OPINIÓN

Un Rufián en California

“Yes California” se denomina el invento y pretende emular el Brexit británico para escindir a su adorado territorio del resto de la Unión.

Protestas en Manhattan tras la victoria de Donald Trump.
Protestas en Manhattan tras la victoria de Donald Trump. EFE

“No nos representan”, coreaban hace años frente al Congreso las semillas de Podemos. Populismo on fire!, se dijo entonces. “No es nuestro presidente”, clamaban por la Sexta avenida los cabreados con el resultado del martes en EE.UU.. ¿También populistas? ¿No era Trump el populista, el antisistema, el demagogo? O los unos o el otro. ¿En qué quedamos?

La victoria del estrambótico personaje del pelo reteñido y la lengua suelta está provocando reacciones inesperadas, contrapuestas y estrafalarias en la mayor democracia de nuestra era. La primera: escupir sobre la voz de las urnas. Eso no pasaba. La segunda: imitar a los indepes catalanes, como ha ocurrido en la supertecnológica e hiperdesarrollada California.

Servin Pishevar, potente inversor en firmas de futuro como Uber o Hyperloop, propone la celebración de un referéndum en 1019 para que California abandone los Estados Unidos

En el corazón de Silicon Valley, el núcleo prometeico de las nuevas teconologías, ha emergido un personaje peculiar, llamado Servin Pishevar, potente inversor en firmas de futuro como Uber o Hyperloop, que propone la celebración de un referéndum en 1019 para que California abandone los Estados Unidos. O sea, un Rufián en el epicentro tecnológico planetario.

“Yes California” se denomina el invento y pretende emular el Brexit británico para escindir a su adorado territorio del resto de la Unión. Hasta ahora, los únicos separatistas con pedigrí en los Estados Unidos eran los nacidos en Texas, el última estrella en incorporarse a la bandera estadounidense. Los tejanos pasan por ser xenófobos, trogloditas, cavernícolas y un poco cernícalos. Es decir, la cara opuesta de la glamurosa y vanguardista California. Pues bien. Donald Trump ha logrado la cabriola de emparejar a estos especímenes tan dispares. Otra paradoja más de la gran sorpresa del martes.

Misión imposible

“Calexit” le llaman a su movimiento, que pretende emular el disparate de los británicos y montar un plebiscito para que California, sexta economía del planeta, con cien mil kilómetros cuadrados de superficie más que Italia, se convierta en un país independiente. Este Pishevar ya ha logrado reunir 400.000 firmas en dos días, de acuerdo con lo que informaba el diario ‘The Guardian’, y el ritmo crece y crece. Las firmas llegan desde todos los rincones de Estados Unidos, es decir, desde aquellos rincones en los que la victoria de Trump ha sentado como enchilada con ortigas.

Al igual que los correligionarios californianos de Rufián, han montado su propio plan de ‘desconexión’ en el que se incluyen cuestiones referidas a seguridad, comercio, educación, sanidad, medio ambiente, fiscalidad…Sólo les falta Guardiola y sor Lucía Caram para redondear el esperpento. No todos los abanderados de las empresas punteras en internet y telecomunicaciones se han sumado al dislate. Jeff Bezos, fundador de Amazon, o los magnates de Microsoft han reaccionado con democrática elegancia y le han dado la bienvenida, en tono cordial aunque algo frío, al futuro inquilino de la Casa Blanca.

Quemarán muchas fotografías de Trump pero no demasiadas banderas de los Estados Unidos. Y seguirán entonando el himno de la Unión cada vez que los Lakers salten a la cancha

La tormenta amainará, no habrá referéndum, ni ‘Calexit’ (que suena a remedio contra el estreñimiento’), ni desconexión, ni independencia. Seguramente, la feliz gente californiana se olvidará en unos días de ese singular Pishevar, que, movido quizás por su buena fe y sus menos racionales instintos, ha planteado una iniciativa imposible. Quemarán muchas fotografías de Trump pero no demasiadas banderas de los Estados Unidos. Y seguirán entonando el himno de la Unión cada vez que los Lakers salten a la cancha, pese a que figuras preponderantes, como LeBron James, hayan hecho campaña contra del candidato electo.

Por aquí, sin embargo, nuestro Rufián, -que es del Español, vibra con la selección española, adora por igual a Casillas e Iniesta y nunca chiflaría el himno nacional, según desveló en la Cope- continuará en su marcha hacia el plebiscito, única razón de ser de su existencia como político, diputado y receptos de salario público. Hasta Artur Mas se ha precipitado vertiginosamente para colgar un inopinado y torpe vídeo en el que pone a Trump como ejemplo de que ‘hasta lo imposible a veces se hace posible’. ¿En qué quedamos? ¿O con La California que se quiere independizar o con Trump que señala el camino a seguir?”. Algo, de momento ha logrado la victoria del magnate del cabello imposible. Ha hecho emerger tantas reacciones estrambóticas y esquizofrénicas que han sumido a medio mundo en la confusión y el disparate. Al final no sabremos a ciencia cierta quién es en verdad el populista.

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EL VARÓMETRO. Impecable tratamiento en ‘La Razón’ a Francisco Nieva. Creador ejemplar, virtuoso prosista, glorioso dramaturgo. // Impecable Víctor Arribas: prueba superada. // No hablan ni gota de inglés y, algunos, para allá que se fueron, a cubrir las elecciones USA. Y se ríen luego del Rajoy apolíglota. // Méndez Vigo lo está haciendo tan bien como portavoz que arrecia ya el fuego amigo. // Íñigo de la Serna y García Tejerina, los ‘sexys’ del Gobierno, de acuerdo con una encuesta subterránea de Génova.


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