VIRALES

Sus vecinos le hacían la vida imposible, y decidió cobrarse su particular venganza

Un internauta ha contado qué le ocurrió con unos vecinos ruidosos y maleducados, y cómo se cobró su particular revancha

Nunca subestimes a un vecino cabreado
Nunca subestimes a un vecino cabreado PhotoMIX Ltd.

A muchos de nosotros nos ha pasado: hemos tenido la mala suerte en a algún vecino molesto, por no decir tocapelo***. Está el típico que pone la música a todo volumen como si estuviera de after, el que tira las colillas al patio interior y se piensa que tus sábanas blancas son un cenicero, y el que tiene relaciones sexuales como si tuviese un amplificador en el dormitorio, por poner algunos ejemplos.

¿Lo bueno de esto? Que no estamos solos. Sí, mal de muchos, consuelo de tontos, pero no pasa nada. Hoy te traemos una noticia de un chico que también acabó hasta las narices de sus vecinos, así que decidió vengarse.

El protagonista de esta historia de hace llamar DarklyNear, y ha contado su historia en el foro 'Reddit'.

Esto es lo que hicieron los vecinos

"Yo antes vivía bastante tranquilo, quizá demasiado, hasta que una familia muy ruidosa se mudó dos pisos por encima de mí en un bloque de apartamentos. Se las arreglaron para jodernos a todos con una gran fiesta que se salió de madre hace casi tres meses", escribe.

"Hoy llegué a casa a las 5 de la tarde, del gimnasio. Y les veo y escucho en el balcón. No para de hacer ruido. Intento no pensar en ello y me doy una ducha. Me preparo para cenar, pongo la comida al perro, y veo un poco de Netflix", cuenta, y añade que quería acostarse pronto porque se levantaba a las 3 de la mañana para ir a trabajar.

Tenía que levantarme a las 3 de la mañana y los vecinos no paraban de hacer ruido

"Me puse unos tapones para los oídos, cerré los ojos y me quedé dormido. De pronto un ruido descomunal me despierta. Me levanto y miro en mi teléfono: las 22 horas. Me dirijo del dormitorio al patio trasero. Para llegar hasta ahí, tengo que abrir una gran puerta corredera de vidrio que también está rodeada por ventanas de vidrio", añade.

Vecinos molestos hay en todos lados
Vecinos molestos hay en todos lados Pixabay

Lo que le despertó fue el impacto de una pelota de fútbol, que estaba parada en el patio: "Alguien la ha tirado, y ha acabado golpeando sobre mi ventana. Miro a los vecinos ruidosos en su balcón y hay cuatro niños gritando con toda la fuerza de sus pulmones, y arrojando varios trozos de escombros a mi patio: plástico, botellas, una pelota de tenis perdida...".

Les dice que, por favor, se callen, que está intentando dormir. Los niños no hacen ni caso y se meten dentro a la casa, riéndose. 

Les pedí que dejasen la fiesta pero no me hicieron caso, así que llamé a la Policía

"Regreso adentro. Oigo que siguen dando por saco y continúan lanzando cosas a mi patio. Me enfado, voy al ascensor; subo dos pisos y toco la puerta de los vecinos. Escucho voces ahogadas que se ríen, y dicen 'que está afuera'. Más risas, y los fuertes gritos y la música continúan. Llamo de nuevo en voz alta. Nada", relata.

Al comprobar que no le hacían ni caso, decide bajar las escaleras y comprueba que son ya las 11 de la noche. "Llamo a la Policía. Le explico al oficial que hay mucho ruido, que hay niños que gritan, que están lanzando todo tipo de cosas a mi patio y que pueden dañar mi propiedad. También le señalo que si escribe mi nombre y mi dirección, verá quejas anteriores contra estas personas".

Las fiestas en casa molan, pero solo si estás invitado
Las fiestas en casa molan, pero solo si estás invitado Pixabay

El policía le confirma que así es, que esos vecinos han recibido ya más quejas de su parte y de otros inquilinos del edificio. "Mientras le tengo al teléfono, me pregunta si todo el ruido que se oye de fondo corresponde a los vecinos molestos. Le digo que sí y me dice que va a mandar un coche ya mismo".

A las dos de la mañana, por fin hubo paz. Pero esa noche no dormí nada

Ya eran las 12 de la noche cuando nuestro protagonista decide volver a subir al piso para avisarles de que ha llamado a la policía, y de que si no bajan la música se meterán en líos. Le dicen que les da igual.

"Puedes amenazarnos todo lo que quieras, no nos importa", le dijo su vecino, a lo que él contestó: "No te estoy amenazando...". Más tarde, frustrado, vuelve a su apartamento, pone una película y espera a la policía.

Finalmente, a la 1 de la mañana, llega la policía, y habla con los vecinos ruidosos y con él. Tras una discusión con los del segundo, se hace el silencio en el edificio, sobre las 2 de la mañana.

Su venganza

"Ahora por la pequeña venganza", pensó. "Dos días después, saco a mi perro y al volver veo a mi vecino ruidoso en el portal, llamando al telefonillo. Nadie le abre. Lleva dos cafés en la mano. Obvio se ha quedado en la calle".

Dos días más tarde, decidí vengarme. Dejé a uno de esos vecinos en la calle

"Se le bastante enfadado; probablemente lleve ahí esperando mucho tiempo. Él me ve venir y se le nota aliviado", cuenta. Pero no sabía lo que pasaría después.

"Abro la puerta, dejo que pase mi perro, entro yo y la cierro antes de que pueda entrar. Se agacha para coger unas bolsas del suelo, sonríe y justo se encuentra la puerta cerrada en sus narices. Su cara fue un poema. Le sonrío desde el calor del portal. Chúpate esa".

Hombre, muy apoteósica no fue, aunque para él sí. De hecho, muchos usuarios del foro le animan a que haga algo más, que esta venganza ha sido "muy light".



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