semana. De momento, los expositores coinciden en un punto: si la feria está mejor organizada y propicia la venta, a ellos les compensará esfuerzo que supone asistir.  

Literatura 1 - Mujer Barbuda 0

Hay tres signos inequívocos del triunfo de este arranque de feria. Una alta asistencia de visitantes -mucho mayor que años previos, lo cual se pudo comprobar incluso desde el viernes en la tarde-; el optimismo de los libreros y editores sobre las ventas realizadas durante el sábado y domingo, así como un nivel literario mucho más alto con respecto a ocasiones anteriores. Sobre este último punto, conviene aclarar: aunque todavía se repite el fenómeno Miguel Ángel Revilla -esa cosa del tipo ‘mujer barbuda’ que traviste a políticos y celebridades en reclamo-, en esta edición acudieron no personajes públicos convertidos en autores, sino escritores. Y de los buenos.

Desde el día viernes la feria dio lo mejor de sí. Jaleado por una legión de entusiastas lectores, el autor rumano Mircea Cărtărescu inauguró la Feria del Libro de Madrid con un elogio de la lectura.  Rumanía, país invitado de la feria, delegó en el poeta y novelista el papel de pronunciar el pregón, una pieza sugestiva en la que el autor de Solenoide ha disertado, en un relato muy personal y no exento de un humor a veces travestido en egolatría, sobre el oficio de escribir, sobre la existencia de la poesía, sobre el paso del leer de un libro a comprender la literatura y sobre la utopía de vivir en los libros. “Llega un momento en que, tras engullir toneladas de libros con un apetito pantagruélico, se te revela que no lees al azar. Es el momento en que la lectura se interioriza", leyó Cartarescu en el Pabellónd e Actividades de Bankia, al que no pudo entrar un nutrido grupo de personas, porque el aforo estaba completo desde muy pronto. El mercado ha caído 40% en los últimos cinco años y conviene corregir las pérdidas. 

Aunque todavía se repite el fenómeno Miguel Ángel Revilla -esa cosa del tipo ‘mujer barbuda’ que traviste a políticos y celebridades en reclamo-, el nivel literario es más alto

El fin se semana transcurrió con visitas de autores sólidos para la firma de su obra: desde Arturo Pérez-Reverte y Javier Marías -ambos autores de Alfaguara, quienes contaron con una concurrida fila de lectores, mucho mayor que años anteriores-, también Manuel Vilas -quien ya acumula ocho ediciones de su Ordesa- así como Fernando Savater, Ignacio Martínez de Pisón, Lorenzo Silva, Marta Sanz, José Ovejero, Benjamín Prado, Leandro Padura, Ray Loriga, Alejandro Palomas o Cristina López Barrio -que pegó fuerte este fin de semana, todo sea dicho-, además de María Dueñas, quien sigue calentando motores de bestseller con Las hijas del capitán (Planeta). Cerró el domingo el premio Nobel J.M Coetzee, quien firmó ejemplares de Siete cuentos morales (Literatura Penguin Random House), un volumen de relatos en el que recupera a su alter-ego Elizabeth Costello y que se ha publicado primero en castellano, antes incluso que en cualquier otro idioma, y que promociona en España en estos días.

Una imagen de las casetas de la feria.
Una imagen de las casetas de la feria. KSB

¿Las feministas desplazaron a los youtubers y los chefs?

El nivel literario ha sido alto, sin duda. Pero hay que decir también que se repiten,  por supuesto, fenómenos del tipo Blue Jeans, e incluso otros de nuevo cuño como Javier Castilllo que arrasó en filas lectoras con su libro El día en que se perdió la cordura, además de otro fenómeno representado en el éxito de Leticia Dolera con "Morder la manzana" y su reivindicación feminista, un vaporón reivindicativo que domina la feria este año y que ha ganado el terreno a fenómenos menos militantes como los youtubers o Master Chef, cuyo efecto ha pinchado, al fin, tras casi un lustro de dictadura. 

El feminismo reinaba en todas las casetas, y en especial en la Librería de Mujeres, o Torremozas, un espíritu que encuentra su extensión del cartel de este año de la Feria de Paula Bonet, con las frases de mujeres escritoras incrustadas alrededor de la caseta de la organización. Existen sin embargo algunas obcecaciones, como una nueva narrativa infantil “no sexista” o según sus responsables corregidas en mensajes patriarcales, que se deja ver en algunas casetas infantiles. La mutación de ese feminismo de ocasión en una corriente sólida está por verse, acaso porque este tipo de reclamos¡ editoriales casi siempre habían tenido un efecto residual en la Feria.



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