OPINIÓN

Las tres mujeres de Rajoy

Quizás el futuro del PP sea mujer. Algunos lo aventuran. Ellas están ahí, por lo que pueda pasar. Nada está aún escrito.

Soraya Sáenz Santamaría y María Dolores de Cospedal.
Soraya Sáenz Santamaría y María Dolores de Cospedal. Flickr-PP

Arrancó la semana con la petición de perdón de Dolores Cospedal, ‘en nombre del Estado’. Complicada comparecencia parlamentaria que la ministra de Defensa logró desactivar con mesura, tiento y sentido común. Prometió una investigación (ya le ha pedido a Bono que entregue los documentos que posiblemente birló de su departamento), prodigó consuelo y asumió culpas ajenas.

La Conferencia de Presidentes fue un despliegue de funcionarios, asistentes, asesores, chóferes, periodistas regionales y promesas de lo que vendrá

Horas más tarde, Soraya Sáenz de Santamaría exhibió poderío y galones rodeada de los caciques autonómicos, llámenlos ‘barones’, enfundada en llamativos guantes azules hasta intramuros del Senado. La Conferencia de Presidentes fue un despliegue de funcionarios, asistentes, asesores, chóferes, periodistas regionales y promesas de lo que vendrá.

Un debate en la cumbre

Durante la cumbre, deslumbró Cristina Cifuentes, la presidenta de Madrid, que le echó un pulso a Susana Díaz en lo tocante a impuestos y control de gasto. “Mejor ser paraíso que infierno fiscal” fue la frase con la que tapó la boca a la faraona de Triana y se ganó el aplauso y la adhesión de sus contribuyentes. “Cristina, no te rindas”, le corean ahora por las calles. En vísperas de un Congreso Nacional, el primero en cinco años, los jerifaltes del PP buscan hueco en la primera fila del postmarianismo. Cada palabra tiene un objetivo. Cada jugada, una estrategia. Cada paso, un fin.

Cospedal y Soraya andan enzarzadas en una pugna encarnizada y feroz desde hace ya demasiado tiempo

Cospedal y Soraya andan enzarzadas en una pugna encarnizada y feroz desde hace ya demasiado tiempo. Esa contienda interminable quizás acabe agotándolas. Cifuentes, que ha sobrevivido a trece fracturas y cinco tatuajes, se ha hecho fuerte en el trono de Madrid que un día ocupara Esperanza Aguirre. Carece de mayoría absoluta, soporta con estoicismo las exigencias de Ciudadanos, amansa con delicadeza la oposición del PSOE, diluye con vitriolo las impertinencias de Podemos, y conduce la Comunidad con un tino imperturbable. Ignora a sus enemigos, se abroquela de prudencias aunque, vista de lejos, recuerda a Gallardón.

Quizás el futuro del PP sea mujer. Algunos lo aventuran. Ellas están ahí, por lo que pueda pasar. Nada está aún escrito. Quedan, eso sí, otros personajes en el reparto. Feijóo aguarda en su rincón galaico. Y Casado, que templa su verbo, siempre vigilante. Rajoy, abrazado a sus silencios, juega mientras tanto a los dados, convencido de que después de él, el diluvio.

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EL VARÓMETRO.- Campaña de la alcaldesa Carmena para fomentar el turismo en Madrid: “Las mujeres pueden pasear libremente por sus calles”. Qué excelente noticia. // Los efectos del temporal. El ministro de la Serna casi patina en el hielo. El ministro Nadal, electrocutado.. // Dani Rovira debería saber ya que él no es Eduard Fernández. Menos humos.


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