Cultura

Venta de cuadros, apertura de Palacios... ¿Qué pasa con el patrimonio y las finanzas de la Casa de Alba?

El anuncio de la compra del Fra Angélico por parte del Prado coincidió, también, con la comunicación, en pleno Fitur, de la apertura al público del palacio de las Dueñas, en Sevilla, uno de los muchos que pertenecen a la Fundación Casa de Alba, institución que gestiona parte del patrimonio de 3.000 millones de la familia.

Una imagen de la muestra que se realizó en CentroCentro con parte de la colección de la Casa de Alba.
Una imagen de la muestra que se realizó en CentroCentro con parte de la colección de la Casa de Alba. EFE

Tres días tardó el Gobierno en autorizar 18 millones de euros para que el museo del Prado pudiera comprar La virgen de la granada, una tabla de Fra Angélico que la Casa de Alba ha vendido a la pinacoteca por menos de la mitad de su valor y que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha presentado junto al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro y el de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, en la sala 49, el lugar que pasará a ocupar la pintura en el Museo.

"Nadie en mi familia opina de estas cosas, decido yo", aseguró el duque de Alba

, Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo

El anuncio de la compra del Fra Angélico por parte del Prado coincidiócon la comunicación la semana pasada, en pleno Fitur, de la apertura al público del palacio de las Dueñas, en Sevilla, uno de los muchos que pertenecen a la Fundación Casa de Alba y que gestiona parte del patrimonio de 3.000 millones de la familia. Fueron los propios representantes de la Casa de Alba y la gerencia de Turismo de Sevilla quienes hicieron público que el inmueble, considerado Bien de Interés Cultural, abriría sus puertas al público a partir del mes de marzo. La medida –a la que la Casa de Alba está obligada por el carácter patrimonial del Palacio- se había anunciado en noviembre del año pasado, pero sólo ahora se concreta. Unos pocos días después de la venta de la pintura renacentista.

Ambos movimientos, tanto la venta de la tabla –la única de Fra Angélico que quedaba en manos privadas- como la apertura del Palacio de Dueñas, ocurre después de que Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo (Madrid, 1948), duque de Huéscar, primogénito de Cayetana Fitz-James Stuart y heredero del ducado de Alba, declarara en Oviedo (es miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias de las Artes), que era momento de replantear algunos gastos.

“Me ha tocado lo que me ha tocado, momentos difíciles en los que no sobra el dinero, y para afrontar esta etapa no tendré más remedio que vender alguna cosa”, dijo en una entrevista concedida al diario El Comercio de Gijón el actual encargado de la administración de la Casa de Alba y el presidente de su Fundación. A la pregunta sobre la reordenación o la situación financiera de la fundación, los representantes de la Casa de Alba consultados por Vozpópuli han optado por no hacer valoraciones ni confirmar si estos movimientos obedecen a una razón específica o si se trata de una casualidad. Sin embargo, en un corrillo durante el acto de presentación de La virgen de la granada a los medios, el duque de Huéscar aseguró a Vozpópuli que tanto la venta como la apertura del Palacio de las Dueñas tengan alguna relación. "Este proyecto lo había anunciado un año atrás, ahora en marzo, todos podrán recorrer y apreciar el patrimonio".

Acerca de la naturaleza de la decisión de la venta dl Fra Angélico -precio, condiciones, obra, institución- Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo ha asegurado que sólo él tiene poder de decisión, básicamente por ser presidente de la Fundación Casa de Alba. "Nadie en mi familia opina de estas cosas, decido yo", aseguró. Asimismo, descartó que la Casa de Alba tenga previsto vender alguna obra más.

“Me ha tocado lo que me ha tocado, momentos difíciles en los que no sobra el dinero, y para afrontar esta etapa no tendré más remedio que vender alguna cosa”, dijo el duque de Alba

La Casa de Alba: ¿el síndrome Thyssen?

Al menos tras el primer año de gestión del patrimonio de la familia a manos del duque de Huesca, lo primero que salió a la venta fue nada más y nada menos que La virgen de la Granada, una pintura que formaba parte de la colección familiar desde 1817, fecha en la que fue adquirida en Florencia por Carlos Miguel Fitz James, XIV duque de Alba. Por tratarse de una obra de carácter inexportable, ésta no había sido ofrecida a ninguna otra institución y permanecía dentro del patrimonio de la familia como una de sus joyas más preciadas.

El actual Duque de Alba, artífice de la operación en la que incluye la donación al Prado deFuneral de San Antonio de Abad (tabla atribuida a Fra Angélico), manifestó que la Fundación Casa de Alba sentía especial orgullo de entregar “estas auténticas joyas del arte europeo, reunidas y conservadas durante dos siglos” por su familia, “para que a partir de ahora puedan ser disfrutadas por todos los españoles y los amantes del arte de todas partes del mundo que se acercan con admiración a nuestro principal museo nacional”.

Aunque Miguel Sugaza, director del Prado, aseguró que esta operación no se ha hecho con valor de mercado sino con “sentido de Estado", también vale la pena acotar que el valor de venta de La virgen de la Granada está 22 millones por debajo del valor que alcanzaría en el mercado libre, al menos si se toma como cantidad orientativa los 40 millones de euros tasados por el seguro para emitir el permiso de exportación temporal del cuadro para su participación en la exposición de obras de la Casa de Alba que se celebró el año pasado en el Meadows Museum de Dallas.

La naturaleza de la venta mucho dista de otras operaciones en su tipo. Como la ya polémica subasta en julio de 2013 de uno de los lienzos de la colección privada de Carmen Cervera, que actualmente se encuentra en régimen de cesión gratuita al Estado. Sin embargo, ante la necesidad de "conseguir liquidez", la viuda del Barón Thyssen vendió en una subasta celebrada en Londres, por 27,89 millones de euros, el cuadro La esclusa ("The lock") de John Constable. Nada impedía, en principio, que ella pudiera subastar la obra. Según los términos del acuerdo de préstamo, la baronesa tiene derecho a vender un 10 por ciento del valor total de la colección, fijado en 800 millones de euros, y la venta del Constable supuso menos del 5 por ciento. Sin embargo, el asunto desató la polémica con otros miembros del patronato, entre ellos, Francesca Thyssen, archiduquesa de Habsburgo y la única hija del barón que es miembro del patronato del MuseoThyssen-Bornemisza.

La naturaleza de la venta dista mucho de otras operaciones en su tipo. Como la ya polémica subasta en julio de 2013 de uno de los lienzos de la colección privada de Carmen Cervera

La naturaleza de la colección de la Casa de Alba es algo más compleja. No se puede vender, salvo con autorización del Ministerio de Cultura. Las protege tanto la Ley de Patrimonio Histórico como la Ley de Fundaciones. De ahí la constitución, en 1975, de una Fundación Casa de Alba. La gestión y disfrute de los bienes de la fundación –inmuebles y obras de arte- va asociado al título de duque de Alba, de ahí que tras la repartición hecha en vida por la duquesa de Alba, el tema correspondiera al duque de Huéscar.¿Por qué una fundación? Pues porque la creación de esa figura salvaguarda el patrimonio y sirve a la Casa de Alba para desgravar impuestos, aunque a cambio sacrifica autonomía.

De momento, la compra del cuadro a los Alba será abonada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y el Museo Nacional del Prado en cuatro anualidades, a partir de 2016. El Ministerio aportará a la compra diez millones de euros a pagar en tres años a partir de 2017 y el Museo contribuirá con ocho millones de euros, cuatro de los cuales serán aportados por la Fundación de Amigos del Museo del Prado, iniciando su abono en 2016.

El patrimonio de la Casa de Alba está valorado según la revista Forbes en unos 3.000 millones de euros, entre palacios, castillos, obras de arte y joyas. La parte principal del patrimonio lo dirige la Fundación Casa de Alba, creada en 1975 y actualmente presidida por el duque de Huéscar. A la fundación pertenecen los palacios de Liria (Madrid), Las Dueñas (Sevilla) y Monterrey (Salamanca); el castillo de Alba de Tormes (Salamanca); los cuatro castillos en Galicia (Castro Caldelas, Moeche, Andrade y Narahío) y el panteón familiar en el monasterio de la Inmaculada de Loeches (Madrid), además de la colección que atesora seis siglos de historia: obras de las escuelas pictóricas italiana, flamenca y españolaFray Angélico, Palma el Viejo, Tiziano, Guido Reni, Rembrandt, Rubens, Brueghel de Velours, Ribera, Murillo, Velázquez–, hasta sus valiosos fondos documentales, como los diarios de a bordo de Cristóbal Colón o el testamento de Felipe II.

En el palacio de las Dueñas sí se puede cobrar entrada, en el de Liria no

El palacio de Liria, en Madrid, justamente por ser Bien de Interés Cultural abre al público una parte de las dependencias una vez al mes, durante una hora. Pueden asistir aquellos que, normalmente con dos años de espera, se apuntan a una lista de petición de visita. Monumento Nacional y patrimonio histórico de España, el palacio que funcionó como vivienda principal de la Duquesa de Alba y sigue siendo residencia del duque, fue construido en el siglo XVIII por orden de Jacobo Fitz-James Stuart y Colón, tercer duque de Berwick. El edificio estuvo a cargo del arquitecto Ventura Rodríguez, quien contó con la colaboración del arquitecto barroco Francesco Sabatini. Por los salones de este edificio se pasearon Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez Ayala.

Tras obtener la autorización de la Comisión Provincial de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía,se abrirá como museo

No menos importante es el que convertirá una parte del edificio en museo. Se trata del Palacio de las Dueñas de Sevilla. Tras el reparto, fue precisamente a Fernando Fitz-James Stuart y Solís, nieto mayor de la duquesa y heredero del Ducado, a quien correspondió el palacio de Las Dueñas de Sevilla, siguiendo con la tradición de que este emblemático palacio recaiga siempre en el futuro duque de Alba.

Tras obtener la autorización de la Comisión Provincial de Patrimonio, dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, la planta baja del Palacio, construido en los siglos XV y XVI y declarado monumento histórico artístico en 1931, podrá ser visitada como parte de un recorrido por los 1.923 metros cuadrados, incluyendo la capilla o la biblioteca. Con el visto bueno de la Junta, este Bien de Interés Cultural, donde discurrió gran parte de la vida de la aristócrata Cayetana Fitz-James Stuart, se convertirá en museo.

Al no ser residencia oficial del duque de Alba, la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía establece que “cuando se trate de Bienes de Interés Cultural se permitirá la visita pública gratuita, al menos cuatro días al mes, en días y horas previamente señalados, constando la información de manera accesible y pública a los ciudadanos en un lugar adecuado del Bien de Interés Cultural”. El resto de días del mes la Casa de Alba podrá abrir el museo y cobrar la entrada, para lo cual se instalarán taquillas.

Según la edición sevillana del ABC del 28 de octubre de 2015, el duque de Alba invertirá “55.353 euros en acondicionamiento museográfico del edificio, cuyas señales guiarán al visitante, que conocerá este espacio, sus interiores y jardines, sus obras de arte de primer orden y su vida cotidiana, ya que hoy sigue siendo utilizado como vivienda. De hecho, podrá visitarse la planta baja y la escalera, con importantes obras de arte, pero la primera planta continuará teniendo uso residencial. Al tratarse de un BIC, todos los elementos añadidos de señalización serán removibles, por lo que no se intervendrá en el edificio ni su entorno”.

Todos su contenido, es decir, sus cuadros, esculturas y demás patrimonio artístico, fue declarado Bien de Interés Cultural en 2010 por la Junta de Andalucía

Todos su contenido, es decir, sus cuadros, esculturas y demás patrimonio artístico, fue declarado  Bien de Interés Cultural en 2010 por la Junta de Andalucía, que pretendía evitar así en un futuro el traslado y dispersión descontrolado de tantas piezas. Entre las obras de sus salones hay obras de Goya, Murillo, Tiziano, El Greco, Rubens, Van Dyck, Van Loo, Mengs, Fra Angelico y Veronés. Uno de sus atractivos es la importante colección artística que contiene, fundamentalmente pintura española de los siglos XIX y XX. Especialmente conocidas son algunas piezas, entre ellas La Coronación de Espinas, de José de Ribera.

Generaciones de mecenas, ¿ésta también?

Esta casa nobiliaria, de la que la duquesa Cayetana de Alba era heredera, tiene una larga historia de mecenazgo tras de sí. La octava duquesa de Alba apadrinó a Francisco de Goya, lo que le permitió la realización de obras maestras, algunas íntimas y cercanas favorecidas por una excelente relación personal. La ingente actividad de mecenazgo y de coleccionismo llevada a cabo por del VII Duque deBerwick y XI de Alba, se materializó en el apoyo a artistas como Alvarez Cubero y Solá, así como la formación de una colección de arqueología única en España.

La colección que inicio el Gran Duque de Alba ha sufrido los avatares de la historia que provocaron importantes pérdidas. Una de ellas se produjo cuando a la muerte de María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, la XIII Duquesa de Alba, amiga y modelo de Goya, se desmembró casi toda la pinacoteca. Algunas de las obras fueron expropiadas y pasaron a manos de Manuel de Godoy y otras las legó la duquesa a diversos allegados. La colección perdió entonces obras maestras como la Venus del espejo de Velázquez o la Madonna de Alba, de Rafael Sanzio.

La octava duquesa de Alba apadrinó a Goya y el duque Carlos Miguel Fitz-James Stuart y Silva a Ingres

Posteriormente, el duque Carlos Miguel Fitz-James Stuart y Silva, heredero de una mermada colección, compró en un viaje por Europa piezas italianas, de Fra Angelico, Perugino, Tiziano y otros maestros, y encargó pinturas a Ingres y esculturas a José Álvarez Cubero y Antonio Solá. La colección se completó con obras de artistas ingleses como Joshua Reynolds y George Romney, a las que posteriormente se sumaron pinturas de Madrazo, Sorolla, Zuloaga y Sotomayor, nombres que se unen a los de Goya, Zurbarán, Murillo, El Greco, Veronés, Van Dyck, Velázquez, Mengs o Ribera.

La Guerra Civil española también supuso una catástrofe para este patrimonio artístico ya que, además de la destrucción del Palacio de Liria, se dispersaron sus colecciones y se perdieron numerosas piezas, muchas de ellas recuperadas por el padre de Cayetana y por ella misma, presidenta de la Fundación Casa de Alba. Gran coleccionista como su padre, María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva engrandeció la colección con obras firmadas por Corot, Renoir, Henri Fantin-Latour, Francesco Guardi, Sorolla, Chagall, Picasso, Dalí, Miró o Marc Chagall.

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