OPINIÓN

Los liliputienses de Puigdemont

Lo sorprendente de esta historia es que estos pigmeos mentales, están siendo capaces de mantener en jaque, desde hace un lustro, a toda una nación con cinco siglos de historia y con alguna década de gloria a sus espaldas.

Los liliputienses de Puigdemont.
Los liliputienses de Puigdemont. EFE

Dos curiosas poblaciones encontró Gulliver en el curso de sus viajes. Los liliputienses, de un lado, seres de altura doce veces inferior al hombre, pero de singular inteligencia y comprobada astucia. Y los Yahoo, individuos simiescos, primitivos y repugnantes que habitaban en el país de los caballos que hablaban y razonaban. Los liliputienses eran hábiles y laboriosos. Los Yahoo eran homínidos repugnantes, zánganos y con el cerebro de un mosquito.

Una colla de pigmeos mentales, es decir, de estatura ordinaria pero de minúsculo cerebro, dirigen en Cataluña lo que han dado en bautizar el ‘procès’

Una colla de pigmeos mentales, es decir, de estatura ordinaria pero de minúsculo cerebro, dirigen en Cataluña lo que han dado en bautizar el ‘procès’. Para liderar tan homérica aventura como es la de crear una nación, sería necesario un grupo de prohombres prometeicos, dotados de una inteligencia colosal y una fortaleza intelectual considerable. No es el caso. Para desgracia de su pueblo, quien impulsa el disparatado camino hacia la independencia es un grupúsculo de escaso brillo neuronal, una especie de Yahoos con barretina, que han hecho de la secesión su oficio y de la ‘estelada’ su modo de vida.

Los Yahoo de Borges, una sofisticada variante de los que encontró Gulliver, son algo más evolucionados, más humanoides, pero igualmente infradotados en el uso de la razón.Hablaban tan sólo con monosílabos de significado poliédrico. Así, utilizaban la palabra Ônrz para describir a un leopardo, una bandada de pájaros, un cielo estrellado, o la huída tras una derrota. El fonema ÔHrl se usaba para una cepa, una tribu, un montón de piedras o la asamblea de los cuatro hechiceros de la tribu. Ah, también un bosque.

Vocabulario escueto

Los Yahoo del ‘procès’ también se manejan con un escueto vocabulario. Utilizan tan sólo una palabra de cinco sílabas. “In-de-pen-den-cia”. Un vocablo que sirve para todo. Como señuelo donde radica la felicidad, como estandarte para movilizar a masas vociferantes, para escupirle a la cara al enemigo, para sojuzgar la ley, para recolectar espíritus inflamados, para reescribir una historia que nunca existió. Se grita y corea esta palabra en todo tipo de foros, de actos y de acontecimientos. Es el santo y seña del pueblo elegido, el vocablo mágico, la invocación salvadora.

La última vez que se gritó con fruición fue esta semana, en el Teatro Nacional de Cataluña, cuando algunos de los dirigentes de la colla secesionista presentaron la ley de ese referéndum

La última vez que se gritó con fruición fue esta semana, en el Teatro Nacional de Cataluña, cuando algunos de los dirigentes de la colla secesionista presentaron la ley de ese referéndum que, según Rajoy, jamás tendrá lugar. Ante un público compuesto por ocho centenares de ruidosos Yahoos (alcaldes, concejales, mandos, lugartenientes, correveidiles con cargos y sueldos públicos) se recitaron allí las características más singulares de esa ley cuya principal característica es que no necesita pasar por el Parlamento, lugar donde no sólo habitan miembros de su tribu, lo que le convierte en un recinto inhóspito.

Carles Puigdemont es ahora el gran jefe de ese fervoroso clan de los Yahoo del proceso, de cuyo consejo de sabios forman parte personajes de tan escasa altura mental como Artur Mas, que se creyó el ‘rey Artur’, Pilar Rahola, su profeta, Carme Fordcadell, la monja alférez, Francesc Homs, el capitán emprenyat, Oriol Junqueras, el mudito a la espera, Anna Gabriel, la pérfida axila, y un estrambote de Rull, Turull y tururús, que diría Ignacio Vidal-Folch. Sin olvidar a Jordi Pujol, el viejo brujo de la sórdida caterva, junto a su indeseable y avarienta prole.

Lo sorprendente de esta historia es que estos Yahoo capitidismunídos, estos pigmeos mentales, están siendo capaces de mantener en jaque, desde hace un lustro, a toda una nación con cinco siglos de historia y con alguna década de gloria a sus espaldas. Alguien lo está haciendo mal. Alguien se creyó que a los Yahoo del proceso se les embaucaría con unas sacas de financiación, unos kilómetros de rodalías y unos Juegos del Mediterráneo. Puigdemont y su tribu quizás no den la talla para construir una nación pero, de momento, están camino de destruir otra.

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