OPINIÓN

Cospedal no pisa la Diagonal

El primer deber de un espía es no existir. Por ahora, el CNI lo ha logrado.

Cospedal no pisa la Diagonal.
Cospedal no pisa la Diagonal. EFE

Tres actores han permanecido en sigiloso segundo plano en el episodio de la Mossos y la CIA. El primero, y sin duda menos comprensible y más llamativo, ha sido el propio director general de la policía catalana, un tal Soler, que llegó al cargo hace dos meses y nunca más se supo. Quizás por timidez, por estrategia o porque se expresa malamente en castellano, como le ocurre a su jefe, el conseller Forn, este Soler, Pere, no ha aparecido en público desde la irrupción de la furgoneta asesina en las Ramblas. Su cargo le obligaba a dar la cara pero optó a escabullirse bajo las alfombras. El mayor Trapero hizo su función y, en horas 24, pasó de héroe a villano.

Se ha teorizado hasta la extenuación, durante esta crisis, de la CIA y aledaños, de Langley, de los bosques de Virginia y hasta de Donald Trump

Tampoco se ha dejado ver el CNI, foco de atención en otros episodios, más chuscos, como el del pequeño Nicolás. Se ha teorizado hasta la extenuación, durante esta crisis, de la CIA y aledaños, de Langley, de los bosques de Virginia y hasta de Donald Trump, que confirmó su encuentro con Rajoy cuando más convenía. El Séptimo al rescate.  Pero nada se ha dicho de nuestros servicios de inteligencia, salvo en boca de aquellos a quienes carecen ya de credibilidad. Puigdemont negó el manoseado informe secreto con una frase hecha: “Ya me gustaría tener relación directa con la CIA. Los servicios de inteligencia sólo se hablan entre ellos y nosotros, sabido es, no tenemos”. El conseller Forn también dijo que le gustaría, pero no. Poco más han aparecido  nuestros espías en todo este episodio. Dependen, no se olvide, de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, artífice y promotora de aquella ‘operación diálogo’. ¿Quiere decir que la tropa del general Sanz Roldán lo ha hecho bien?  El primer deber de un espía es no existir. Por ahora, el CNI lo ha logrado.

Menos aún se ha escuchado estos días la voz de Dolores Cospedal, ministra de Defensa, que ha evitado papel alguno en esta función. Tan sólo  exacerbados secesionistas recurren ya a la expresión de los ‘tanques en la Diagonal’. Una  muletilla agónica, a la que ya sólo recurren columnistas de ‘La Vanguardia’ y los guionistas de ‘Polonia’ de TV3.

Las tarascadas de Rajoy

Cospedal llegó de sus silenciosas vacaciones y se plantó por la mañana en su escaño en el Congreso, para disfrutar con las tarascadas de Rajoy a Margarita Robles y por la tarde para explicarles a los separatistas del PdeCat porqué la Agrupación de Apoyo Logística 61, con base en Valladolid, publicó el 18 de julio una encendida efeméride sobre el ‘Alzamiento Nacional’. No tenían, al parecer, los diputados secesionistas catalanes otra preocupación  en los plácidos momentos que vive su comunidad que escudriñar el escrito rutinario de un cuartel. En quince minutos, Cospedal se sacó de encima la tontada. No se volverá a repetir un episodio que, al parecer, se reproduce tradicionalmente desde 2005, cuando Zapatero era presidente. Se fue luego la ministra a Tarento, junto a su homóloga italiana, Roberta Pinotti, para asumir la ‘operación Sophia’, contra las mafias de la inmigración ilegal en el Mediterráneo. Cospedal ha tenido buen cuidado en no aparecer por el embrollo de la Diagonal.

Este viernes, eso sí, se la pudo ver en Valencia, en la parlamentaria del partido en el que ejerce de secretaria general. Allí advirtió, ante lo más granado de su gente, de que “España no se va a malvender, ni a intercambiar ni a malinterpretar por nada”. Un mensaje algo críptico que sonó contundente.

Si las cosas se tuercen y se repite el ridículo ‘show’ del 9-N, pero en más, el responsable tiene nombre y apellidos y no son ni Mariano ni Rajoy

La ‘número dos’ del PP y ministra de Defensa carece de papel alguno en el endiablado enredo catalán. Ni quiere tenerlo, más allá de su condición de miembro del Consejo de Ministos. Si todo se desarrolla como corresponde, será porque se ha impuesto lo que la normalidad jurídica determina. No hay quien le gane un pulso al Estado. Si las cosas se tuercen y se repite el ridículo ‘show’ del 9-N, pero en más, el responsable tiene nombre y apellidos y no son ni Mariano ni Rajoy.

No se trata de una aviesa estrategia de la titular de Defensa. Ni que se haya vestido con ropa de camuflaje. Las cosas vienen así. Del mismo modo que le ha llegado el reconocimiento de Forbes al situarla en el cuarto puesto del top de las mujeres más poderosas de España, cuatro puestos por encima de la reina Letizia y siete por el de la vicepresidenta Santamaría. A veces, las cosas son así de fáciles. Sin proponérselo.

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VARÓMETRO. “Ciudadanos está en terreno de nadie”. Certera y cruel la frase de Maíllo. // Podemos se descompone y Pablo Iglesias parece otro. //  Juan y Willy Hernangómez, la sensación del momento. El basket es cosa de hermanos. // Poco se escucha hablar del ‘caso Marea’. Los condenados por el trinque asturiano, claro, son socialistas. // Puigdemont quizás piense, con Borges, que ‘decir siempre la verdad es una pedantería’. //


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