A contratiempo

Sudar la camiseta

Los españoles no pueden irse de vacaciones sin que se haya formado un gobierno. Repiten la cantinela, con insistencia feroz, los representantes de todos los partidos que tienen esto empantanado desde hace un año. ¿Vacaciones? Quienes no pueden irse de vacaciones son ellos, los políticos, que llevan meses de holganza y mercadeo sin acertar a dar un paso en la dirección correcta.

Analistas, pensadores y politólogos dieron en ciscarse en el bipartidismo en aras de la nueva política y así nos tienen, hastiados con los piés colgando

Rajoy ya lo tiene dicho: investidura el 2 y el 5 de agosto, gobierno, el 8. Y a Sanjenjo. Lo cabal. Dejar el trabajo hecho antes de emprender la ruta del percebe. Otros no quieren. “Que sude la camiseta”, dicen los muchachos del PSOE mientras su jefe Sánchez suda la gota gorda en el chiringuito de Mojácar.

Los conservadores británicos, especie política sobrevalorada que vive de las rentas de Thatcher, han resuelto su crisis de gobierno en día y medio. Un inmarcesible inepto como Cameron ha sido sustituido por una ignota May, famosa tan sólo por su avinagrado rictus y su sensibilidad para el calzado. Dios salve a la Reina. Y a su bolsito.

El baile de la nueva política

Analistas, pensadores y politólogos dieron en ciscarse en el bipartidismo en aras de la nueva política y así nos tienen, hastiados con los piés colgando. Este baile a cuatro es un artefacto que no chuta. Ni siquiera saben cómo echarlo a andar. No arranca ni a la de tres, pese a que parece cosa sencilla. El vencedor se coloca en el asiento del conductor, gira la llave de contacto y ya está. Pues no. Quiere el PSOE, perdedor infatigable, que el más votado es decir, el vencedor, se embadurne las manos a ver si es cosa de la batería o de la correa del ventilador. Y luego, que se ponga a empujar, mientras el resto de la cuadrilla corea alegremente ‘no, no y no’. Así, ¿hasta cuando?

Masuccio, después de describir la perversión de monjes, monjas y frailes allá por los albores del XVI, lanzó una sugerencia: “El mejor castigo para ellos sería que Dios aboliese el purgatorio, de ese modo, no recibirían más limosnas y se verían obligados a volver a las azadas”.

Similar planteamiento podría aplicarse a estos políticos, que han cobrado la paga de la entera legislatura, sin haber hollado el escaño más que un par de sesiones, y amenazan ahora con irse a la playa sin dejar resuelta la primera de sus obligaciones: formar gobierno. Y en septiembre, ya veremos. Si se encontraran a la vuelta sin escaño, sueldo, ni tableta, obligados a volver a la azada, quizás se lo pensarían y hasta darían con la solución al acertijo. Que suden la camiseta, pero que la suden todos.

Jamás hubo en el mundo dos opiniones iguales y es tarea de los políticos el conciliarlas

Jamás hubo en el mundo dos opiniones iguales y es tarea de los políticos el conciliarlas, cual sentenció Montaigne. Y éstos nos amenazan con irse de vacaciones y hasta con nuevas elecciones.

Volvamos al bipartidismo. Rebosante de errores, excesos, trampas y corrupciones. Un dechado de imperfecciones, pero funcionaba. Quizás no se ha dado con la solución adecuada. La célebre máxima de Occam: “En vano hacer con más lo que puede hacerse con menos”. O en palabras de Tony Blair, tan denostado, “en democracia solo vale lo que funciona”.

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EL VARÓMETRO. Álvaro Zancajo se llevó la audiencia en la terrible noche de Niza. Antena 3 dio una lección de periodismo. // Muy entretenida la guerra de Milas en Tele 5, Santana contra Mercedes. Es verano. // La frase de la semana la pronunció Cameron: “Una vez yo fui el futuro”. // La resurrección de Cospedal, ¿realidad o trampantojo?


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