Brexit

El embajador británico pide una negociación "pragmática" para Gibraltar tras el 'brexit'

Simon Manley marca como prioridad aclarar los derechos de los ciudadanos residentes en ambos países y reclama una negociación pragmática que facilite la movilidad de los trabajadores de Gibraltar.

El embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, durante la entrevista.
El embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, durante la entrevista.

El mismo día en que la Eurocámara decidía dejar a Gibraltar fuera de la batería de condiciones y exigencias para acordar la forma en que se ejecutará el brexit, el embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, reclamaba una negociación "pragmática" para el futuro del Peñón tras el divorcio de la Unión Europea que facilite, sobre todo, la movilidad de los trabajadores que cruzan a diario la frontera.

A pesar de afirmaciones como las del líder del UKIP, Nigel Farage, que asegura que "Gibraltar va a romper el acuerdo" entre la UE y su país por el veto de España, el jefe de la legación diplomática británica recuerda que Gibraltar "votó en el referéndum" como otras partes del Reino Unido. Por eso, dice, "vamos a salir de la Unión Europea como el país que somos", aunque asegura que la prioridad es "encontrar medidas para que sigan trabajando y para tener una buena relación".

En este sentido, Manley reconoce "la preocupación e incertidumbre de muchos ciudadanos" y se muestra partidario de dar una respuesta "lo antes posible” para aclarar "sus derechos y su situación" de cara a los próximos años. Se pronunciaba así durante una ponencia en la Universidad Pontifica Comillas Madrid organizada por Mas Consulting Group, en la que ha abordado los aspectos clave del futuro de las relaciones entre ambos países tras el brexit.

Después de tres años y medio como representante británico en nuestro país, Manley no dejó de mencionar que en 2016, cerca de "18 millones de turistas británicos visitaron España y que hay 130.000 españoles viviendo en Reino Unido”. En este sentido, subraya que "la relación bilateral está en buena forma" y añade que la próxima visita de los Reyes a las islas británicas contribuirá a reforzar esta relación "y la que queremos tener en el futuro".

En materia de seguridad, el embajador británico reconoce que Europa y Reino Unido están llamados a afrontar las mismas amenazas y por eso garantiza que "habrá un compromiso total" de su país "con la seguridad europea", a pesar de que este punto fue percibido como una especie de amenaza tras la carta del divorcio enviada por Theresa May a Bruselas. Sin embargo, Manley recalca que su país no tiene "mejor socio en la lucha contra el terrorismo que España".

El Big Ben tras una bandera.
El Big Ben tras una bandera. EFE

Por otro lado, en el aspecto económico y comercial Manley asegura que su país quiere “lograr un acuerdo de libre comercio ambicioso” a pesar de no estar dentro del mercado único. Después de asegurar que “no hay un proteccionismo británico”, el embajador afirmó que su país trabajará con los socios europeos “para que no haya barreras”. A partir de ahora, dice Manley, “hay que evitar el daño y respetar la voluntad del pueblo”.

En este sentido, Manley no contempla la posibilidad de que el brexit pueda encontrar algún tipo de freno “al menos en el corto-medio plazo” y también cree que “el calendario no es muy favorable” para que se celebre una segunda consulta sobre las condiciones en las que se ejecutará la salida de la Unión. Sobre si Irlanda puede suponer un obstáculo para el proceso de desconexión, Manley reconoce que este es uno de los puntos más espinosos de la salida de la UE, ya que las islas “están muy vinculadas”.

En el aspecto jurídico, lo importante es saber cómo gestionar "las potenciales divergencias entre las normas comunitarias y las británicas"

Pero sobre la voluntad del pueblo británico de abandonar el club comunitario, Manley dice ser “consciente de que no es una decisión popular” y de la decepción generada en países como España, pero asegura que la “tradición británica” les obliga a respetar la voluntad de los ciudadanos. En el aspecto jurídico, lo importante a partir de este momento, dice Manley, es saber cómo gestionar “las potenciales divergencias que se van a producir en el futuro entre las normas y reglas comunitarias y las británicas” después de que se materialice la salida de la Unión dentro de dos años.

Casado con la española María Isabel Fernández Utgès, una abogada barcelonesa especializada en propiedad intelectual, el embajador británico espera que los españoles residentes en Reino Unido “se queden, porque son muy importantes”. Pero al hilo de su próximo relevo como jefe de la legación diplomática en nuestro país, Manley bromea con las aspiraciones de sus colegas: “Hay una cola de aquí a Gibraltar para ser embajador en España".


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