OPINIÓN

A Rajoy le gusta la Sexta

En previsión del cataclismo, el presidente del Gobierno ha armado su petate y se ha plantificado en Cataluña donde permanecerá hasta el final de la campaña.

A Rajoy le gusta la Sexta.
A Rajoy le gusta la Sexta. EFE

No se trata del canal televisivo. El de Planeta y Ferreras. Que no. Ni de la sexta copa de Europa del Madrid, la del 66, en Heysel (Bruselas tenía que ser), contra el Partizán, con golazo del brujo Amancio. Que sí. Hablamos de otra sexta. La que ya acaricia Mariano Rajoy para vestirse de nuevo con el sayón de candidato. Su sexta competencia en unas generales. Perdió dos, ganó tres y gobernó con dos. Y ahí sigue, sin voluntad de retiro.

Rajoy no parece encontrar límites a sus aspiraciones por la sencilla razón de que no parece tener rivales

“¿Qué debate es ese?”, dijo a los periodistas en la fiesta de la Constitución. “¿Por qué no me voy a presentar? No he hecho nada tan malo”. Rajoy no parece encontrar límites a sus aspiraciones por la sencilla razón de que no parece tener rivales. No los tiene en casa, en la interna de su partido. Como Cromwell y su ‘limpia del orgullo’, ha llevado a cabo una intensiva limpieza de posibles contendientes que han dejado al PP sin otra cabeza visible que el registrador de Pontevedra. O sea, él mismo. Repasen la lista desde 2004. Cayeron todos. Sólo queda Feijóo, enrocado en su esquina, y las ‘número dos’, de Moncloa y Génova, Soraya y Cospedal, de futuro incierto. “Todo lo golpea, pues todo lo teme”, escribió Claudiano.

Adoptó Rajoy el solipsismo como fórmula y la supervivencia como estrategia

No tenía tampoco rivales fuera, porque no lo eran ni Sánchez, esa alma baja, ni Iglesias, trompeta de la impiedad, ni Rivera, inmadurez infinita. Adoptó Rajoy el solipsismo como fórmula y la supervivencia como estrategia. No le ha ido mal. Pocas cosas halagan o hieren su conciencia. Instinto, sentido común y conocimiento de las debilidades humanas. Esas son sus mejores armas. ‘Tiempo al tiempo’, es su lema, completado con el de ‘siempre que llueve, escampa’.

¿Quién es el culpable?

El terremoto catalán todo lo ha revuelto. Algo se mueve en el tablero político nacional. Rajoy sabe que el PSOE se lanzará a su yugular en cuanto el 21-D arroje su incierto saldo sobre las urnas. Puigdemont ha sido, hasta ahora, el gran y único culpable. Pronto los objetivos virarán hacia Rajoy. Sánchez le señalará como el principal responsable del estropicio. “Inacción, abulia, pasotismo, intolerancia…”. En Moncloa detectan ya los preparativos de una especie de campaña de demolición. Y no sólo desde las filas socialistas. El catastrófico resultado que auguran los sondeos al PP catalán será el banderazo de salida.

En previsión del cataclismo, el presidente del Gobierno ha armado su petate y se ha plantificado en Cataluña donde permanecerá hasta el final de la campaña. Tan sólo dos semanas atrás, la derrota, tan sabida, apenas preocupaba. “Eso está descontado”, decían en Génova. De repente, todo ha cambiado. Hay que salvar al soldado Albiol para blindar al general Rajoy. Una amenaza asoma ya, mayúscula, por el horizonte. La marea naranja avanza incontenible desde la región más convulsa de España. Despreciaban a Arrimadas. Ahora la temen. “Cada uno tiene su dominio, cada uno tiene su fuerza particular”, según Lucrecio. Ciudadanos encontró al fin el suyo. Y Albert Rivera, tan candoroso y adolescente, tan imprudente y turbulento, está a punto de convertirse en un alado rival, en un contendiente incómodo. Y hasta temible.

Una amenaza asoma ya, mayúscula, por el horizonte. La marea naranja avanza incontenible desde la región más convulsa de España

Late una inquietud subterránea en las apacibles aguas de Moncloa. Hasta ahora, Rajoy aparecía firme e inamovible “como una roca que se adentra en el océano, enfrentada a la furia de los vientos, que resiste a toda la violencia del cielo y del mar, inmutable en sí misma”, describiría Séneca. Ahora hay nervios.

No indaga Rajoy la hora incierta de su relevo. No le concede un minuto a las cábalas sobre el futuro. ¿Qué debate es ese?, respondería, tan gallego, con la misma pregunta a la idéntica pregunta. Pero quizás, si la marea naranja sigue su avance por toda España, empezará a temer que la sexta candidatura, tan acariciada, está en riesgo. ‘Dejemos las esperanzas y los pronósticos para quienes elaboran almanaques’, meditará en su refugio navideño de Sanjenjo. Y tan tranquilo.

_

EL VARÓMETRO. Esa alimaña de Rodrigo Lanza ha desnudado a algunos referentes del periodismo nacional. Tanta perfidia. // “Ordene la entrega inmediata”. Antonio Martín González. El juez del caso Sijena. Desde el modesto juzgado de primera instancia número 1 de Huesca, ha impartido la más importante lección. Cómo aplicar Justicia. // Hay en la Barcelona de Colau un centro cultural subvencionado denominado ‘Utopía’. Imaginen. Y no digo más. // No ha habido juicio, ni condena y ya les quieren indultar. Iceta es un intento permanente de ponerse a salvo de las inclemencias de la política. // “Voy a comer una tortilla de patatas (amarilla) a ver si me detienen”. Nivel de infantilismo atorrante de un candidato independentista.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba