Motor / Primer contacto

Honda también apuesta por el híbrido: el CR-V estrena una motorización con etiqueta ECO

La nueva versión híbrida del CR-V tiene consideración por parte de la DGT de etiqueta ECO.
La nueva versión híbrida del CR-V tiene consideración por parte de la DGT de etiqueta ECO.

Es sin duda la variante que le faltaba a la gama CR-V, un modelo que se ha renovado por completo hace apenas tres meses y que hasta el momento sólo se comercializaba con motores de gasolina. Ahora, añade una de las versiones quizás más interesantes de la gama, un híbrido que llega al mercado en un momento en el que la demanda de este tipo de motorizaciones está claramente al alza, como también lo está el segmento SUV. Una combinación por tanto muy interesante en estos momentos y que llega al mercado en dos variantes, una de tracción delantera y otra de tracción total, pero no con un segundo motor eléctrico en el eje trasero, sino con un embrague multidisco que conecta un eje de transmisión unido a un diferencial en el eje posterior. Un sistema que apenas se ve en los híbridos, pero que hace del CR-V un auténtico SUV 4x4.

Información del sistema híbrido.
Información del sistema híbrido.

El sistema híbrido está formado por un motor de gasolina de 2 litros y 145 CV, un generador eléctrico y un motor eléctrico de 184 CV de potencia con una batería de pequeña capacidad, de aproximadamente 1 kWh. La potencia máxima que desarrolla se corresponde con la del motor eléctrico, 184 CV. Un sistema híbrido diferente al de otros modelos como el Toyota Rav4, con tres modos de funcionamiento: EV Drive, Hybrid Drive y Engine Drive. En los dos primeros, el motor eléctrico es el que mueve al CR-V, a baja velocidad la batería alimenta el motor eléctrico y, al ganar velocidad y entrar en funcionamiento el motor de gasolina (modo Hybrid Drive) hasta velocidades no muy elevadas éste mueve el generador eléctrico y deriva la energía hacia la batería para su recarga o bien hacia el motor eléctrico que mueve las ruedas. Sólo a velocidades elevadas, modo Engine Drive, el motor de gasolina impulsa directamente las ruedas gracias a un embrague intermedio que conecta a ambos.

En la práctica, a diferencia del Rav4 Hybrid, el CR-V funciona de un modo más silencioso, sin sentirse tanto la acción del motor de gasolina cuando de ganar velocidad se trata. Sólo a máxima capacidad de aceleración se deja sentir, pero siempre dentro de unos límites que no condicionan ni la conducción ni el confort de marcha. Sobre todo a ritmos sostenidos o cuando buscas aumentar la velocidad de forma conservadora, el CR-V Hybrid resulta muy agradable a sus mandos. Gana velocidad con facilidad, quizás no tanta como cabe esperar de un SUV de 184 CV, pero coge ritmos elevados con rapidez y, sobre todo, los mantiene sin esfuerzo, como demuestran unos consumos muy ajustados, por debajo de los seis litros durante esta toma de contacto sin buscar la máxima eficiencia energética. Con 57 litros de depósito, rozar los mil kilómetros de autonomía no es ninguna utopía, y llegar a los 800 puede ser una cifra muy habitual.

Y todo ello con un confort de marcha envidiable, tanto por la calidad de rodadura de sus suspensiones como por la amplitud del interior, referente entre de los de su clase. Mucho espacio en las plazas traseras, y un maletero de casi 500 litros que pierde, eso sí, más de 60 litros frente a un CR-V de gasolina y la posibilidad de contar con siete plazas debido a que el espacio para los asientos plegados de la tercera fila lo ocupa la batería del sistema de impulsión.

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