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La solidaridad de los chefs y voluntarios en Mallorca: "¿Necesitáis ayuda?"

Hay ingleses, estadounidenses, búlgaros y alemanes, de 14 a 19 años

Las consecuencias del temporal en Mallorca.
Las consecuencias del temporal en Mallorca. EFE

La calles embarradas de Sant Llorenç se han llenado hoy de jóvenes venidos de toda Mallorca. Arrastran enseres destruidos, cepillan suelos enfangados y, cuando acaban en una casa, cochera o almacén, se van a la siguiente y preguntan: "¿Necesitáis ayuda?".

Un funcionario de Emergencias del Govern balear ha apuntado en un cuaderno, hasta las 14.00 horas, los nombres de 90 de estos voluntarios, pero en el pueblo hay muchos, quizá más, que se han puesto a la tarea sin mayor formalidad.

Han venido de Palma, de Capdepera, Artà, Vilafranca, Manacor y otros pueblos, porque no podían ser solo espectadores de la catástrofe que ha arrasado Sant Llorenç y otros puntos del Levante de Mallorca, dejando un cruel rastro de muerte: doce personas.

"Ayer queríamos venir pero no dejaban entrar", explica un veinteañero que camina cerca del torrente nefasto junto a tres amigos. Vienen con su material, autosuficientes, y aplican el sencillo protocolo que se ha hecho hoy consigna en el pueblo: "¿Necesitáis ayuda?", pregunta. Y desde dentro de un almacén arrasado le llega una respuesta irónica, matizada con una sonrisa: "¿Tú qué crees?".

Dos adultos guían a un grupo de unos diez adolescentes, la mayoría altos y morenos. Son alumnos de la academia de tenis de Rafa Nadal y, según sus mentores, han insistido en venir a echar una mano en lo que sea.

Hay ingleses, estadounidenses, búlgaros y alemanes, de 14 a 19 años. Caminan impresionados por las calles, asomándose al cauce semivacío del torrente, mirando los montones informes de muebles embarrados, y, al pasar frente a una casa donde unos vecinos descansan para comer, una mujer les grita: "Chiquillos, ¿habéis comido?". Un monitor responde: "Sí, pero queremos ayudar". "Pues esperad dos minutos que ahora viene un camión que hay que cargar", les responden, y esperan cohibidos.

Acción solidaria de chefs locales

En el local municipal donde reparten el material para los voluntarios, el cocinero Koldo Royo, de una asociación solidaria de chefs locales, ha preparado garbanzos para 300, y va repartiendo raciones mientras otros voluntarios rellenan bocadillos. Alrededor, decenas de personas, de las que la mayoría aún no podrá votar en las próximas elecciones, comen de pie o sentadas en el suelo.

Siete amigas, de Capdepera y Artà, han dejado hoy las clases para empujar barro a las calles, como muchos de sus compañeros de instituto. Están manchadas y orgullosas, y descansan apoyadas en sus cepillos y palas mientras comentan las novedades que leen en sus móviles.

A la salida de Sant Llorenç caminan tres hombres con su material de limpieza, de entre 30 y 40 años, que vinieron a primera hora de Palma para alistarse al pequeño ejército de ayuda espontánea, que, al sumarse a los 900 profesionales de los cuerpos de seguridad y rescate, a los militares y a los voluntarios de Protección Civil, han elevado a más de un millar el número de personas volcadas en ayudar a las víctimas del mayor desastre natural de la historia reciente de Baleares.



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