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Ya está preparada para debutar la nueva generación del Porsche 911 Cabriolet

Es uno de los descapotables más míticos, un 911 Carbiolet basado en la octava generación del Coupé lanzando hace pocas fechas y que mantiene su clásico techo de lona y potencia su carácter deportivo para disfrutar aun más a cielo abierto.

La silueta del 911 Cabriolet es inconfundible.
La silueta del 911 Cabriolet es inconfundible.

Es uno de los deportivos más emblemáticos en la historia del automóvil, un modelo que desde sus inicios ha sabido conquistar a casi todos los aficionados a las cuatro ruedas que han visto al 911, sobre todo en su variante descapotable, como un objeto de deseo… al alcance de pocos afortunados. Ahora, sobre la base de la octava generación del Coupé llega también el nuevo 911 Cabriolet que se aprovecha de todas las mejoras de su hermano de techo cerrado.

Un 911 Cabriolet que se acerca ya a los 40 años de vida, toda vez que el primer modelo no llegó hasta finales de 1982, casi veinte años después del nacimiento del primer Porsche 911. Y como entonces, el techo de lona marca la personalidad de esta nueva generación, que al igual que en el Coupé, bajo la nueva carrocería no recibe cambios sustanciales en la estructura de la suspensión, pero sí modifica la anchura tanto en la vía delantera como trasera, 46 y 39 milímetros más respectivamente.

Como novedad en el nuevo Cabriolet respecto al anterior, ahora está disponible el chasis deportivo Porsche Active Suspension Management (PASM), con muelles más duros y cortos que dejan la carrocería 10 milímetros más baja respecto a la configuración estándar e incluye barras estabilizadoras más rígidas. Nuevos son también los amortiguadores, ahora de dureza regulable progresivamente con un ajuste tan rápido que es capaz, por ejemplo, de anticipar la respuesta de compresión del amortiguador durante la carrera previa de extensión, logrando así adaptar la amortiguación a cada tramo de la carretera.

Interior 911 Cabrio
Interior 911 Cabrio

Se espera, por todo ello, que el 911 Cabriolet pueda ofrecer ahora una mayor suavidad y confort al circular a ritmo tranquilo y una mayor firmeza que antes en conducción muy deportiva. Para reforzar la eficacia en este tipo de conducción, al igual que en el anterior 911, puede tener en opción un eje trasero direccional. Una dirección que, en el caso del eje delantero, se ha reajustado para ser ahora más directa, un 10% en los primeros movimientos de volante, mientras que en las versiones con eje posterior direccional tienen una desmultiplicación un 6% más directa.

En cuanto al techo,de lona, tiene como antes un accionamiento completamente eléctrico, con un proceso de apertura o cierre que tarda apenas 12 segundos, un segundo menos que antes, y que se puede realizar incluso en marcha hasta una velocidad de 50 km/h. Para contener el peso y mantener una elevada rigidez, la estructura de la capota cuenta con diversas piezas de magnesio. Para circular a cielo abierto con el mayor confort posible, cuenta con un deflector automático situado detrás de los asientos traseros que protegen a los pasajeros del efecto del aire.

Nuevo salpicadero

Por dentro cambia mucho el diseño, con un salpicadero y un cuadro de instrumentos parecidos al del Panamera o el Cayenne. La instrumentación mantiene un cuentarrevoluciones de aguja en la parte central, pero a cada lado cuenta con una pantalla digital configurable en diferentes modos de información, desde el ordenador de  a bordo hasta el sistema de navegación, y que puede mantener los cinco relojes característicos del 911. También es nuevo el sistema multimedia, con un sistema operativo más rápido que se maneja a través de una pantalla táctil mucho más grande ahora, 10,9 pulgadas frente a las 7 del anterior.

Inicialmente, el 911 Cabriolet solo estará disponible en versión Carrera S y 4S -154.000 y 163.000 euros respectivamente-, lo que supone unos 16.000 euros más que el 911 Coupé, en ambos casos con el nuevo cambio automático PDK de doble embrague con ocho velocidades en lugar de siete. Un motor heredado del anterior, boxer de seis cilindros por supuesto, pero con notables modificaciones en el sistema de inyección y en los turbocompresores para mejorar el rendimiento, que sube hasta los 450 CV de potencia, 30 CV más que en el anterior.

Más adelante también se podrá pedir con cambio manual y en versiones Carrera con menor potencia y precio. Una mayor potencia que se refleja en una mejora de las prestaciones, 3,7 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h y 304 km/h de velocidad máxima en el Carrera S, lo que supone 0,4 segundos más rápido y 2 km/h más de velocidad punta. Como en su antecesor, cuenta con varios modos de conducción seleccionables desde el volante, Normal, Sport, Sport+ e Individual, pero estrena uno nuevo, denominado Wet para sacar el máximo partido en condiciones de lluvia o baja adherencia.



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