OPINIÓN

Fiscalía caníbal

Perro no come perro. La frase no es aplicable a los fiscales. Al menos a los de Anticorrupción, que acaban de merendarse a su nuevo jefe.

Fiscalía caníbal.
Fiscalía caníbal. EFE

“Perro no come perro”, se decía entre periodistas cuanto era éste un oficio respetable. Fiscal sí come fiscal. A Moix se lo han zampado nada más poner el pie en Anticorrupción, coto vedado para los ‘pata negra’ del ministerio público. Querían a Luzón, o a Suárez, o a otro de los suyos. Lo tendrán. Moix era un intruso, un advenedizo, con veinte años de trayectoria en la fiscalía de Madrid, con 300 fiscales a su mando, no era de la familia.

“Los buenos jueces se han preocupado más de la amistad que de la Justicia”, advertía Aristóteles

“Los buenos jueces se han preocupado más de la amistad que de la Justicia”, advertía Aristóteles. Manuel Moix, hijo y nieto de juristas, seco y frío como los inviernos de su tierra, Calaceite, con aspecto de villano de Harry Potter, se creyó capaz de ganar la partida. No hizo amigos, no se tomó su tiempo, no empleó su mano izquierda. Quizás no la tiene.

Llegó con el encargo de poner orden en un negociado donde el jefe debe hacer cualquier cosa menos mandar. Su predecesor, el bueno de Antonio Salinas, conocía bien el paño. “A veces hay que mirar hacia otro lado”, aconsejaba Rajoy no hace mucho. Salinas fue un experto. Sobrevivió 13 años en el puesto. Si por sus chicos fuera, aún seguiría allí.

Moix quería introducir cambios en los usos de Anticorrupción. Como que los informes policiales no fueran la Biblia. Como que los fiscales no son los dioses de la instrucción

Moix quería introducir cambios en los usos de Anticorrupción. Como que los informes policiales no fueran la Biblia. Como que los fiscales no son los dioses de la instrucción. Como que se acabaran las filtraciones permanentes. Un kamikaze no lo habría hecho mejor. Le recibieron con una conversación telefónica ente González y Zaplana emanada milagrosamente de un sumario secreto. Le bombardearon con pretéritos asuntos sobre un campo de golf. Le reprocharon que aplazara diligencias que no veía claras. Hasta le montaron una junta de fiscales, que jamás se había reunido, para tumbarle una orden. Rebelión a bordo. El Consejo Fiscal, sin embargo, avaló su continuidad por mayoría. Alguno de los fiscales llamados ‘rebeldes’ amagó con dimitir. Moix le enseñó la puerta. El susodicho arguyó que “era un calentón”.

Una casita llegada de Panamá

Todo se derrumbó cuando, oh casualidad, emergió la casita de Panamá. Mejor dicho, de Collado Villaba. Una empresa familiar radicada en el país del itsmo y creada por su padre muchos años atrás. Nada ilegal. Todo declarado y con los impuestos en regla. Aquí le pillaron. Moix había cometido el error de no informar del asunto a sus superiores. El ministro Catalá se cabreó. El fiscal general Maza, que mastica las palabras catorce o quince veces antes de escupirlas, dio finalmente su brazo a torcer. Lo de Panamá escamaba. Y escocía. ¿En qué estaba pensando este hombre? ¿No sabía acaso dónde se metía? Moix aceptó presentar su renuncia. Ni 90 días en el cargo.

Anticorrupción intervino en 340 procedimientos de los que llegaron a juicio 22 con 19 sentencias condenatorias

La Fiscalía Anticorrupción tiene ya veinte años de existencia. Cuenta con 52 fiscales, 23 de ellos destinados en la sede central de Madrid, 19 delegados y 10 temporales, según un informe publicado por Confilegal. Cuentan con una unidad de la Agencia Tributaria (11), otra de la Intervención General del Estrado (7), además de 10 policías y 20 guardias civiles adscritos. En total, 133 funcionarios, sin contar los refuerzos de las famosas UCO y UDEF.

En 2015, según la memoria oficial de la Fiscalía General del Estado, Anticorrupción intervino en 340 procedimientos de los que llegaron a juicio 22 con 19 sentencias condenatorias. Quizás parezca un índice de eficacia algo bajo, pero Maza se enoja cuando se le comenta el dato.

Perro no come perro. La frase no es aplicable a los fiscales. Al menos a los de Anticorrupción, que acaban de merendarse a su nuevo jefe. Pondrán a Luzón o a quien ellos quieran. Veremos aquí la audacia del Gobierno. El ministro Catalá ya está advertido. Y señalado. Es el segundo de la lista, después del propio Maza.

EL VARÓMETRO.- Del mismo autor de “Yo estaba en el 68 en París” llega “a mí también me presionó Pico”. // La frase de la semana: “Esto no es un circo. Con pendón del circo”. Ana Pastor a sus criaturas. // ¿De verdad a la princesa de Asturias (12 años) le gusta el cine de Kurosawa?. // Ese pasillo a Cifuentes de sus propios diputadosresultaba tan innecesario como grotesco. // Carles Francino es un héroe. Ha sido capaz de denunciar el vídeo de TV3 contra el Madrid. Fijo que le meten en las listas de la ‘desconexión’. // Ana Oramas, ejemplar. Con unos cuantos diputados como ella, lo hacíamos.


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