Motor

Comparativa utilitarios de gasolina: Ford Fiesta frente a Volkswagen Polo

Es el segundo segmento por volumen en España, y casi el 90% de las ventas son ya de gasolina. El nuevo Polo y el renovado Fiesta apuestan por potentes motores tricilíndricos sobrealimentados, de bajos consumos en ciudad y muy solventes por prestaciones fuera de ella.

Polo y Fiesta recurren a motores de gasolina de tres cilindros sobrealimentados.
Polo y Fiesta recurren a motores de gasolina de tres cilindros sobrealimentados.

El segmento utilitario, el segundo por volumen en España después ya de los SUV, está ligado practicamente a versiones de gasolina. Fiesta y Polo lo hacen con modernos bloques de tres cilindros sobrealimentados que pueden ofrecer a la vez un alto nivel de prestaciones en carretera y unos ajustados consumos en ciudad. Aunque siguen siendo modelos del segmento más pequeño en cuanto a dimensiones, sobrepasan ampliamente en ambos casos los cuatro metros de longitud. Unas dimensiones que llevan a Fiesta y Polo a ofrecer sus mejores argumentos lejos del tráfico urbano, en el que se siguen desenvolviendo a la perfección, proporcionando en carretera grandes dosis de dinamismo tanto para disfrutar de la conducción como para cubrir largos recorridos.

Eso sí, para ello mejor versiones con cierto nivel de potencia, como el que ofrecen los motores tricilíndricos que montan ambos modelos, de apenas un litro de cilindrada pero que gracias a la sobrealimentación son capaces de arrojar, junto al bajo peso, un alto nivel de prestaciones. Y con ayuda de la electrónica, muestran además en el día a día urbano también una agradable respuesta a baja velocidad y unos moderados consumos si conducimos con cierta conciencia y aprovechamos las buenas respuestas a bajo régimen que son capaces de ofrecer estos pequeños bloques de tres cilindros.

En este sentido, es algo más refinada la respuesta a baja carga del motor TSI de Volkswagen, con vibraciones menos perceptibles en el momento de iniciar la marcha que el EcoBoost de Ford. Lo que sí hacen ambos es ofrecer una buena economía de consumo en ciudad, siempre con ligera ventaja para el Polo TSI. En una conducción suave, cambiando pronto de marcha y a velocidades bajas, se pueden lograr cifras entorno a los cinco litros o incluso por debajo. 

Pero quien se decida por motores como estos de 115 y 125 CV, sin duda estará pensando en una utilización bastante habitual fuera de ciudad. Cifras de potencia que unidas al bajo peso y la ayuda de la sobrealimentación logran resultados dinámicos muy interesantes, ayudados también por unos bastidores que cumplen entre curvas con mucha eficacia. En el caso de Fiesta, con el acabado ST Line son de serie las llantas de aleación de 17 pulgadas con anchos neumáticos de medida 205/45, así como una suspensión de muelles y amortiguadores un 15% más firmes que el resto de la gama y que reducen la altura de la carrocería 10 milímetros.

El Fiesta, más deportivo

Una deportividad que se refuerza en el diseño, con una parrilla y unos parachoques diferentes y un interior con asientos más envolventes. El Polo, por su parte, no exhibe en su acabado Sport tantos aditamentos que refuercen la deportividad y tampoco incluye modificaciones en el chasis en busca de una mayor eficacia, incluso calza llantas de “solo” 16 pulgadas y se conforma con neumáticos de 195/55. Por todo ello, el comportamiento del Fiesta se siente algo más deportivo, también gracias a una dirección más rápida y directa que transmite una mayor agilidad sobre trazados virados.

Entra en curva con mayor facilidad y resulta más vivo de reacciones que el Polo cuando enlazamos una curva con otra, pero también resulta menos progresivo cuando nos acercamos a sus límites. El Polo transmite mucha confianza a ritmo medio e incluso alto cuando nos adentramos en recorridos virados, pero apurando mucho no es tan eficaz como el Fiesta ST Line, y el eje delantero tiende a salirse antes de la trazada. Pero si no buscamos los límites, la confianza que ofrece por el tacto de la dirección y la solidez de su paso por curva a pesar de una mayor suavidad de amortiguación logran que mantengamos un paso por curva muy rápido, aunque sintiendo en mayor medida los apoyos que en el Fiesta.

Puestos a disfrutar de una conducción deportiva, el Fiesta tiene algo más que ofrecer, una puesta a punto en este acabado ST Line perfecto para quienes buscan ese pequeño plus que da unas suspensiones algo más firmes y una dirección más directa, apoyada también en sus llantas de 17 pulgadas y sus anchos neumáticos de perfil bajo. En lo que el Polo se muestra por encima del Fiesta es en el confort a la hora de hacer largos recorridos. Las suspensiones más suaves filtran mejor las irregularidades y quedamos mejor aislados del asfalto, rodando con un mayor silencio de marcha y un paso de los kilómetros más confortable, con una sensación incluso de estar rodando en un turismo casi de un segmento superior.

En este sentido, el Polo está más cerca del Golf de lo que lo está el Fiesta respecto al Focus, proporcionando una calidad de rodadura de lo mejor del segmento de los utilitarios. Incluso por dentro sus dimensiones son de las mejores entre sus muchos rivales y ofrece mejores cotas de habitabilidad que el Fiesta, al que supera también el capacidad de maletero. También en lo que al motor se refiere sentimos que el TSI de Volkswagen está un punto por encima del EcoBoost de Ford, sobre todo en su respuesta a bajo régimen y en los consumos que ofrece cuando disfrutamos en carretera de sus 115 CV.

Son diez menos que los del Fiesta pero que en la práctica no se aprecian, en parte también por los superiores valores de par del Polo, que hacen que una vez en carretera la capacidad para ganar velocidad sea muy similar en ambos, pero con una ventaja en consumos que estaría situada en torno a medio litro menos cada cien kilómetros. El refinamiento a bajo régimen del TSI le hace en general un motor más agradable, con una respuesta muy progresiva y un notable rendimiento sobre el asfalto. En el Fiesta se percibe algo más el sonido en el interior y las pequeñas vibraciones propias de la configuración de los motores de tres cilindros llegan menos mitigadas que en el Polo, aunque una vez alcanzadas las 2.000 rpm se igualan bastante. 

Ford Fiesta

Diseño muy vistoso en el interior del Fiesta.
Diseño muy vistoso en el interior del Fiesta.

VERSIÓN: 1.0 ECOBOOST 125 ST-Line 

PRECIO: 19.445 euros

DATOS TÉCNICOS · Motor: 3 cil. en línea, sobrealimentado Cilindrada: 999 cm3 Potencia máx.: 125 CV a 4.500 rpm Par máximo: 170 Nm a 1.500 rpm Tracción: Delantera Caja de cambios: Manual de 6 vel. Dimensiones: 4,06 / 1,75 / 1,47 m Peso: 1.164 kg Depósito de combustible: 42 litros Capacidad del maletero: 303 litros

PRESTACIONES · Vel. máxima: 200 km/h Acel. 0 a 100 km/h.: 9,5 Consumo en recorrido de pruebas: 6,5 l/100 km Autonomía en carretera: 646 km.

Volkswagen Polo

El Polo incorpora una gran pantalla tácil.
El Polo incorpora una gran pantalla tácil.

VERSIÓN: 1.0 TSI 115 Sport 

PRECIO: 19.315 euros

DATOS TÉCNICOS · Motor: 3 cil. en línea, sobrealimentado Cilindrada: 999 cm3 Potencia máx.: 115 CV a 5.000 rpm Par máximo: 200 Nm a 2.000 rpm Tracción: Delantera Caja de cambios: Manual de 6 vel. Dimensiones: 4,05 / 1,75 / 1,46 m Peso: 1.190 kg Depósito de combustible: 45 litros Capacidad del maletero: 351 litros

PRESTACIONES · Vel. máxima: 200 km/h Acel. 0 a 100 km/h.: 9,5 Consumo en recorrido de pruebas: 6,2 l/100 km Autonomía en carretera: 645 km.

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