Del simulacro al ejercicio real. Los militares del Ala 14 del Ejército del Aire desplegados en Lituania habían instruido al presidente del Gobierno en un breve briefing sobre algunas de las nomenclaturas más habituales en su misión. Había uno que era especialmente relevante: “Tango scramble”. Cuando Pedro Sánchez escuchase esas palabras, debía saber que comenzaba la maniobra simulada. Pero el grito de alerta fue otro: ¡Alfa scramble! ¡Alfa scramble!. Las tornas cambiaban y de lo ficticio se pasaba a un despliegue verdadero. Objetivo: interceptar unos aviones rusos que volaban sin cumplir con las normas vigentes de navegación aérea.

Y no eran dos aviones cualquiera. “Eran dos cazas de combate rusos”, desvela el teniente coronel Bayardo Abós Álvarez-Buiza (Badajoz, 1970) en conversación con Vozpópuli. “A pesar de que la alerta nos tocó en medio de la rueda de prensa del presidente del Gobierno y con todos los periodistas delante, tuvimos la capacidad de despegar en nueve minutos e interceptar a los aviones”, detalla con cierto orgullo.

La misión supuso cierta “sorpresa” para todos, admite el teniente coronel, jefe de la misión española en Lituania. 138 militares y siete aviones de combate Eurofighter desplegados bajo una misión OTAN para dotar a los países bálticos -Estonia, Letonia y Lituania- de los medios necesarios para cumplir con la función de policía aérea en este espacio aéreo. El Ejército del Aire, acostumbrado a proteger el espacio aéreo español en su misión permanente en España -dos bases en la Península y otra en Canarias-, también cumple con la petición que las tres repúblicas bálticas arrojan a la Alianza Atlántica.

En lo que va de misión -desde el pasado 30 de abril- los militares han llevado a cabo 13 alfa scramble, la operación que incumbe el despegue en tiempo récord y la interceptación de aviones rusos que vuelan sin un plan de vuelo notificado, con el transpondedor desactivado y sin entrar en contacto con los puntos de control. Pero el de ayer, jueves, no fue uno más.

La reacción de Sánchez

Porque el episodio se produjo en plena rueda de prensa de Pedro Sánchez y su homólogo lituano Gitanas Nauseda. Delante de todos los focos y con una base aérea llena de civiles, incluido un nutrido grupo de periodistas que acompaña al presidente del Gobierno en su viaje por las repúblicas bálticas. Pero también porque los aviones detectados eran cazas rusos Sukhoi -Fencer en denominación OTAN-, lo que obligaba a un despegue más rápido para su interceptación.

La alerta saltó cuando los controladores detectaron la presencia de los dos aviones sin cumplir con la normativa habitual de vuelo. Habían despegado de Kaliningrado y se dirigían a la Rusia continental. Fue entonces cuando se precipitaron los acontecimientos. Los militares españoles que estaban de guardia se pertrecharon con la mayor celeridad posible y se dirigieron al hangar donde se encontraban los Eurofighter preparados para despegar.

Los allí presentes, incluido el teniente coronel Abós, pensaron inicialmente que los pilotos habían arrancado con el ejercicio previsto. “Creía que mis pilotos se estaban adelantando al simulacro”, afirma entre risas. Pero entonces el piloto gritó las palabras clave: “¡Alfa scramble!”. La misión era real. Había que volar y había que hacerlo inmediatamente.

“Al presidente del Gobierno le habíamos explicado antes lo que era un alfa scramble y la verdad es que, cuando lo ha oído gritar a los pilotos, ha reaccionado bien y se ha apartado de la zona de despegue”. También se movilizó a los periodistas que se encontraban en la base aérea. “Gracias a la colaboración de todos hemos conseguido despegar los aviones en 9 minutos, un tiempo muy inferior a los 15 minutos que exige la OTAN”, explica el militar al mando de la misión. Al momento rugieron los motores de los cazas españoles, que partieron para identificar a los aviones detectados por los controladores.

La misión en el aire

Una vez en el cielo, los Eurofighter españoles partieron hacia la posición en la que se encontraban los cazas de combate ruso. Alcanzar estas aeronaves es más difícil que hacerlo con cualquier otro avión de la fuerza aérea rusa, alcanzando en ocasiones la velocidad supersónica para cumplir con la misión.

“Nuestros pilotos han alcanzado una posición de visual identification, muy cerca de los aviones rusos, para hacerles las fotos habituales a la matrícula y al número de fuselaje. Han permanecido con ellos alrededor de 20 minutos, hasta que han abandonado el espacio aéreo”, explica el teniente coronel Bayardo Abós Álvarez-Buiza.

¿Y en tierra? Parte de los civiles se preguntaba si aquella maniobra era un simulacro o un ejercicio verdadero. Pedro Sánchez, por su parte, dio la enhorabuena a los militares españoles tras comprobar a tiempo real cómo es su desempeño habitual en la base aérea de Šiauliai.

“A la gente le ha sorprendido mucho porque lo ha visto en vivo y en directo -reflexiona el teniente coronel-, pero esta es nuestra misión en Lituania… y en España. 24 horas al día, 7 días a la semana protegemos el espacio aéreo español, también cuando se producen entradas de aviones no identificados”.