Han inspirado decenas de novelas, si estuvieran en el mercado superarían todos los récords en las casas de subastas y son atesoradas como las joyas del patrimonio artístico de sus países. Cuadros del tamaño de un folio o inmensos murales, algunas de las principales obras de arte son auténticos emblemas de sus países, y consiguen que amantes del arte se crucen el mundo para poder situarse frente a estos trozos de lienzo

La Gioconda, Las Meninas, La noche estrellada, El Guernica o La última cena representan mucho más que una obra de arte.

Algunas sufrieron robos de película, y otras estuvieron a punto de desaparecer en medio de una batalla. Afortunadamente, hoy se encuentran bien resguardadas en algunos de los principales museos del mundo.

La Gioconda o Mona Lisa

Posiblemente la pintura más conocida en todo el mundo y la que más colas alberga para ser visitada. Una de las sorpresas que se suele llevar la mayoría de las personas que pasan ante ella es el reducido tamaño de la pintura.

Leonardo da Vinci la pinto al óleo en una pequeña tabla de madera, en el primer cuarto del siglo XVI. Cuando el artista italiano falleció, el rey Francisco I adquirió el cuadro y ha pertenecido al estado francés desde entonces.

En 1911, la obra fue robada por un carpintero italiano, y no fue recuperada por el museo del Louvre hasta casi dos año y medio después

Museo del Louvre, París (Francia)

Óleo sobre tabla de álamo

77 cm × 53 cm

La última cena

Sin dejar al genio de Vinci, pasamos de una obra de pequeño tamaño a un mural gigante. La última cena o El Cenáculo es otra de las representaciones artística que todo el mundo tiene en mente. Esta escena, recogida en los evangelios en la que Jesús alerta a sus discípulos que uno de ellos le va a traicionar, ha sido pintada centenares de veces. Sin embargo, es casi irremediable pensar en la obra del genio renacentista.

La pintura fue pensada para decorar el refectorio, el comedor del Convento de Santa Maria delle Grazie en Milán. Lamentablemente, la técnica utilizada por Leonardo para pintar esta obra mural, pronto comenzó a deteriorarse. El paso del tiempo ha jugado una muy mala pasada a la pintura y hay zonas en las que apenas quedan pigmentos. Después de más de cuatro siglos en pie, fue un bombardeo aliado sobre Milán, en agosto de 1943, en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial la que casi hizo desaparecer la obra.

Convento Santa Maria delle Grazie, Milán (Italia)

Temple y óleo sobre yeso

880 cm × 460 cm

Las Meninas

La familia de Felipe IV, conocida como 'Las Meninas' es la obra cumbre de Diego Velázquez y la joya del museo del Prado. El cuadro fue pintado para el monarca español, fue finalizado en 1656, y en él aparecen los reyes de España, con su hija Margarita, junto a varios nobles y criados. Con un juego de espejos, el artista representa la escena de una forma revolucionaria y en la que él mismo aparece en primer plano.

Como ocurrió siglos más tarde con La última cena, la obra magna del pintor sevillano se libró de la destrucción, al ser una de las obras rescatadas del incendio del Alcázar de 1734.

Museo del Prado, Madrid (España)

Óleo sobre lienzo

318 cm × 276 cm

Guernica

A 600 metros de las Meninas, se encuentra otra de las obras conocidas del arte español, en el museo Reina Sofía de Madrid. El cubismo de Picasso transmite los horrores de la guerra y, en concreto, del bombardeo alemán e italiano de la población vasca de Guernica , durante la Guerra Civil Española.

La pintura fue realizada por el pintor malagueño a petición del Gobierno de la II República, para ser expuesto en la Expo de 1937 de París. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Picasso decidió que el cuadro reposara en el l Museum of Modern Art de Nueva York hasta que finalizara la guerra. Finalmente, el pintor ordenó que el cuadro no volviera a España hasta que no se restableciera la democracia en España. En 1981, el Guernica llegó a España.

Museo Reina Sofía, Madrid

Óleo sobre lienzo

776,6 cm × 349,3 cm

La noche estrellada

Y de la obra maestra de Picasso a la de Vincent van Gogh. Con sus famosos girasoles, La noche estrellada es la obra más reconocible del pintor neerlandés.

El genio atormentado se recuperaba en el manicomio de Saint Paul de Mausole en Francia, donde ingresó voluntariamente después del episodio en el que se automutiló una oreja. Mirando a través de los barrotes de su habitación, Van Gogh dejó este legado a la humanidad en junio de 1889, un año antes de morir.

Museo de Arte Moderno de Nueva York (Estados Unidos)

Óleo sobre lienzo

73.7 cm x 92.1 cm