OPINIÓN

Un lío de collons

En la amarga noche del 21D, toda España asistió atónita a un resultado feroz. Los dos millones seguían allí. Nada había funcionado. Nada había cambiado. Nada salió como debía.

Un lío de collons.
Un lío de collons. EFE

Plutarco se burlaba de quienes creían que la luna de Atenas es más hermosa que la de Corinto. Puigdemont ha convencido a dos millones de catalanes de que la luna de Cataluña es más hermosa que la de España. Y le han votado. Le han perdonado su cobardía, su imprevisión, sus mentiras, sus disparates, sus fábulas, su inconsistencia, y, se han embobado contemplando su luna.

¿Y ahora, qué? Ahora, a esperar. “Espanya té un pollastre de collons, dijo Puigdemont a los suyos. O sea, que “Rajoy tiene un lío de collons”.

“Haré un esfuerzo para mantener un diálogo con el Gobierno salido de las urnas”, fue la esquemática respuesta de Mariano Rajoy tras sufrir el revés electoral más demoledor de su reciente historia. Y ya está.

Se ha impuesto en las urnas la suma de quienes buscan dinamitar la Carta Magna, demoler la unidad de cinco siglos y abordar la disolución paulatina de la UE

Los batacazos que encajó frente a Zapatero fueron crueles, pero dentro de la norma. Es decir, de la Constitución. La alternancia propia del bipartidismo. La letra de la función ahora es otra. Se ha impuesto en las urnas la suma de quienes buscan dinamitar la Carta Magna, demoler la unidad de cinco siglos y abordar la disolución paulatina de la UE.  ‘Poca broma’, que dirían en Barna.

En algo coincide el ‘fantasma de Flandes’ con el presidente demediado. En que esto es un ‘lío’.  “De collons” para Puigdemont. “Uff, qué lío”, para Rajoy. Un lío o un ‘pollastre’ en el que ambos nos han metido y no saben cómo salir.  El expresidente catalán le pasa la pelota a Rajoy. Y el presidente del Gobierno español se apunta a su juego favorito: o pegarle una patada hacia adelante, para hacer como que algo se mueve, que no es él, o echar balones fuera. Empantanados y sin salida. Al menos, sin solución a la vista. ¿Otro 155? ¿Nuevas elecciones? ¿Otra independencia?

La Justicia, a lo suyo

Tan sólo el juez Llarena parece tener claro su papel.  Prosigue concienzudamente su instrucción. Amplía la nómina de imputados, a la que ya se suman Mas, Rovira, Gabriel, Pascal y otros cuantos. Hasta la treintena. Toda la cúpula del golpe pasará frente al Supremo. El plano judicial está claro. Pero se cruza con el político. ¿Puede un político fugado ser investido presidente? ¿Puede un político electo recoger su acta de diputado? ¿Puede un miembro de la Cámara desarrollar su labor desde la cárcel?

“Lo que no se puede concebir es una política que no consista en la resolución de problemas”, recordaba el filósofo. Aquí nadie resuelve nada. Al contrario, agigantan los problemas o se los inventan. O los multiplican, como el milagro de los panes, pero al revés.

Sin proyecto político, sin capacidad para la gestión, sin partido, sin gobierno, el cabeza de lista de JXCat ha montado este lío no sólo para sobrevivir sino, incluso, para hacer historia

Puigdemont se ha metido en un lío que le favorece. Sin proyecto político, sin capacidad para la gestión, sin partido, sin gobierno, el cabeza de lista de JXCat ha montado este lío no sólo para sobrevivir sino, incluso, para hacer historia. El lío de la república independiente goza de enorme predicamento en gran parte de la sociedad catalana, educada, subsumida y catequizada durante años para que así sea. Es un lío de imposible solución pero cuanto más se líe, mejor le irá al liante. “Liar la troca” le dicen en catalán.

Peor lo tiene Rajoy, que no ha sido capaz de desfacer el entuerto, pese a tener todos los poderes del Estado en su mano. Miles de sus votantes en Cataluña le han abandonado, hartos de su pasividad, y su indolencia. El problema es que otros cientos de miles pueden hacer lo propio en el futuro. Ahí es donde el lío que ha montado Puigdemont  puede terminar asfixiando a Rajoy. En la amarga noche del 21D, toda España asistió atónita a un resultado feroz. Los dos millones seguían allí. Nada había funcionado. Nada había cambiado. Nada salió como debía.

Quizás piensen que ya ha llegado la hora de posar la mirada en alguien que sea capaz de dar con la solución al nudo gordiano

Acérquense a un mercado. Suban a un autobús. Escuchen en la cola del cine. Se han hartado de las bravatas, las burlas, los insultos, las provocaciones, las ofensas del fantasma de Flandes. La angustia permanece, el temor, continúa. Quizás piensen que ya ha llegado la hora de posar la mirada en alguien que sea capaz de dar con la solución al nudo gordiano. “Tanto da cortar como desatar”, dijo el Magno. Y se acabó el problema. O sea, el lío. O sea, el ‘pollastre’ sin cabeza, que diría Soraya.

Habrá que buscar a otro, empiezan ya a pensar, porque, mucho es de temer, Rajoy seguirá mirando la luna.

EL VARÓMETRO.  “Los derechos de los pasajeros priman sobre los huelguistas”. Olé la jueza María Luisa Segura. // Aya, la niña de la Lotería, cantaba tan bien los premios menores que, naturalmente, la reprendieron. Está mal vista la magia. Con su canto, convertía los ‘mil euros’ en millones. Tan pequeña y ya se topó con la cruda realidad. // Lo peor de todo es la sonrisa displicente de Llach y Guardiola.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba