Cultura

Alberto García-Alix y los 20 años de PhotoEspaña

El veterano fotógrafo, viejo rockero convertido en clásico, dará un chute de energía al conocido festival de fotografía. 

Alberto García-Alix. Autorretrato. Mi lado femenino, 2002 © Alberto García-Alix. VEGAP. Madrid, 2014
Alberto García-Alix. Autorretrato. Mi lado femenino, 2002 © Alberto García-Alix. VEGAP. Madrid, 2014

PHotoEspaña cumple 20 años y quién mejor para dar relumbrón a una edición de ese calibre que él. Alberto García-Alix (León, 1956) es un viejo pistolero que ha disparado las mejores imágenes con su firma de hombre roto que une sus partes con guiones. Sí, García-Alix, ese personaje que atravesó La Movida y sobrevivió a sí mismo, ocupa un peso especial en este festival de fotografía que tendrá lugar del 31 de mayo al 27 de agosto en Madrid y lo hará como comisario de La exaltación del ser. Una mirada heterodoxa. En esta propuesta expositiva el veterano artista pretende reunir lo sublime y lo heterodoxo. Esos temas que él sabe encuadrar: la exaltación del dolor y el placer, esa forma tatuada de soledad que él entiende como pocos.

García-Alix, ese personaje que atravesó La Movida y sobrevivió a sí mismo, ocupa un peso especial en este festival de fotografía

A Alberto García Alix no le gusta que le llamen fotógrafo de La Movida. Él sólo estuvo ahí e hizo algunas fotos, suele decir. Pero resulta que ésas son las imágenes de una época y una estética que no puede entenderse sin su mirada. Premio Nacional de Fotografía en 1999 y PhotoEspaña 2010, García-Alix es cronista de su propio mundo, uno alrededor del cual se mueven muchos otros marcados por la calle y la periferia. Lector compulsivo, el fotógrafo ha conseguido verter el espíritu de sus autores de cabecera -Céline, Conrad, Dostoievski- en su universo fotográfico, que gira alrededor del autorretrato, a la indagación del yo.

Desde 1976 hasta el presente, Alberto García-Alix ha desarrollado una estética áspera, a mitad de camino entre el diario desesperado y el narcisismo roto

Desde 1976 hasta el presente, Alberto García-Alix ha desarrollado una estética áspera, a mitad de camino entre el diario desesperado y el narcisismo estropeado. Se ha retratado chutándose heroína, con la cabeza rota por una lámpara, sentado en una escalera, conduciendo su moto, fumando desnudo, sosteniendo su pene ante la taza de un water, en medio de dos mujeres entradas en carne... Todo está dicho, ahí, sobre gelatina de plata. Él, su obra entera, es el testimonio de la vida como una supervivencia. El autorretrato como sumidero, acaso fotomatón de los miedos y las demoliciones.

Reunirá a artistas como Paulo Nozolino, Antonio d'Agata, Anders Petersen, Pierre Moliner, Karlheinz Weinberger, Teresa Margolles, Adam Brooberg y Pliver Chanarin

Es justamente ese espíritu el que el artista leonés trasladará al espectador de La exaltación del ser. Una mirada heterodoxa donde reunirá a artistas como Paulo Nozolino, Antonio d'Agata, Anders Petersen, Pierre Moliner, Karlheinz Weinberger, Teresa Margolles, Adam Brooberg y Pliver Chanarin para esta sección. La mayoría de estos fotógrafos mostrarán su trabajo en distintos espacios de Madrid como el Círculo de Bellas Artes, Centro Centro, Museo Romántico o Tabacalera, donde, además, García-Alix ha preparado un Laboratorio Editorial, enfocado en la reunión e intercambio de distintos fotógrafos.

Aunque se trata de un reclamo de peso, García-Alix no es el comisario de esta edición del festival organizado por La Fábrica, pero sí una pieza importante. Él, que llegó tarde a la fotografía digital, que se define a sí mismo como un clásico, imprimirá a PHotoEspaña una doble dosis de perfección y suciedad, esa forma limpia que tienen las cicatrices para embellecer a quien las enseña. García-Alix, como su voz áspera de hombre con traqueotomía, sigue amansando fieras: las que viven dentro sus fotos.



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