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Marbella, de la jet set y Jesús Gil al Starlite y el turismo salvaje

¿Qué fue de aquellos personajes de la aristocracia y de la 'jet set' que reinaban en las noches de Marbella? La ciudad ha experimentado diferentes etapas: del esplendor con Alfonso de Hohenloh, Jaime de Mora y Aragón y la crème de la crème pasó a años de capa caída y de personajes de tercera categoría en la década de los 90 con Jesús Gil. La corrupción que luego se destapó, también con la alcaldía de Julián Muñoz, no le hizo ningún bien. Desde hace unos años, el festival Starlite está tratando de hacer un lavado de imagen de la ciudad. Sin embargo, cuando la situación comenzaba a encauzarse le sale otro enemigo, el turismo salvaje, similar al de Magaluf, en Mallorca.

Marbella, de la jet set y Jesús Gil al Starlite y el turismo salvaje
Marbella, de la jet set y Jesús Gil al Starlite y el turismo salvaje Gtres

Cuando se habla de Marbella uno no puede evitar pensar en lujo, fiestas, playa, yates, famosos y multimillonarios, ya sean nobles o jeques árabes, los primeros extranjeros en asentarse en la zona, o los rusos o chinos, las últimas nacionalidades en sucumbir al clima y buena vida de la ciudad.

Entre los personajes más importantes y emblemáticos del municipio malagueño estaba el príncipe germano-español Alfonso de Hohenlohe-Langenburg, ahijado de Alfonso XIII y promotor inmobiliario. En 1945, su tío el aristócrata Ricardo Soriano compró por 110.000 pesetas de la época 220.000 metros cuadrados que convirtió en residencias para viajeros de origen francés que paraban allí de camino al puerto de Algeciras con destino a Argelia. Su sobrino, Hohenlohe, edificaría la Marbella mítica y se convertiría en su principal impulsor. Se instaló a finales de los 50 y fue un visionario, se encargó de transformar un pueblo de pescadores en el centro neurálgico de la fiesta europea y del lujo.

En 1954 fundó el Marbella Club, donde tuvo mucho que ver también el conde Rudi, Rudolf Graf von Schönburg, casado con la princesa María Luisa de Prusia. Éste fue el ejecutor de la idea del Marbella Club, cuyo fundador fue su primo Hohenlohe. Después, en 1971, Alfonso ideó Puerto Banús junto al promotor José Banús,a cuya inauguración asistieron rostros como los ahora Reyes eméritos Juan Carlos y Sofía, Grace de Mónaco, Aga Khan o Roman Polanski. Se convirtió en el príncipe de Marbella, atrayendo a aristócratas europeos, y además fue el encargado de introducir el pádel en España. El alemán murió en la Costa del Sol en 2003.

Otros rostros emblemáticos de la ciudad son la condesa Gunilla Von Bismarck, bisnieta del canciller Otto Von Bismarck, y su exmarido, Luiz Ortiz, del que se separó pero con el que seguía viviendo y saliendo de noche hasta altas horas de la madrugada. Ellos fueron el alma de la fiesta en Marbella cuando en los 70 llegaron los jeques árabes y en los 80 todo se disparó. Sin embargo Gunilla decidió hace dos años poner a la venta su lujosa mansión, Villa Sagitario, de 3.000 metros construidos por 50 millones de euros, porque Marbella ya no es lo que era.

Los años 80: el esplendor y el glamour

No sólo la ciudad no es la misma sino que también se echa en falta personajes como el fallecido Jaime de Mora y Aragón, actor y aristócrata, hijo de los Marqueses de Casa Riera y hermano de Fabiola de Mora y Aragón, Reina de Bélgica. Peculiar y excéntrico donde los haya, inseparable de su bigote y bastón, convenció a los jeques árabes para que se asentaran en Marbella. Además era conocido por sus fiestas, en las que deleitaba con sus canciones al piano a invitados como Luis Miguel Dominguín, Lolita, Philippe Junot o Sofía de Habsburgo.

Por aquel entonces las competiciones deportivas y las fiestas de estos aristócratas eran los dos grandes atractivos. Otro encargado de llenar de glamour los veranos de Marbella era el multimillonario saudí y traficante de armas Adnan Khashoggi, que celebraba unas grandiosas fiestas en su finca de 900 hectáreas La Baraka, en Benahavís, y en el yate Nabila en Puerto Banús.

Eran muchos los que deseaban formar parte de este exclusivo círculo que atrajo a nombres internacionales como la emperatriz Soraya –viuda del sha de Persia-, Liz Taylor, Grace Kelly y el Príncipe Rainiero, Philippe Junot, primer marido de Carolina de Mónaco, los Thyssen-Bornemisza, Brigitte Bardot, George Hamilton, Frank Sinatra, Joan Collins, la cantante Liza Minelli, la soprano María Callas o la expareja formada por Albano y Romina Power, entre otros.

Olivia Valère, de 70 años, es otro de los rostros emblemáticos de Marbella y sigue al pie de cañón. La francesa abrió su primera discoteca en 1985 en Puerto Banús y pronto se convirtió en la rival de su paisana Regina, conocida como la reina de la noche por dar las mejores fiestas del lugar en sus locales y discotecas. Sin embargo, Olivia le terminó arrebatando el trono. Su último local lo abrió en el año 2000 y por allí han pasado Alberto de Mónaco, Bruce Willis, Prince, Naomi Campbell, Eva Longoria, Camilo José Cela o Antonio Banderas.

De Sean Connery y Santoni a Lola Flores, Cayetana y Lita Trujillo

El actor Sean Connery se encandiló tanto de la ciudad que se compró una casa. Aquí celebraba sus cumpleaños y le encantaba disfrutar de los campos de golf y de las fiestas. Sin embargo, tras tener problemas con la justicia por unas obras en su mansión, la vendió y no volvió a pisar la Costa del Sol. Otro de los rostros míticos es Espartaco Santoni, actor y galán venezolano, que ocupó el puesto de director del puerto deportivo, ocupándose de varios locales de la zona.

Un matrimonio que también se enamoró de Marbella fue el formado por el magnate libanés Raymond Nakachian y su mujer, Kimera, la princesa coreana cantante de ópera, cuya hija Melodie, fue secuestrada en la zona en 1987. La familia también pasó muchos años allí, en su villa lujosa de Estepona. Sin embargo, tras el encarcelamiento de él y su posterior muerte, Kimera se vio obligada a abandonar su mansión. Tuvo que vender todas las propiedades porque comenzó a atravesar apuros económicos y llegó a ser desahuciada.

Entre los rostros nacionales podíamos encontrarnos al torero Luis Miguel Dominguín o a Lola Flores y su marido, ‘El Pescaílla’. El matrimonio adquirió un chalet, ‘Los Gitanillos’, que sus hijas vendieron en el 2001. Otros personajes que veraneaban allí eran el malagueño Antonio Banderas, que sigue yendo cada año y la diseñadora Elena Benarroch, muy amiga de Isabel Preysler, que también se dejaba caer por Marbella con Miguel Boyer, al igual que su exmarido Julio Iglesias con su mujer Miranda.

En 1963, la fallecida Cayetana de Alba mandó construir su casa de ‘Las Cañas’, a pie de playa, para alejarse de toda la beautiful people. Aunque se dejaba caer por algún evento social con su exmarido Jesús Aguirre o su íntima amiga, Ana María Abascal, gemela de Naty.

También frecuentaban el lugar María Teresa Campos y más tarde sus hijas, las cantantes Rocío Dúrcal y Rocío Jurado con José Ortega Cano, o personajes de la socialité como Cari Lapique y su marido Carlos Goyanes, Naty Abascal, Cuqui Fierro, Pitita Ridruejo y su marido ya fallecido, el embajador Mike Stilianopoulos, o Lita Trujillo, nuera del dictador dominicano que lleva su nombre y exactriz de Hollywood que tuvo un romance con Anthony Queen. Ésta fue vendiendo sus propiedades poco a poco y desde hace unos años atraviesa apuros económicos.

Todas estas mujeres de la jet set copaban las portadas de las revistas de corazón más elegantes de la década de los 80 y 90. Mostraban sus casas y las veíamos acudir a fiestas benéficas con sus mejores joyas y diseños, como la de la Cruz Roja o las Galas contra el Cáncer. Por éstas llegaron a desfilar rostros como la princesa Margarita de Inglaterra, Aristóteles Onassis, el millonario Gunter Sachs, Gina Lollobrigida, Jean Paul Belmondo o el saudí Adnan Kashoggi.

También aparecería en escena Marta Chávarri, hija de diplomático y bisnieta del conde de Romanones. Ella y su melena dorada conquistaron a la alta sociedad de los 80 y 90. Otras que no se perdían estas fiestas eran Bárbara Rey y Ana García Obregón, otras dos rubias que causaron sensación.

Con el tsunami Gil, la imagen de Marbella cae en picado

En la década de los 90 adquirieron propiedades en la ciudad, la fallecida Cynthia Lennon, exmujer de John Lennon, y el cantante Prince. El artista se quedó encantado con la ciudad cuando dio un concierto en 1990 y como regalo de bodas, cuando se casó con su primera mujer, la bailarina puertorriqueña Mayte García, adquirieron en 1996 una lujosa mansión de 890 metros cuadrados rodeada de un jardín de 6.000 metros cuadrados con pista de tenis, piscina, etc. Cuando la pareja tuvo un bebé y éste falleció, se separaron, y 20 años más tarde, la propiedad aún sigue a la ventapor 5,25 millones de euros.

En 1991, llega el ocaso de Marbella con Jesús Gil en el poder: tenerle de alcalde supondría un duro revés para la ciudad del que aún le cuesta reponerse. El promotor inmobiliario fue alcalde hasta 2002 y fue presidente de Atlético de Madrid. Se convirtió en un personaje habitual de televisión, llegando a tener un programa propio que presentaba en Telecinco, ‘Las noches de tal y tal’, donde se le podía ver dentro de un jacuzzi hablando de diversos temas y rodeado de chicas en bikini.

Se convierte en el paraíso de la corrupción

Con Gil comienzan las construcciones de obra a mansalva,proliferan las mafias y el glamour y la elegancia se diluyeron, imponiéndose lo ordinario y vulgar. De los magnates y aristócratas se pasó a lo hortera, a los joyones de oro, a macarras y mujeres con labios y pecho de silicona excesivamente bronceadas.

Gil estuvo en prisión hasta en tres ocasiones, dos relacionadas con los casos de corrupción de Marbella por delitos de malversación de caudales públicos y falsedad en documento público por el ‘Caso Camisetas’ y en 2002, por el ‘Caso Saqueo’, también por malversación, año en el que se le inhabilita como alcalde. La primera vez  que estuvo en prisión fue en 1969, como consecuencia del hundimiento de una construcción en el que fallecieron 58 personas en Los Ángeles de San Rafael, Segovia. Logró ser indultado por Francisco Franco y salió de la cárcel a los 18 meses.

Con su sucesor Julián Muñoz y su entonces mujer, Mayte Zaldívar, se mantuvo la misma estela de corrupción e incluso fue a más. En Marbella, el dinero ya no salía de las carteras de marca y tarjetas de crédito de los aristócratas y magnates, sino que se llevaba en bolsas de basura. Así se las gastaban los nuevos ricos y mandamases de Marbella, que vieron cómo su vida se transformó radicalmente de un día para otro.

Con Julián, Isabel Pantoja consiguió su sueño de tener a Marbella a sus pies y su propia casa, ‘Mi gitana’, que se convirtió en su nido de amor con Julián y fue la primera propiedad en colgar el cartel de venta para pagar sus deudas por el ‘Caso Malaya’. El cerebro de la operación del caso fue Juan Antonio Roca, exasesor urbanístico del Ayuntamiento de Marbella.

La llegada de los personajes más 'casposillos'

En esta época, la televisión se convierte en un ir y venir de políticos a programas de entretenimiento y de corazón, ya no sólo con Julián Muñoz y una despechada Mayte Zaldívar, sino que también lo hizo su rival, la exedil socialista Isabel García Marcos. Mientras, la exalcaldesa Marisol Yagüe, sucesora de Julián tras la moción de censura, empleaba el dinero de las arcas municipales para hacer reformas en su casa o someterse a liposucciones. Ésta fue condenada a cinco años y medio de prisión por el 'Caso Malaya'. Entro en la cárcel en enero de 2016 y el pasado viernes 4 de agostosalió de la prisión de Alhaurín de la Torre.

También comienzan a instalarse personajes menos glamurosos como Yola Berrocal, Marc Ostarcevich, el cubano Dinio y su expareja, la canadiense Eliane, que llegaron a abrir en 2002 un bar en Puerto Banús llamado ‘La noche me confunde’.

Los jeques árabes han dejado de ir

Desde hace cuatro años, al Rey saudí Salman bin Abdelaziz, amigo del Rey Juan Carlos, tampoco se le espera. Cambió Marbella por Tánger, donde se construyó un nuevo palacio en Jbila, donde tiene su propia playa privada. Su actual mujer no quiere ir donde el jeque veraneó tantos años con su anterior mujer. Sin embargo, otros miembros de su familia sí siguen veraneando en el palacio de Al Ryad, en la Milla de Oro.

El hermano de Salman, el Rey Fahd, tampoco va desde hace años. Atrás quedaron esos momentos en los que Marbella esperaba ansiosa su llegada con todo su séquito, de unas 3.000 personas, al palacio Mar Mar, por los empleos y economía que generaban. Su presencia generaba un gasto al día de unos seis millones de euros en lujos y caprichos. 

El Festival Starlite, un lavado de imagen

Puerto Banús sigue teniendo sus espléndidos yates, sus tiendas y restaurantes de lujo, discotecas, sus festivales y actos benéficos y su gente VIP, pero sus residentes ya no son los de antes, no pertenecen a dinastías europeas ni son famosos de primera categoría. A pesar de que muchos de ellos ya fallecieron, la ciudad trata de resurgir como el ‘Ave Fénix’ y volver a atraer a las celebridades y multimillonarios de antaño. Prueba de ello es la celebración del Festival Starlite, abanderado por Eva Longoria, antes también por su amiga María Bravo y Antonio Banderas hasta que entre ellos tuvieron discrepancias.

Starlite comenzó siendo una gala que nace en 2010 y 2012 y se hace festival. Es un gran reclamo nacional e internacional que ha vuelto a traer a artistas reconocidos como Julio Iglesias, Elton John, Ricky Martin, Miguel Bosé, Marta Sánchez o Enrique Iglesias, entre otros; que atrae a muchos rostros conocidos. En 2010, Eva Longoria invitó a Michelle Obama, cuando ésta era la primera dama de Estados Unidos, y asistió. El sobrino del Rey Felipe VI, Froilán, ya ha repetido dos años. Eugenia Martínez de Irujo también es asidua.

Sin embargo, el pasado 4 de agosto, la organización del festival anunciaba que sopesa su traslado a otra ciudad para el próximo año como consecuencia de una "actitud obstaculizadora y contraria a la legalidad" del Gobierno municipal.

Llega el turismo salvaje, ¿será Marbella la nueva Magaluf?

Cuando parece que todo vuelve a su cauce, a Marbella le crecen los enanos y le llega el turismo salvaje donde predomina el alcohol, las drogas, el sexo, las peleas, los atracosy los destrozos de la ciudad.

Los empresarios y hosteleros de la zona ya han tomado medidas al respecto y están haciendo piña para protestar y denunciar el deterioro de la ciudad, la falta de seguridad, robos a los que ya van perjudicados y la proliferación de prostitutas rumanas que ofrecen sexo oral a 10 euros. Los habitantes tienen miedo: ya han visto caer a los infiernos a Marbella y no quieren que este turismo de borrachera se instale y se convierta en la nueva Magaluf. Esperemos que logren frenarlo a tiempo.

No te pierdas la galería de imágenes de Marbella: de sus fiestas en los 80, la jet set, el ocaso con Jesús Gil y Julián Muñoz y el resurgir con el Festival Starlite.


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