Cultura

Fase cero en librerías: trabajan a puerta cerrada y sólo despachan pedidos

Muchos libreros explican: los clientes pueden acudir, pero para recoger libros que ya han comprado, no para visitar el local

La librería Alberti comparte esta imagen con esta leyenda: Comienzan a llegar clientes con reserva. 'La madre de Frankenstein', de  Almudena grandes   ha sido de los títulos más solicitados.
La librería Alberti comparte esta imagen con esta leyenda: Comienzan a llegar clientes con reserva. 'La madre de Frankenstein', de Almudena grandes ha sido de los títulos más solicitados.

Este lunes ha comenzado la Fase 0 del proceso de desescalada anunciado por el Ejecutivo y que autoriza a locales pequeños para recibir, previa cita, a los clientes que deseen acudir. Ese caso es aplicable a los negocios minoristas, incluyendo las librerías, que podían acogerse a este sistema y abrir a partir de hoy, o  ya de forma normal como el próximo 11 de mayo.

La verdad es que muy pocas librerías, al menos en Madrid, han puesto en marcha el sistema de cita previa entendido como visita al local. Los libreros están presentes y despachan, pero a puerta cerrada y dentro del local. Así lo están haciendo las librerías La buena Vida y Rafael Alberti, ambas locales de referencia en el sector y que explican a Vozpopuli no estar recibiendo clientes dentro de las librerías. Estos pueden acudir, pero para recoger pedidos, no para visitar el local.

“Los clientes no pueden entrar ni tocar libros, sólo venir a recoger los que ya han comprado”, asegura a Vozpopuli Jesús Rodríguez Trueba,  librero de referencia y responsable de La Buena Vida, reconocida con el premio Librería Cultural 2018  por su tarea continua de dinamización cultural y de difusión del libro y la lectura.

No sólo La Buena Vida, la librería Rafael Alberti, otra de referencia en el sector dirigida por Lola Larumbe, tampoco opta por el sistema citas. “Estamos trabajando a puerta cerrada. Preparando los pedidos que hemos recibido a través de la web.  Los clientes están comenzando a llegar a la librería a por los pedidos, pero se los entregamos en la puerta. Los clientes no pueden pasar a la librería”.

A pesar de las restricciones, la librería Alberti continúa entregando libros y celebrando actividades en línea. Así ha ocurrido esta mañana con un conjunto de lectores que han acudido a retirar el nuevo libro de la autora Almudena Grandes, quien sostendrá un conversatorio con la librera Lola Larumbre en ocasión de su nueva novela. Así lo han hecho saber los responsables de la librería en su cuenta de Twiter. 

Hay quienes sí han optado por el sistema de cita previa, ese es el caso de los libreros de Tipos Infames, en el madrileño barrio de Malasaña. Así lo han comentado a Vozpopuli Gonzalo y Alfonso, quienes en plena crisis económica fundaron este local, que ha pasado a ocupar un lugar central en la vida literaria y cultural madrileña: "Pues la cita se asigna telefónicamente, dura aproximadamente unos 15m y ya esta mañana han llamado y se les ha dado cita para el mismo día. Entre hoy y mañana llevaremos unas 20 y es muy agradable volver a encontrarte con los parroquianos aunque sea a 1.5 metros de distancia y con mascarilla y guantes. Da alegría volver a ver a la gente que quieres y conforman la librería".

Otras librerías como la catalana Laie asegura que a partir de mañana comenzarán a pedir cita previa para recibir a los clientes en su local barcelonés, aunque sin aclarar si los clientes puede ir a recoger libros o a visitar el local.  

Las librerías y el confinamiento 

Hace casi dos semanas, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros asomó la posibilidad seria de que muchos de sus agremiados cerraran sus puertas, quebrados por la falta de actividad económica. Las restricciones de movilidad ocasionadas por la declaración del Estado de alarma se hicieron sentir en la vida de todos. En un mundo confinado, las librerías también echaron el cerrojo. Hoy la amenaza sigue presente.

Al igual que otros sectores productivos, editoriales, librerías y distribuidoras se ven sumidas en la incertidumbre ante la paralización. Muchas de ellas se ven abocadas al cierre .Se trata de un tejido empresarial en riesgo de colapso, que representa el 3,2% del PIB español y que, según datos de 2018, suponen 690.300 empleos directos. El sector editorial tiene un gran peso específico en ese contexto, siendo el mayor exportador de su producción. Las librerías dependen directamente de la salud del sector y la propia armonía del negocio se fundamenta en ellos y su papel prescriptor.

Cuando CEGAL anunció su Plan de Apoyo a las Librerías, España atravesaba el momento más amargo de la cuarentena y el sector planteó un programa diseñado en dos niveles: el registro de librerías en la plataforma colectiva 'Todostuslibros.com' y un segundo escalón que permitiría a los lectores apoyar a sus librerías preferidas a través de cheques regalo que podrían canjear por libros cuando estas reabriesen. Otras ayudas para paliar la situación de las librerías, por ejemplo, contempla la compra de fondo para las bibliotecas públicas a través de los libreros, a fin de dotarlos de liquidez.

Un sector frágil  

En España existen 3.556 librerías independientes. Son muchas menos de las que existían en los tiempos de bonanza, pero bastante más de las que sobrevivieron a la crisis económica, que se cebó con especial saña con el del libro: desde los editores hasta los libreros vieron desplomarse sus ventas. Durante 2014, en España desaparecieron a razón de dos por días (según datos del Observatorio de la Librería 2014), así hasta llegar a casi mil locales cerrados.

Ya entonces, y para intentar tapar ese error de origen, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) propuso un Plan de Fomento de la lectura. La entonces secretaría de Estado para Cultura impulsó el proyecto, que fracasó por falta de interés gubernamental y la puesta en marcha de medidas contradictorias. Persistía el problema la pregunta: ¿no se leen o no se compran libros?

Desde 2011, los libreros han pasado de facturar 870 millones de euros a 707 en 2014, según cifras aportadas por Cegal en marzo de ese año. Hasta 2014, España tenía más librerías que hace diez años. Incluso en uno de sus peores momentos, el sector libro tuvo muchas más librerías que en 2005 (4.336, 14% más que en 1999). Fue ahí cuando comenzaron a revisar qué parámetros entran en juego al momento clasificar un local como una librería.

Datos por año

Si se examinan los datos por año, en 1999 existían 3.795 librerías. De esa cifra, 1.255 librerías –un 28,9%- abrieron sus puertas entre 1980 y 1999. Las más jóvenes –que iniciaron su actividad en el año 2000- alcanzan en cambio el 15%. Las diferencias no se limitan al aspecto cronológico, sino también a sus características: aquellas creadas en las últimas décadas del siglo pasado tienden a solapar el concepto de lugar que expende libros (kiosko, papelería, tienda de paso) con aquellos registrados como librerías.

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