Automoción

Probamos el Toyota Prius 2016; menor consumo en ciudad, mayor en carretera

Ha sido el impulsor de la tecnología híbrida a gran escala, un modelo que en su cuarta generación aporta mejoras dinámicas pero mantiene un diseño que no acaba de convencer y un precio no precisamente ajustado.

Todo es nuevo en el Prius de cuarta generación, pero mantiene una imagen continuista.
Todo es nuevo en el Prius de cuarta generación, pero mantiene una imagen continuista.

Cuesta casi 30.000 euros en su única variante comercializada, tiene 122 CV en lugar de 136, consume algo menos que antes en ciudad y algo más en carretera y, eso sí, el equipamiento que ofrece ahora es bastante más completo, incorporando elementos como el sistema de preparación para una colisión, frenada de emergencia para evitar atropellos, alerta por cambio involuntario de carril y la de presencia de vehículos en el ángulo muerto de los retrovisores, cambio automático de luces largas a cortas, sistema de aparcamiento automático y programador de velocidad activo. También lleva de serie calefacción para los asientos delanteros, proyección de información en el parabrisas a color, sistema de navegación GPS y un sistema de recarga inalámbrica para móviles compatibles. 

Un precio en el que entran multitud de alternativas diésel o gasolina con cambio automático como el Prius. Unas mucho más baratas de diferentes estilos como el nuevo Renault Mégane, el Ford C-Max o el SsangYong Tívoli que, en sus versiones diésel automáticos, cuestan entre 6.000 y 10.000 euros menos. Y por el precio del propio Prius, es decir rondando los 30.000 euros, modelos más Premium como el Audi A3, el Volkswagen Golf o el Volvo V40, de consumos algo más altos en ciudad pero con mucho mejor rendimiento en carretera. Hay que recordar que el Prius, aunque híbrido, no es enchufable, por lo que no cuenta con las ventajas en ciudad en cuanto a facilidad de acceso a zonas restringidas o de aparcamiento gratuito en zonas reguladas. 

Pero habrá quienes contemplen la opción de un Prius atendiendo a su peculiar personalidad, un híbrido de formas y estética que genera siempre cuando menos debate y que aunque ha sido completamente renovada, mantiene mucha similitud respecto a la tercera generación. Y puestos a plantearse su compra, a grandes rasgos decir que ha mejorado en muchos puntos frente a su anterior generación. A simple vista, se identifica como un Prius. Eso sí, se ha modificado las proporciones con un capó más bajo y un parabrisas adelantado que ha permitido rediseñar ligeramente la postura de conducción, disfrutando de algo más de visibilidad y, en general, de un notable grado de confort. El diseño interior es también nuevo, con un salpicadero que recoge sobre la parte central toda la información con muy buen aspecto visual pero introduce detalles en color blanco nacarado alrededor de la palanca del cambio y en una pequeña bandeja portaobjetos entre los asientos delanteros que rompe la estética de una forma un tanto cuestionable. Sigue siendo amplio de verdad por dentro, y se ha ganado espacio en el maletero gracias a las nuevas baterías, más pequeñas y ubicadas ahora bajo el asiento posterior, que permiten ganar casi 60 litros ofreciendo ahora unos muy razonables 502 litros de capacidad… aunque a costa de renunciar también a la rueda de repuesto convencional, sustituida por un kit reparapinchazos. 

Una berlina, por tanto, amplia, cómoda y con buen espacio de carga pero, ¿mejor que modelos como los anteriormente señalados? Pues en conducción diaria en ciudad y su entorno sin duda que el nuevo Prius es ahora algo más agradable incluso que antes. El motor de combustión está mejor aislado y el eléctrico toma ahora más protagonismo a baja velocidad, lo que se traduce en menor ruido al ponernos en marcha y en una respuesta algo más viva de inicio, siempre y cuando no exijas fuertes aceleraciones, momento en el que el ruido del motor de gasolina  buscando altos regímenes de giro enturbia el confort. Si te adaptas a la respuesta que ofrece, digamos que en una conducción suave, puedes llegar a impulsarte solo con el motor eléctrico de inicio y disfrutar de una agradable conducción en ciudad… y de unos consumos realmente bajos. Fácil será moverte de este modo en el entorno de los 4,5 l/100 km o incluso algo menos. Bajar de cuatro litros requiere una conducción muy fina y proponérselo de verdad.

¿Y en carretera? Quizás es donde menor ventaja puede ofrecer el Prius respecto a alternativas más convencionales, en especial aquellas con motores de gasóleo. Si, como en ciudad, te adaptas a su respuesta y conduces con cierta dosis de tranquilidad, mantienes buenos ritmos en todo tipo de trazados, más ahora que el nuevo chasis ha mejorado sin duda el comportamiento, sobre todo entre curvas, tanto por la suspensión como por la dirección, más precisa ahora. Pero si buscas mucho dinamismo, sus 122 CV acaban saliendo y puedes moverte con cierto nivel de dinamismo, pero entonces el motor de gasolina se deja sentir y baja mucho el agrado de conducción y suben los consumos, perdiendo entonces terreno con cualquiera de los modelos diésel antes citados. A ritmos más o menos normales, o legales, el Prius 2016 se mueve próximo a los 6 l/100 km, algo menos si te lo propones, pero nunca en las bajas cifras que anuncia.

FICHA:

DATOS COMERCIALES:  Modelo: Toyota Prius  Versión: 1.8 VVT-i Hybrid  Precio: 29.990 euros 

DATOS TÉCNICOS  Motor: 4 cil. en línea + motor eléctrico  Cilindrada: 1.798 cm3  Potencia máx.: 122 CV   Par máximo: 163 Nm   Tracción: Delantera   Caja de cambios: Automático   Dimensiones: 4,54 / 1,76 / 1,47 m  Peso: 1.450 kg  Depósito de combustible: 43 litros  Capacidad del maletero: 502 litros

PRESTACIONES  Vel. máxima: 180 km/h  Acel. 0 a 100 km/h.: 10,6 seg  Consumo en recorrido de pruebas: 5,5 l/100 km  Autonomía en carretera: 781 km.



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