Internacional

Tensión en la Casa Blanca: Trump ignora a Merkel cuando le pide un apretón de manos

El presidente de Estados Unidos y la canciller alemana reconocieron este viernes los desacuerdos que han marcado el comienzo de su relación y trataron de acercar posturas en un frío primer encuentro.

Donald J. Trump y Angela Merkel, durante una rueda de prensa conjunta
Donald J. Trump y Angela Merkel, durante una rueda de prensa conjunta EFE

El lenguaje corporal de los líderes hablaba por sí solo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la canciller alemana, Angela Merkel, parecen no llevarse muy bien. Quedó demostrado este viernes, cuando -tras la reunión de los mandatarios- los fotógrafos entraron en el Despacho Oval y Merkel le preguntó a Trump si quería darle la mano. El presidente estadounidense la ignoró y el apretón no llegó a suceder.

Trump, conocido por sus efusivos apretones, sí le dio la mano a Merkel a su llegada a la Casa Blanca, y se aseguró de elogiar a la canciller por "su liderazgo a la hora de apoyar a la OTAN, sus esfuerzos en Afganistán" y sus contribuciones a la lucha contra el yihadista Estado Islámico (EI). Pero el comentario con el que el estadounidense cerró la conferencia de prensa dejó clara su escasa conexión con la canciller alemana.

"Sobre las escuchas telefónicas de la anterior Administración, al menos tenemos algo en común, quizá", afirmó Trump al ser preguntado por sus denuncias de que el expresidente Barack Obama ordenó espiar sus comunicaciones en su torre de Nueva York el año pasado.

Sobre las escuchas telefónicas de la anterior Administración, al menos tenemos algo en común, quizá", le dijo Trump a Merkel

El mandatario trataba así de explotar uno de los puntos débiles en la cercana relación que Merkel mantuvo con Obama: la revelación de que un teléfono móvil de la canciller alemana fue intervenido por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) entre 2002 y 2012.

Trump también reconocía implícitamente, sin embargo, que no tiene mucho en común con Merkel, como demostró al defender frente a ella su política dura contra la entrada a Estados Unidos de refugiados e inmigrantes de ciertos países, algo que la canciller ha criticado.

"La inmigración es un privilegio, no un derecho, y la seguridad de nuestros ciudadanos debe ser siempre lo primero, sin cuestionamientos", subrayó Trump durante la conferencia de prensa.

La inmigración es un privilegio, no un derecho", dijo Trump

Merkel no dudó en disentir, al afirmar que hay que "proteger las fronteras", pero sin dejar de "tener en cuenta a los refugiados, darles oportunidades de moldear sus propias vidas donde están y ayudar a los países que ahora no están en condiciones de hacerlo".

"Creo que esa es la forma correcta de hacerlo, y este es obviamente un tema sobre el que hemos intercambiado posturas", dijo la alemana.

Políticas de comercio

Ambos mandatarios esquivaron el tema del futuro de la Unión Europea (UE), pero sí trataron de mostrarse unidos en lo relativo a la OTAN, una alianza que Trump tachó de "obsoleta" durante la campaña electoral del año pasado. "Muchas naciones deben vastas cantidades de dinero (a la OTAN), y es muy injusto para Estados Unidos. Estas naciones deben pagar lo que deben", subrayó Trump.

Merkel, por su parte, aseguró que Alemania está comprometida a "aumentar su gasto" en la defensa común, algo que Trump agradeció. La canciller alemana afirmó, además, que Trump "se ha comprometido personalmente con el proceso de Minsk" para poner fin al conflicto en el este de Ucrania, y aseguró que ambos trabajarán juntos "en los próximos meses" para encontrar "una solución segura" para ese país y "mejorar la relación con Rusia".

En el plano económico, Merkel expresó su deseo de que Trump considere reabrir la negociación sobre el tratado de libre comercio e inversiones (TTIP) entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, y dejó caer que Alemania no se plantea un acuerdo comercial bilateral como los que el nuevo mandatario estadounidense dice preferir.

Merkel expresó su deseo de que Trump considere reabrir la negociación sobre el tratado de libre comercio e inversiones

Trump, por su parte, negó ser un político "aislacionista" y dijo que, por contra, es un "comerciante, pero un comerciante justo", y confió en poder avanzar con Merkel hacia "políticas de comercio justas y recíprocas que beneficien a ambos pueblos".

Los dos mantuvieron además un encuentro con empresarios de ambos países, en el que Trump elogió el "exitoso modelo" alemán de formación a trabajadores de manufactura.



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