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Secuestran, torturan y violan durante dos meses a una adolescente en Calais

La joven, a pesar del abuso sufrido, "regresó siempre a la casa de los interesados"

Ilustración de la violencia de género
Ilustración de la violencia de género Pixabay

Dos hermanos y la esposa del menor de ellos han pasado a disposición judicial este viernes acusados de violación con tortura y actos de barbarie después de que mantuvieran presuntamente secuestrada a una joven de 18 años en una casa en Calais, en el norte de Francia, durante dos meses, ha informado la agencia AFP.

A principios de octubre, la joven, de 18 años y de origen modesto, había discutido con su padre, con quien vivía en Dunkerque. Tomó entonces el camino a Calais, a unos 30 kilómetros al oeste, y fue recibida por unos conocidos: dos hermanos de 19 y 22 años y la esposa del menor, de 37 años, en un barrio popular de la ciudad. 

Rápidamente, la mujer, "por celos", temió que "la joven, que tiene casi la misma edad que su esposo, lo sedujera", ha explicado el fiscal de Boulogne-sur-Mer, Pascal Marconville, que ha confirmado la información de La Voix du Nord. Fue entonces cuando comenzaron las primeras humillaciones, seguidas de violaciones "en las que también participó la mujer", según la misma fuente.

La joven, a pesar del abuso sufrido, "regresó siempre a la casa de los interesados"

Bajo el control total del trío, que ha reconocido los hechos, y sin conocer a nadie en Calais, la joven, a pesar del abuso sufrido, "regresó siempre a la casa de los interesados", un adosado típico del norte de Francia. Entre los abusos que soportó tuvo que comerse excrementos de gato, beber orina o tragar colillas de cigarrillos que se encontraban en la calle.

Algunos vecinos habían visto a la adolescente por la calle, pero ella no respondió a sus intentos por ayudarla, según la fiscalía. Además, el trío pidió un rescate al padre de la víctima, que presentó una denuncia en la Policía. Casi al mismo tiempo que su padre denunciaba el secuestro, la chica finalmente logró escapar por una ventana y llegar hasta una farmacia. El farmacéutico fue quien pidió ayuda."Rápidamente identificamos a la mujer y a su padre. Ella tenía incluso problemas para expresarse porque estaba en un estado catastrófico", dijo Marconville.



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