OPINIÓN

Montoro, ¡torero!

La aversión hacia nuestro celuloide escapa a las cuestiones ideológicas. La gente sigue yendo a las salas. También en España. Un ocho por ciento más este año. Pero no consume producto nacional.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. EFE

El cine es una sala vacía que hay que llenar, decía Hitchock. Ergo, el cine español es un fracaso. Salvo excepciones. Por más que lloren, la platea sigue vacía. Todo empezó en la disparatada noche de la guerra de los Goya. Repasen el yutube. La resaca de aquel aquelarre aún dura. Sus oficiantes, por ahí andan. Bardem se fue a Hollywood, Willy a Cuba, San Juan quizás con los apóstoles…pero los espectadores jamás regresaron. O lo han hecho a cuentagotas. Sólo dos de cada diez espectadores ven producto nacional. Lo que representa 106 millones en taquilla, según datos del sector. De ellos, 26 los recaudó “Un monstruo viene a verme”. Lo que pone en bandeja la muletilla: cuando hay calidad…no sólo el monstruo va a verle.

Montoro, que monta a caballo los fines de semana por las sierras de Madrid, no es muy taurino. En sus presupuestos para el corriente ejercicio ha decidido (escuchada la conseja de su compañero de Gabinete, Méndez Vigo, autor intelectual de la medida) rebajar el IVA de los toros del 21 al 10 por ciento. Igual que el de todos los espectáculos en vivo, bien sea teatro, conciertos, circo, museos… Pero el cine, no. El cine sigue en el 21. Ya está el lío. Toros, sí; cine, no. “Una vendetta política”, dicen los del PSOE y Podemos, que se quedaron colgados de la brocha de Irak. El cine español ya recibe ayudas y subvenciones por otras vías, diversas y nutrientes, es un argumento.

¿El gobierno español castiga a su cine? Rajoy confiesa que prefiere leer. “Patria”, de Aramburu, es la última pista

¿El gobierno español castiga a su cine? Rajoy confiesa que prefiere leer. “Patria”, de Aramburu, es la última pista. A Margallo se le veía alguna tarde de domingo en las salas de Fuencarral. Se ignora si Montoro es dado al celuloide. No lo parece. En su cartelera sólo se pasa un filme: Combatir el déficit. Ese es su título favorito.

El tirón de la taquilla

Con la rebaja fiscal a los toros, el Estado dejará de ingresar diez millones de euros. Con la del cine, dejaría de cosechar cien. Argumento definitivo, sólido y contundente para quien controla la Hacienda pública. Otro más: la carga del IVA supone un incremento en la entrada de apenas 60 céntimos, según Hacienda. Una fruslería. “X men” o “Batman”, abarrotan las butacas con o sin IVA.

No es, pues, cuestión de céntimos arriba o abajo. Son las películas. Hay políticos e ideólogos de la izquierda que, de cuando en cuando, insultan a los votantes del PP por seguir incidiendo en esa costumbre de coger la papeleta de la gaviota (ahora charrán) antes de acercarse a la urna. Igual pasa con el cine. Justifican la deserción masiva de espectadores con estériles peroratas ideológicas. Ahora tendremos unos cuantos días de ensañamiento general con los toros. Ya hemos leído, en expresión miserable, que a Montoro ‘le gusta la sangre’. Lo que le gusta, más bien, son los números negros. Y los impuestos. Perpetrando nuevas cargas fiscales se pone más caliente que el sobaco de una aspiradora. También le gusta quedar bien con el portavoz del Gobierno. Y con un Fernando Ponce, que por ahí anda de secretario de Estado, que fue quien metió de rondón, a última hora, sin que Ciudadanos lo supiera, el guiño al toro.

Hace sesenta años, Bardem tío (el realizador) dijo del cine español que es “políticamente ineficaz, sobradamente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”

Hace sesenta años, Bardem tío (el realizador) dijo del cine español que es “políticamente ineficaz, sobradamente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico”. Algo se ha mejorado desde entonces. Tres Óscar, por ejemplo. Pero sigue sumido entre el vacío y la nada.

La aversión hacia nuestro celuloide escapa a las cuestiones ideológicas. La gente sigue yendo a las salas. También en España. Un ocho por ciento más este año. Pero no consume producto nacional. No es que se les atragante el afectado Almodóvar o no soporten al errado Trueba. Es una cuestión de calidad e interés. No le echen la culpa a Montoro. El cine español es tan poquita cosa que si llega al infierno lo van a rechazar por insignificante.

EL VARÓMETRO. “Mal vamos…” es la coletilla del mes. “Banalización” también se empieza a sobar mucho con lo de Casandra, el tuiteo y el terrorismo. Arendt, perdónalos porque no saben de lo que hablan // Sublime Artur Mas ante el juez: “Las finanzas de Convergencia no eran impolutas”. Impolutas dijo. El muy bucanero. // No creen en la democracia y pretenden que crean en el ‘decoro’. // Las estúpidas jaurías de la red vuelven a la carga contra Amancio Ortega. Cuanta ruidosa mediocridad. // La extrema izquierda (Cup, Podemos) en apoyo de la derechona corrupta (Homs y Pedecat) Vaya alianza de granujas. //


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