El PP personaliza su estrategia en una candidata con gran visibilidad y capitaliza la Libertad. El PSOE refuerza a su candidato evidenciando que tiene una estructura firme detrás. Unidas Podemos sorprende estratégicamente por la no inclusión del candidato. Ciudadanos acerca a Edmundo Bal a la calle, pero sin propuesta de mensaje propio. Vox recuerda a los carteles propagandísticos de otras épocas de ideologías antagónicas y Más Madrid se muestra empático, cercano y más allá de ideologías.

Queda algo menos de una semana para que los madrileños acaben de decidir – si no lo tienen claro aún- a quién piensan votar en las elecciones para la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Una vorágine informativa y, sobre todo, política, marcada por las diferencias, los desencuentros de candidatos y por una presencia en términos de comunicación y creatividad oscilante entre propaganda versus publicidad.

Los seis principales candidatos a la presidencia de esta comunidad están desgranando y desplegando sus armas para acabar de convencer a sus votantes y, sobre todo, encandilarles. Estrategias en las que encontramos una primera llamada de atención en los carteles electorales diseñados a medida, no sólo del candidato, sino de los intereses del partido. Detrás de cada cabeza política visible, siempre está la mano que mece al partido.

En este primer esbozo queda patente que sacan toda la artillería para hablar de su ciudad y expresar su opinión en una pieza tan reducida como un cartel que representa todo lo que tienen y quieren ofrecer. Para saber qué buscan evidenciar y, sobre todo, transmitir, Adolfo González Vicente, executive creative director de Mediabrands & Mediabrands Content Studio, desvela qué es lo que esconden los partidos políticos ante el 4-M.

En el caso del cartel de la candidata por el Partido Popular, Isabel Díaz Ayuso, gana mucho peso la palabra “libertad” que, acompañada del hashtag personalista #YoConAyuso, hace un guiño, casi obligatorio en cualquier comunicación propagandística, para facilitar la diseminación de la propuesta en entornos participativos como redes sociales; terreno fértil para ganar relevancia social de una manera muy natural. Así, ese mensaje, tal y como explica Adolfo González Vicente, permite “capitalizar una verdad absoluta resumida en una palabra como libertad. Una referencia con tanto trasfondo, que no pertenece a nadie y, a la vez, es asumida por todos; sobre todo, en un contexto actual donde la sociedad siente que su libertad está en peligro. Utilizándola, además, excluye a los contrincantes y sitúa al resto de partidos en el lado opuesto al significado de la palabra”.

Y mientras el PP personaliza al partido en un nombre logotipado convertido en marca (Ayuso) -algo ya utilizado en el pasado con, por ejemplo, la Z de Zapatero-, Unidas Podemos ha intentado todo lo contrario. Los de Pablo Iglesias sorprenden por la no inclusión del candidato; una estrategia utilizada anteriormente en momentos críticos del partido. Y que, según indica el executive creative director de Mediabrands, “se puede convertir en un arma de doble filo. Puede crear duda en el votante, incluso ventaja para sus contrincantes. Les da armas de comunicación para diluir la propuesta ¿Por qué no aparece?”. En contraposición, la importancia se la dan al mensaje, apelando a la gente y a la fuerza de la unión.

El PSOE, ante los comentarios en torno a su candidato, Ángel Gabilondo, se ha decantado por una ejecución continuista del estilo del partido. Un color muy identificable y presencia de partido muy por encima del candidato. Una estrategia que lanza un mensaje indirecto: no sólo es un candidato es una estructura detrás. La ventaja, según Adolfo González Vicente, es que “trasladas la seguridad y robustez acorde a la historia del partido, pero fagocitas al candidato y le dejas en un plano secundario.”

Ciudadanos une varios objetivos con su cartel, acercar a su candidato -Edmundo Bal- al lugar donde se celebrarán los comicios y, al no tener retoque fotográfico, aproximarlo al día a día del votante. Retratan así la realidad, pero sin una propuesta propia. “Es una estrategia de descarte -explica desde Mediabrands- pero que engloba un movimiento arriesgado, ya que apela a los inconformistas, pero de un vistazo no propone que da a cambio”.

Vox muestra a su candidata respaldada por el número 1 del partido, pero en un diseño que recuerda a los carteles propagandísticos de otras épocas y de ideologías antagónicas a los de Rocío Monasterio. Miran al horizonte, con un plano contrapicado, casi cinematográfico, ensalzando la figura de la candidata y estratégicamente girados a la derecha. En la composición incluyen elementos como micrófonos, utilizados para la difusión de mensajes. Una línea muy eficaz emocionalmente y visceral, pero con grandes riesgos racionalmente hablando en términos de comunicación.

La propuesta de Más Madrid tiene elementos muy diferenciadores de los otros carteles. Apuesta por un claro protagonismo de la candidata, Mónica García, destacando su gesto en la fotografía. Una estrategia evidente de mirada a futuro. Un deseo de dar paso a otro momento y dejar atrás todo lo vivido. Una decisión ejecucional empática, cercana y más allá de ideologías. En lo referente al mensaje utiliza una construcción con varios significados, dejando al votante que haga su propia interpretación. Es personal e inclusivo.

Seis candidatos, seis propuestas y seis carteles. Seis partidos que, entre una veintena, se darán cita el próximo martes 4 de mayo en medio de una situación excepcional marcada por una emergencia sanitaria sin precedentes y en la que se desvelará, al fin, el cartel ganador.