OPINIÓN

Los chicos (de Génova) están bien

El debate sucesorio que el propio Rajoy anima entre sus ‘número dos’, Soraya y Cospedal, Cospedal y Soraya, es una entelequia, una añagaza, una pavada. El heredero de Rajoy quizás ya haya nacido, pero no es alguna de ellas.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. EFE

La renuncia del eterno Juan Vicente Herrera a la poltrona de Castilla y León reanima el debate sobre el relevo de Rajoy. Un esfuerzo inútil. “El sucesor de Rajoy todavía no ha nacido”, comentan con sorna en su partido. El presidente del PP es, como algunos materiales no reciclables, eterno e incombustible.

Incluso Villegas, el hombre sin sonrisa que ordena los papeles en Ciudadanos, le concedió ocho años más en el Gobierno. Con una oposición perdida y desnortada, como turco en la neblina, no parece aventura imposible. Los cabalistas que escrutan los posos del té en la Moncloa van aún más lejos.

No es buen año para hacer ajustes ni recortes porque un año después volvemos al baile de las urnas

La agenda es bien sencilla. Si logra cuadrar los presupuestos de este año, asunto en el que está, prorrogará los de 2018. No es buen año para hacer ajustes ni recortes porque un año después volvemos al baile de las urnas. Autonómicas y municipales. El poder territorial. En 2015, los comicios regionales y locales fueron la antesala del gran estropicio. El naufragio del PP anunció el batacazo sonoro de diciembre de 2016. Y, antes, las europeas, que también tocan el 2019. Si no se cierran ahora los presupuestos o emerge Pedro Sánchez al frente de un PSOE demediado, los analistas ya divisan elecciones en noviembre. Aunque le iría bien, no es la opción preferida por Rajoy.

Suspense hasta el final

Sea como fuere, en 2020, si todo sale conforme a lo establecido, tocará cita para elegir al inquilino de la Moncloa. Rajoy no desvelará su futuro hasta las vísperas, cual es norma de la casa. Odia los spoiler. Lo suyo es el suspense. Siempre lo hace. No le importaría volver a presentarse. Es más, ahora mismo, lo está deseando, según comentan en sus tierras gallegas, donde, animado por la confianza y el relajado ambiente, se sincera…lo justo.

El debate sucesorio que el propio Rajoy anima entre sus ‘número dos’, Soraya y Cospedal, Cospedal y Soraya, es una entelequia, una añagaza, una pavada

El debate sucesorio que el propio Rajoy anima entre sus ‘número dos’, Soraya y Cospedal, Cospedal y Soraya, es una entelequia, una añagaza, una pavada. El heredero de Rajoy quizás ya haya nacido, pero no es alguna de ellas. Sáenz de Santamaría lleva demasiados años a su vera. Lo que parece mérito, es lastre. Como las viudas de los faraones, se licuará al mismo tiempo que su jefe. Cospedal es una superviviente nata, pero ya no le alcanzaría el resuello para entonces. Una mujer con pasado (político). Quemó sus naves entre las hojas manuscritas de la agenda de Bárcenas. Cuando todos en el PP se ocultaban, Javier Arenas el primero, ella dio la cara.

No busquen por esa zona al sucesor. Ni tampoco en Galicia, donde el terno delfín Núñez Feijóo seguirá paciente su espera, como el príncipe Carlos, que quizás nunca llegue a reinar. Feijóo es un político serio, bien acolchado por sus mayorías absolutas, que ejerció en Madrid y volvió al pueblo. Un error en política. Las cosas se hacen al revés. De la provincia, a la Corte. El camino inverso conduce a un apacible retiro. Feijóo es de la colla del presidente, más joven, pero de su misma generación política. Bien que desde otra atalaya, ha compartido sus mismos éxitos, infortunios, dramas y tiempos que Rajoy. Vidas paralelas.

Es en otros rincones donde hay que sondear los perfiles del sucesor. En la generación de los chicos de Génova, por ejemplo, ese cuarteto de entusiastas que, con mayor o menor fortuna, conducen desde hace año y medio los entresijos del partido. Fernando Maíllo, capitán de la sala de máquinas, y Javier Maroto, apelado ‘el moderno’, son los más veteranos. Cumplieron los 45. Pablo Casado y Andrea Levy están en la treintena. El primero, aznarista y rajoyista, sabe latín. La segunda, se curtió en el frente catalán y es ahora experta en las zahúrdas de Madrid. Esquivan zancadillas, orientan estrategias, escuchan a Moragas y evitan cometer errores. Los chicos están bien, como en la canción de The Who.

Quien aspire a desentrañar la incógnita del sucesor, deberá afinar por ahí el oído

En esa dirección es hacia donde hay que orientar el catalejo para hacerse una idea de por dónde van a ir los tiros. Quizás no sea ninguno de ellos, pero será alguien parecido. Llegaron a la cúpula de Génova con el PP en el poder. Trabajaron arduamente en el largo calvario del ‘gobierno en funciones’ para lograr la inaccesible reelección. Rajoy se lo recompensó con la prórroga del contrato. Se enteraron unas horas antes de que se hiciera público, en el Congreso de la Caja Mágica. Son menos atrabiliarios que Pablo Iglesias, simulador del pensamiento; más preparados que Pedro Sánchez, un disparate; menos ruidosos que Susana Díaz, ese intento invisible. Lo tienen más claro que Albert Rivera, el Hamlet del Paralelo.

Quien aspire a desentrañar la incógnita del sucesor, deberá afinar por ahí el oído. Hay en el PP gente como ellos, con su experiencia y preparación, que aún no osa asomar la gaita, por si acaso. Algunos ya se están rodando, o lo intentan, aunque no siempre aciertan, como Iñigo de la Serna, fijo también en las quinielas hasta que se topó con los estibadores, un regalito de la eternamente elogiada Ana Pastor. Fomento puede ser su tumba.

Quizás no haya nacido el sucesor de Rajoy. O sí. Es de sospechar que no es algo que le preocupe. “El futuro es algo que suele ocurrir sin que uno lo maneje”, dejó escrito Mujica Laínez.

EL VARÓMETRO. ¿A qué espera Del Pino para explicar lo del tres por ciento? // “Lo más importante en esta vida es saber vestirse para la ocasión”, dijo Wilde. Méndez de Vigo, ministro de Cultura, equivocó la etiqueta y se presentó de inesperado smoking en los premios taurinos de ABC. Una socorrida corbata camufló el bochorno. // Homenaje inverosímil de Puigdemont a Fernández Miranda: “De la ley a la ley”. // Se decía antes ‘corte’. Todo son ahora ‘zascas’.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba