Estados Unidos

Trump, presidente: "El pueblo de Estados Unidos vuelve a controlar el Gobierno"

El 45º presidente de Estados Unidos inicia su mandato con un discurso de repliegue nacional dirigido a conectar emocionalmente con el electorado que le dio la victoria. Promete aplicar sus políticas proteccionistas, combatir el terrorismo internacional y tomar todas sus decisiones en base a los intereses del país: "Nunca jamás os decepcionaré".

Donald Trump.
Donald Trump. EFE

"Sí, juntos haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande otra vez". Donald J. Trump ya es el presidente y comandante en jefe del país más poderoso del planeta. Y su mandato ha comenzado con un discurso idéntico a los proferidos en la campaña de las elecciones del 8 de noviembre, un alegato nacionalista dirigido al corazón de la parroquia que le ha llevado a la Casa Blanca. Trump ha prometido cumplir su programa y poner al país por delante de cualquier otra consideración. "America first, America first" ("Estados Unidos primero, Estados Unidos primero") ha cerrado el momento culmen de su intervención, de unos quince minutos, pronunciada tras el solemne acto de juramento en las escaleras del Capitolio.

El 45º presidente de los Estados Unidos ha prometido liderar "un gran esfuerzo nacional para reconstruir nuestro país" partiendo de un principio: devolver el poder a la ciudadanía. "La ceremonia de hoy tiene un significado muy especial", ha proclamado, puesto que no se trata de transferir el poder "de un partido a otro", sino "de Washignton DC a vosotros, al pueblo". Según Trump, "durante demasiado tiempo" los políticos han vivido aislados, de espaldas a los electores, "prosperando" mientras el pueblo veía deterioradas sus condiciones de vida: "Sus triunfos no han sido vuestros triunfos".

"Eso cambia justo aquí y justo ahora: este momento es vuestro momento", ha clamado el nuevo presidente. Unas palabras claramente destinadas a conectar emocionalmente con ese electorado molesto con el establishment que ha apoyado al magnate por contraposición al statu quo, ciudadanos a los que su líder ha asegurado que no decepcionará "jamás": "Lo que de verdad importa no es qué partido controla nuestro Gobierno, sino si nuestro Gobierno está controlado por el pueblo".

Critica la gestión de sus predecesores y empatiza con los ciudadanos descontentos: "Sus triunfos no han sido vuestros triunfos"

Según él, el 20 de enero de 2017 se recordará como "el día en el que el pueblo volvió a controlar esta nación". El orador ha sido aclamado en varias ocasiones por los aplausos y vítores de los miles de incondicionales que han acudido a su toma de posesión. Entre los invitados, como es tradición, han estado los máximos representantes de los tres poderes del sistema -ejecutivo, legislativo y judicial-, con el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, tomando el juramento al nuevo líder del país. Este lo ha prestado con la mano derecha alzada y la izquierda sobre dos ejemplares de la Biblia: una, de Abraham Lincoln; la otra, personal, obsequio de su madre en la infancia. La candidata del Partido Demócrata en noviembre, Hillary Clinton, y los expresidentes Jimmy Carter, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama observaban en primera fila. También han estado presentes el resto de jueces del Supremo, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, o el nuevo vicepresidente, Mike Pence, que ha prestado juramento minutos antes de que lo hiciera Trump. 

Un movimiento "nunca visto"

El nuevo inquilino de la Casa Blanca cree que emerge un movimiento "que no ha visto el mundo nunca antes" regido por la máxima de que la nación estadounidense "existe solo para servir a sus ciudadanos". Promete "escuelas" para todos los niños, "barrios seguros" y "buenos puestos de trabajo". Cumplirá con las "exigencias razonables y justas de la gente de bien" que en años precedentes se ha asomado a la "pobreza", ha visto cómo cerraban sus "fábricas" y el "sistema educativo abandonaba a nuestros jóvenes" Los "crímenes", las "bandas", las "drogas" que "han robado tantas vidas en nuestro país" serán historia, garantiza: "Todo esto acaba justo aquí y acaba justo ahora".

"Durante muchas décadas hemos dado dinero a los Ejércitos de otros países", ha continuado el presidente, adelantando el giro aislacionista que pretende dar en la política internacional. A su juicio, EEUU se ha dedicado más a "defender fronteras de otras naciones" que a velar por los intereses propios, invirtiendo "millones en el extranjero" mientras sus "infraestructuras se venían abajo": "Hemos hecho ricos a otros países a costa de perder potencial".

Trump cree que Estados Unidos ha dedicado más esfuerzo a defender fronteras extranjeras que las suyas propias: "Eso acaba justo aquí y justo ahora"

Todo eso es ya el "pasado". Trump promete defender los intereses nacionales en todos los ámbitos: comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores... Todas sus políticas se dirigirán a "beneficiar a los estadounidenses, proteger nuestras fronteras". "Nunca jamas os decepcionaré", ha insistido a sus fieles.

Su Gobierno incrementará las inversiones en infraestructuras recurriendo a "mano de obra estadounidense", una determinación con la que pretende que Estados Unidos "brille como ejemplo" y "todos nos quieran seguir". También quiere "unir al mundo civilizado contra el terrorismo islámico" para "erradicarlo completamente de la faz de la Tierra".

Trump llama a sus ciudadanos a "pensar a lo grande, soñar aún más a lo grande", uniendo las fuerzas de todos, "negros, marrones o blancos", pues "todos tienen la sangre de color rojo de patriotas", las "mismas libertades gloriosas" y saludan "a la misma grandiosa bandera estadounidense".

"No seréis ignorados jamás, vuestra voz, esperanzas y sueños decidirán nuestro destino. Vuestra valentía y amor nos guiarán siempre". Trump ha concluido vaticinando que Estados Unidos volverá a ser "fuerte, rica, orgullosa, segura" y, citando su ya célebre lema de campaña ha indicado que "sí, juntos haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande". 

La era Trump ha comenzado y los republicanos gozarán los próximos cuatro años de un dominio absoluto en todas las instituciones del país. Además de la presidencia, cuentan con mayoría absoluta en el Congreso -en sus dos Cámaras, el Senado y la Cámara de Representantes-. Podrán legislar prácticamente a su antojo, siempre que Trump sea capaz de entablar sintonía con el partido, y revertir cuanto quieran las políticas de Obama. Además, tendrán la posibilidad de designar la vacante que hay en el Tribunal Supremo desde el fallecimiento de Antonin Scalia (febrero de 2016) y probablemente puedan hacer lo mismo en una o dos ocasiones más a lo largo de este mandato, dada la avanzada edad de dos de sus miembros -los magistrados del Supremo en EEUU tienen cargo vitalicio-. Se garantizarían así una mayoría conservadora en el alto tribunal para muchos años, con todo lo que eso implica en este país.


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