Cultura El Picasso le sale caro a Botín: pierde el cuadro, le toca pagar la repatriación y dice adiós al barco donde lo escondía

Con el lienzo Cabeza de mujer joven depositado en el Museo Reina Sofía, la investigación sobre el supuesto delito de contrabando apunta a graves consecuencias económicas para Jaime Botín: no sólo puede perder la titularidad del cuadro, sino que además tendrá que pagar los gastos del traslado de la obra a España y le será requisada la embarcación utilizada para llevar a Córcega la pintura.

La historia del cuadro de Pablo Picasso, Cabeza de mujer joven, pica y se extiende. Incautado el 31 de julio por las autoridades francesas debido a una prohibición de salida de España que fue pasada por alto, la obra, que pertenece al ex banquero Jaime Botín, se encuentra ahora en el Museo Reina Sofía en calidad de depósito judicial después de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil acudiera por orden judicial a la isla gala para repatriarlo. La obra permanecerá en la pinacoteca madrileña mientras culmina la investigación y el proceso judicial para comprobar si se trata o no de un caso de contrabando.

Según establece la Ley de Patrimonio Histórico, la exportación sin autorización de un bien del Patrimonio Cultural Español constituye un delito de contrabando si se supera el valor de 18.000 euros. Cabeza de mujer joven está valorado en algo más de 26 millones de euros. Hay, por tanto, indicios más que suficientes que señalan que Botín ha incurrido presuntamente en un posible delito de tráfico ilícito. Es decir: además de las sanciones establecidas, perdería la propiedad de la obra a favor de la Administración del Estado, que se quedaría en propiedad el lienzo.

Es justamente el tercer punto del artículo 29 el que más podría comprometer al ex banquero: le obliga a abonar el importe de los gastos derivados de su recuperación

Pero todavía hay bastante más. Según el artículo 29 de la Ley de Patrimonio Histórico Español, su apartado primero establece que “pertenecen al Estado los bienes muebles integrantes del Patrimonio Histórico Español que sean exportados sin la autorización requerida por el artículo 5º de esta Ley. Dichos bienes son inalienables e imprescriptibles”. Por esa misma razón, “corresponde a la Administración del Estado realizar los actos conducentes a la total recuperación de los bienes ilegalmente exportados”.

Es justamente el tercer punto del artículo 29 el que más podría comprometer al ex banquero: “Cuando el anterior titular acreditase la pérdida o sustracción previa del bien ilegalmente exportado, podrá solicitar su cesión del Estado, obligándose a abonar el importe de los gastos derivados de su recuperación”. Es decir: Jaime Botín se queda sin obra y, además, tendría que pagar al Estado lo que le costó traer la pieza de vuelta a España. A eso se suma algo más: podría perder el barco en el que viajaba el lienzo, por considerarse que éste ha sido un instrumento utilizado para cometer el posible delito de contrabando, aseguran fuentes cercanas a la investigación consultadas por Vozpópuli. Si se suman los 26 millones del cuadro más los 31 en los que está calculada la embarcación, el 'agujero' económico para el banquero se elevaria nada menos que a 57 millones de euros.

Foto: Pendennis

El traslado de la obra, que se llevó a cabo este martes, se realizó en una aeronave de la Guardia Civil, en la que se han desplazado ocho agentes del Grupo de Patrimonio Histórico y personal enviado por la Secretaría de Estado de Cultura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte: un funcionario del Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos del Estado, un restaurador del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y un especialista en manipulación y embalaje de obras de arte.

El cuadro de Pablo Ruíz Picasso fue interceptado en Córcega el pasado 31 de julio por el servicio de Aduanas francés en su camino a Suiza, a pesar de que la obra estaba declarada como no exportable por las autoridades españolas. Fue esa la razón que llevó a las autoridades francesas a personarse en el barco amarrado en el puerto deportivo de Calvi en el que estaba guardado el lienzo a la espera de ser exportado por vía aérea, según pudieron saber los funcionarios franceses a través de una filtración.

Jaime Botín solicitó a finales de 2012 autorización para exportar la obra, sin embargo la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español denegó su exportación y la declaró expresamente inexportable por ser de excepcional importancia para el patrimonio histórico común, por no existir ninguna obra semejante en España y ser pieza clave en la evolución de la obra de Picasso. De hecho, ésta se considera uno de los pocos ejemplares del llamado periodo de Gósol, en referencia al pueblo leridano en el que Picasso se aisló en el verano de 1906 y que fue decisivo en el surgimiento posterior del cubismo.

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