El 29% de la población española es fumadora, y el 40% de éstos se encuentra en edad laboral, según un estudio elaborado en 2015 por la Unión Europea (UE). Eso significa que unos 20 millones de personas fuman durante su jornada de trabajo, haciendo descansos entre horas y generando un sobrecoste para las empresas.

La Ley que regula la venta, el suministro y el consumo de los productos del tabaco prohíbe expresamente que se fume en los centros de trabajo, pero no dice nada sobre las pausas que los trabajadores hacen para ‘echarse un cigarrito’. Estos paréntesis pueden durar hasta 30 minutos y hacen perder tiempo y dinero a las empresas.

Además, según un informe de la revista de divulgación científica JAMA, la media es de 10 cigarros al día, y el 60% se consume en el trabajo. En este sentido, la consultora Watch & Act ha concluido que el hábito de salir a fumar entre muchos empleados puede costar alrededor de 4.000 euros al año por fumador a las empresas, 2,6 euros por hora/persona.