REPORTAJE El humo ahoga Seseña: nueve días de riesgo tóxico

El fuego de Seseña no se apaga. Los vecinos llevan nueve días respirando el humo de los neumáticos. Tienen miedo y piden conocer la verdad sobre los riesgos a los que están expuestos.

Hace más de una semana un desastre medioambiental anunciado se cernía sobre el cielo de Seseña. Las llamas devoraban sin descanso el cementerio ilegal de neumáticos más grande de Europa. Nueve días después, el fuego sigue activo y los vecinos están desesperados. Viven a merced de la dirección del viento. Las diferentes administraciones públicas implicadas nunca se pusieron de acuerdo para acabar con el depósito ilegal. Tampoco lo han hecho para gestionar la crisis. Así viven los habitantes ante la incertidumbre tóxica.

Encerrados

Son las diez de la mañana y las calles de la urbanización de El Quiñón están desiertas. Nada más abrir la puerta del coche, un olor venenoso advierte del peligro. Al fondo, al pie de una colina, la columna de humo blanco trepa hacia el cielo y se dirige hacia los edificios construidos por 'El Pocero'. Se ha decretado el confinamiento y los vecinos no deben salir de casa. Las ventanas permanecen cerradas, pero el humo ya se ha colado en todos los hogares.

Hace días que muchos decidieron hacer las maletas para escapar de la nube tóxica. Apenas mil metros y una autopista de peaje por la que apenas pasan coches separan sus casas del infierno de goma quemada. Huyen de los materiales nocivos que han contaminado el colegio y la arena del parque donde juegan sus hijos. Los que viven de alquiler buscan opciones para mudarse. No aguantan más. Los que se quedarán, intentan poner a los pequeños a salvo. "A mis tres niños los mando con su abuela una semana a Cádiz. Me niego a que respiren el humo", explica una madre.

Pánico en WhatsApp

El viento sopla del este y empuja la columna de humo hacia el casco antiguo de Seseña. Allí permanecen abiertos cinco colegios públicos. De pronto se corre la voz de que uno está siendo desalojado. Quince niños de una clase de treinta presentan picor de ojos y garganta, dolor de estómago e incluso alguno está vomitando. El centro decide avisar de la situación a los padres de los pequeños afectados.

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Pero el pánico se extiende entre los progenitores a través de WhatsApp. Comienzan a llegar a la carrera los padres que han podido salir un momento del trabajo para llevar a sus hijos a casa. Este es el caos educativo que se ha adueñado del municipio desde el comienzo de la semana. El viernes la Junta decretó el cierre de todos los centros del municipio después de que dos días antes el humo entrase en las aulas del colegio más próximo al incendio. Tuvo que ser evacuado. 

Ni pan ni cafés

Aunque El Quiñón se asemeje a un decorado de película, los comercios que se esconden bajo los soportales están abiertos. Sus dueños dicen que nadie les ha avisado del confinamiento. A pesar de que es hora punta, en la tienda de ultramarinos no han vendido ni una barra de pan. Las napolitanas de chocolate están intactas. Sus dueños se preguntan quién les compensará por las pérdidas. "La mitad de la gente está fuera. No hay niños", explica resignada la dependienta. La dueña de un bar de la zona contempla la columna de humo. No ha puesto más de tres cafés en toda la mañana. "No nos han dado información. Y no se dan cuenta de que es peor que nos tengan con la incertidumbre a que nos digan la verdad. Aunque la verdad sea mala", sentencia. 

Una limpieza sin medios

Antes de abandonar la urbanización para dirigirnos al casco antiguo, encontramos a dos operarias de limpieza del Ayuntamiento. Trabajan con mascarilla, aunque aseguran que se la han tenido que comprar ellas mismas. Muestran los guantes teñidos de negro y explican unos síntomas que ya comenzamos a experimentar en primera persona tras varias horas en las calles del pueblo: presión en el pecho, irritación de garganta y picor de ojos. A pesar de que el miércoles limpiaron a fondo el barrio y el colegio, la humareda sigue contaminando las aceras.

"Los vecinos están preocupados por la medición de los bencenos, que es lo más peligroso para la salud"

Juan Domínguez, presidente de la Asociación de Vecinos de El Quiñón, valora que se realicen las limpiezas. Pero el esfuerzo parece en balde. "Los vecinos están preocupados por la medición de los bencenos, que es lo más peligroso para la salud", reconoce. La Junta ha instalado unidades móviles para medir la calidad del aire. Aunque todos los parámetros son normales, ninguno de los vecinos cree la versión oficial. O al menos no confían en el método utilizado.

Por su parte, desde Ecologistas En Acción explican que la manera en que se están realizando las tareas de limpieza no es la adecuada. En vez de baldear las calles con agua como se hizo el miércoles, la suciedad debería ser aspirada y almacenada en un lugar seguro. Así no se contaminaría el subsuelo, los acuíferos y los ríos de la zona.

Efe

Un camino de tierra conduce a través de un prado verde hasta la zona cero del desastre. Allí permanecen apiladas las montañas de neumáticos que se han salvado de la quema. Al fondo del camino se atisba el retén de bomberos. Pero no hay mangueras. Solo esperan a que el material se consuma y se apague por sí solo. El uso de agua habría contaminado el subsuelo. Y las espumas no han funcionado. Cubrir la zona con arena supondría tener que tratar toda esa tierra en una instalación preparado al efecto. Sólo una retroexcavadora ha comenzado este sábado a remover los neumáticos para acelerar el proceso. Mientras tanto, el humo se dirige de nuevo hacia las casas. Nadie sabe cuánto tardará en extinguirse. 

Falta de información

La falta de entendimiento político durante la última década explica el desastre. El exalcalde de Izquierda Unida, Manuel Fuentes, estuvo al frente del municipio toledano entre 2003 y 2011. Explica a Vozpópuli que en 2002 ya se produjo un primer incendio, poco antes de que él tomara el bastón de mando. Critica la descoordinación y la falta de liderazgo en la gestión de la crisis. Ve con preocupación "que la falta de información de los primeros días continúe" se haya prolongado toda la semana. 

El actual alcaldeCarlos Velázquez (Partido Popular), reconoce que la comunicación ha fallado y se muestra crítico con la manera en que la administración regional de Emiliano García-Page (PSOE) ha gestionado la crisis. "Ha existido falta de información en materia sanitaria y educativa", se lamenta. Insta a que tanto la Junta como la Comunidad de Madrid busquen una salida para el cementerio. "Al día siguiente de que se declare extinguido el incendio, tiene que estar prevista la solución", remata. 

Mientras tanto, los vecinos han convocado para este domingo una multitudinaria manifestación en El Quiñón para reclamar más información por parte de las autoridades e intentar así despejar la incertidumbre con la que viven desde hace ya nueve días. 


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