Motor

El asunto Ghosn pasa factura a Nissan, que ganó un 57% menos en 2018

El escándalo de las irregularidades financieras de Carlos Ghosn al frente de Nissan, acusado de recibir más de 7 millones de euros por comisiones en operaciones para generar sinergias entre marcas de la Alianza, ha pasado factura a la marca japonesa. Sus beneficios en 2018 cayeron casi un 60%.

Carlos Ghosn junto al presidente de Mitsubishi, Osamu Masuko, el día de la firma del acuerdo en 2016.
Carlos Ghosn junto al presidente de Mitsubishi, Osamu Masuko, el día de la firma del acuerdo en 2016.

El fabricante japonés Nissan tuvo una caída de sus beneficios del 57,3% en 2018, un ejercicio marcado por el escándalo de las irregularidades financieras de su presidente, Carlos Ghosn, que acabó con su detención, y que la firma nipona espera superar lo antes posible. "Clientes, accionistas, me disculpo por todos los inconvenientes", afirmó en una rueda de prensa el máximo directivo del grupo Nissan Motor, Hiroto Saikawa, antes de inclinar la cabeza en señal de disculpas ante decenas de periodistas durante la presentación de resultados del ejercicio fiscal, cerrado en marzo.

Saikawa dio los datos en una rueda de prensa que tuvo lugar en la sede de Nissan Motor, en Yokohama, al sur de Tokio, que en los últimos meses ha sido el escenario en el que se ha presentado varias veces para dar explicaciones sobre la sucesos que han marcado a la marca japonesa en los últimos meses. Ghosn, que llegó a ser presidente de Nissan y de su aliada Renault, así como de Mitsubishi, firma ésta controlada por la propia Nissan, fue detenido el 19 de noviembre pasado y se enfrenta a un largo proceso judicial en Japón por supuestas irregularidades financieras.

Este caso, que Saikawa calificó de "incidente sin precedentes", sin citar a Ghosn por su nombre, derivó en una profunda crisis corporativa en Nissan y puso en peligro su alianza con Renault, su aliado y el mayor accionista de la firma nipona. "Hubo un momento en el que no fuimos capaces de concentrarnos en las operaciones. Los empleados, los clientes, nuestros socios, estaban ansiosos, y lo siento", insistió Saikawa, que durante el mandato de Ghosn en Nissan fue su CEO y ahora lo ha reemplazado como presidente.

Los datos dados a conocer por Saikawa, apoyado por paneles con cifras en japonés e inglés, dan cuenta de esa frustración: en el ejercicio fiscal de 2018, cerrado a finales de marzo, los ingresos bajaron un 3,2% y el beneficio operativo cayó un 44,6%. En el ejercicio anual, Nissan registró un beneficio neto de 2.590 millones de euros, un 57,3% menos, y el número de vehículos vendidos tuvo una reducción interanual del 4,4%.

Caída de ventas

Sólo en Estados Unidos, las ventas de vehículos disminuyeron en un 9,3%, hasta 1,44 millones de unidades, mientras que en Europa, excluyendo a Rusia, se redujeron en un 17,8%, hasta 536.000 unidades. Los resultados podrían haber sido peores si no hubiera sido por el aumento del 2,9 % en el número de vehículos vendidos en China (1,56 millones) y el crecimiento del 2,1% en las ventas en Japón, donde Nissan colocó 596.000 unidades.

La detención del ejecutivo y su posterior procesamiento judicial, un terremoto corporativo en una de las principales firmas niponas, obligó a Nissan a revisar su estructura, al considerar la nueva dirección que Ghosn acaparaba demasiado poder. "Directa o indirectamente, todo esto quedó reflejado en los resultados de la compañía", reconoció Saikawa.

Como ha ocurrido en otras comparecencias anteriores ante los periodistas, Saikawa fue consultado sobre si tiene intención de dimitir por su posible responsabilidad en las irregularidades atribuidas por la fiscalía nipona a Ghosn. Y como ya ha dicho anteriormente, Saikawa reiteró que debe asumir su "apropiada responsabilidad" y pensar en "un nuevo comienzo", sin entrar el debate sobre un posible sucesor que surgirá en el "momento adecuado".

En cuanto al futuro de la alianza con Renault, como recoge Efe, y el deseo de su máximo directivo, Jean-Dominique Senard, de ir más allá y buscar una fusión, Saikawa insistió en que no es partidario de ello, y dijo que la compañía debe enfocarse en su recuperación. Y es que, agregó, una fusión "puede socavar la fortaleza de Nissan".

Renault tiene el 43,4 % de las acciones de Nissan. Las dos firmas, junto con Mitsubishi, basan su alianza en generar sinergias, pero no ha habido ningún paso concreto para que Renault aumente su capital en la firma nipona, o incluso lo reduzca.

En su exposición, Saikawa dio detalles sobre los planes para mejorar los resultados de la firma, con un horizonte en 2022, que implica medidas para aumentar las ventas, mejorar las operaciones e inversiones y lograr un crecimiento sostenido con nuevos productos para así en dos o tres años volver a la situación original de Nissan.

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