Cultura Hora y media con Bárcenas: una crónica sobre la película dedicada al ex tesorero del PP

El periodista, quien ha seguido de cerca el Caso Bárcenas, ofrece su visión de 'B', la película del director de cine David Ilundain que reconstruye el día que el extesorero del Partido Popular declaró en la Audiencia Nacional ante el juez Pablo Ruz. La película se estrenará el 18 de septiembre.

El 15 de julio de 2013, Luis Bárcenas era conducido desde la prisión madrileña de Soto del Real a la sede de la Audiencia Nacional. Iba a tirar de la manta, a destapar todos los secretos de sus célebres apuntes contables. Aquel día, un nutrido grupo de periodistas, entre los que me encontraba, esperamos durante horas en el angosto espacio que en este órgano judicial se reserva a la prensa a que terminase su confesión de cinco horas para conocer de boca de los abogados que habían asistido en persona a la misma hasta dónde había llegado el extesorero del PP con sus revelaciones. Los grandes rasgos que supimos entonces y, más tarde, corroboramos hasta el mínimo detalle cuando tuvimos acceso a la transcripción de la declaración, nos hizo pensar que nada sería igual en la política. Hoy, más de dos años después, nos ha quedado claro que nos equivocamos... empezando por el propio Bárcenas, que esperaba derribar gobiernos y que ya sólo aspira a que sus condenas no sean demasiado elevados.

"Durante hora y media tuve la impresión de estar en aquella sala de la Audiencia Nacional, sólo reservada aquel día de julio a abogados, juez e imputado"

Por ello, cuando este martes acudí al preestreno de 'B', la película basada, precisamente, en aquella declaración, en aquel 'tirar de la manta', lo hacía con cierto escepticismo. ¿Qué podía aportar un cinta basada literalmente en lo que se dijo aquel día que no se supiera ya, que no hubiera sido escudriñado hasta la saciedad? Me equivocaba. Durante hora y media tuve la impresión de estar en aquella sala de la Audiencia Nacional, sólo reservada aquel día de julio a abogados, juez e imputado. De escuchar lo qué se dijo y, sobre todo, cómo se dijo. Conocía los diálogos porque habia dedicado horas y horas a leerlos y escribir sobre ellos, y, sin embargo, allí estaba descubriendo nuevos detalles, matices insospechados... volviéndome a indignar.

Lo más soprendente es que, incluso, me reí en algunos momentos. Triste gracia tiene descubrir la desfachatez con la que este personaje de vodevil que es el extesorero del PP desgranaba cómo manejaban una 'caja B' de miles de euros, pero fue esa misma actitud, chulesca, de 'peineta', la que nos llevó a mi y a muchos de los que asistíamos a la proyección a soltar más de una carcajada. La trastienda de la política convertida en comedia hiperrealista. Incluso la persona que me acompañaba, totalmente devinculada del mundo de la prensa y que sólo había seguido el caso por los titulares de prensa, admitió al termino de la misma le había gustado. Y eso que acudió pensando que toda una película centrada en una declaración ante un juez sería, literalmente, "un rollo". Más aún cuando no había lugar a la improvisación ya que todo el contenido de la misma era, precisamente, la literalidad de una confesión judicial. Se equivocó, nos equivocamos.

"Casablanc se mete en el papel del extesorero del PP hasta bordarlo en sus ademanes, tono de voz y su prepotencia"

No voy a entrar en cuestiones técnicos sobre la fotografía, la realización o el ritmo del film que dirige con maestría David Ilundáin. No soy un experto y sería pretencioso entrar en esas cuestiones. A lo que no me resisto es a comentar las dos actuaciones centrales. La de Pedro Casablanc en su papel de Bárcenas y la de Manuel Solo en el del juez Pablo Ruz. Interpretaciones que ya habían sostenido en la obra de teatro 'Bárcenas/Ruz' que ha dado pie a la película. El primero, soberbio. El segundo sorprendente. Casablanc se mete en el papel del extesorero del PP hasta bordarlo en sus ademanes, tono de voz y su prepotencia. Por su parte, Solo convierte al magistrado en un personaje que dice más por sus gestos que por sus palabras. Impagables sus caras de sorpresa cuando Bárcenas empieza a tirar de la manta.

La escena final, en la que se reproducen unos breves segundos de la intervención de Mariano Rajoy en el Senado para dar explicaciones por el escándalo y sólo reconoce que se equivocó por confiar en 'Luis, sé fuerte' es la guinda perfecta a la película, la constatación de que sorprendente aquel episodio de la historia reciente de España no había dejado prácticamente ninguna secuela política. No ha parecido dejarlo antes de la película y, me temo, tampoco después de ella. Ésta, al menos, nos servirá de memoria de la historia reciente de un país tan poco dado a hurgar en su pasado y, mucho menos, a plasmarla en películas. Un hora y media con Bárcenas suena a poco, pero sabe a mucho.

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